-
Hay 6,93M BTC vulnerables a un ataque cuántico, pero solo 1,7M en preligro, según el investigador.
-
El mercado absorbió más de 2,3M BTC en capitulaciones entre febrero y abril de 2026.
El analista onchain James Check publicó este 23 de abril un informe en el que concluye que la venta masiva de las monedas de Bitcoin más vulnerables a un ataque cuántico generaría un mercado bajista, pero no un evento fatal para la red.
Según el análisis de Check, los 1,7 millones de BTC almacenados en direcciones P2PK de la era Satoshi —el blanco real de cualquier ataque— equivalen a entre 60 y 90 días de la presión vendedora típica de un mercado alcista, un volumen que los compradores de bitcoin han demostrado absorber de forma rutinaria.
El argumento central de Check es que la cifra de 6,93 millones de BTC que circula en el debate sobre la amenaza de la computación cuántica, como volumen total vulnerable, es un techo teórico no un número realista.
La mayoría de esos fondos están en manos de exchanges, custodios o usuarios activos con incentivos para actualizar sus sistemas, señala el investigador. El verdadero riesgo se concentra en las monedas en direcciones P2PK, consideradas perdidas desde hace más de una década, cuya clave pública quedó expuesta por diseño en el protocolo original de Bitcoin.
Para medir el impacto potencial, Check comparó ese volumen con distintas métricas de mercado. En los últimos 90 días, más de 2,3 millones de BTC cambiaron de manos durante la capitulación bajista, 1,36 veces el total P2PK. Los depósitos a exchanges en 60 días suman cerca de 1,8 millones de BTC. La conclusión es consistente en todos los escenarios: la presión sería asumible en meses, no en años.
El debate que rodea estos números
El informe llega en el momento de mayor tensión del debate sobre cómo debe responder Bitcoin a la amenaza cuántica.
La propuesta BIP-361, encabezada por el cypherpunk Jameson Lopp, plantea implementar mediante un soft fork un mecanismo que haría inválidas las firmas criptográficas actuales de Bitcoin a partir de una fecha determinada. Con ello forzaría a los usuarios a migrar sus fondos a direcciones resistentes a la computación cuántica.
Andrew Howard, directivo de Bull Bitcoin, advirtió que esta propuesta no es una mejora de seguridad sino un precedente para la congelación forzada por protocolo.
Como alternativa, BitMEX propuso un sistema condicional donde el congelamiento que solo se activaría si se demuestra de forma verificable que la tecnología cuántica, capaz de romper la criptografía, ya existe. Esto, apoyado en una dirección «canario» (diseñada para que cualquier gasto desde ella confirme automáticamente que la criptografía de Bitcoin fue vulnerada). Tal gasto funcionaría como detonante automático del protocolo de emergencia.
Check propone una tercera vía, ya contemplada en BIP-360: el enfoque hourglass. Se trata de una propuesta intermedia dentro del debate que busca evitar tanto el congelamiento forzado de monedas como una venta masiva descontrolada.
El enfoque funciona así: en lugar de permitir que un atacante cuántico mueva todas las monedas P2PK a la vez, el protocolo solo permitiría incluir un output P2PK por bloque minado. Dado que existen aproximadamente 38.000 outputs de ese tipo, agotarlos tomaría unos 264 días, alrededor de nueve meses.
Por el momento, la BIP-361 está en estado de borrador y no tiene fecha de activación. Cualquier cambio en el protocolo requiere consenso amplio entre desarrolladores, mineros y custodios.








