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La volatilidad de precios es el temor N.º 1, con 47% de menciones
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El estudio abarcó a 2.044 usuarios de criptomonedas de EE. UU.
Un informe elaborado por Tangem, proveedor global de soluciones de autocustodia basadas en hardware, y Protocol Theory, firma de investigación de consumo enfocada en el futuro del dinero y la tecnología, identificó que el 46% de los usuarios de criptomonedas en Estados Unidos considera las brechas de seguridad de un exchange como uno de sus principales temores al invertir en el sector. La cifra ubica este riesgo en segundo lugar, solo detrás de la volatilidad de precios, que reúne 47% de las menciones.
El estudio, titulado From Storage to Participation: The Rise of Active Self-Custody (del almacenamiento a la participación: el auge de la autocustodia activa), fue publicado este 1 de julio combina datos de una encuesta a 2.044 usuarios de criptomonedas de entre 18 y 64 años con un estudio de segmentación realizado para Tangem sobre 1.503 personas.
Según la investigación, la preocupación por fallos en plataformas centralizadas es aún mayor entre quienes todavía no poseen criptomonedas: 55% de los «consideradores» —personas que evalúan entrar al mercado— citó este riesgo, frente a 46% entre los usuarios actuales. Protocol Theory señala que este dato refleja cómo los incidentes de seguridad en exchanges funcionan como una barrera de entrada incluso antes de la primera compra.

La firma añade que este temorcontrasta con los hábitos de custodia predominantes en el mercado. Pese al riesgo percibido, el 88% de los usuarios mantiene sus activos en exchanges centralizados, mientras que solo 15% utiliza monederos fríos (cold wallets), la herramienta que, según el reporte, está diseñada específicamente para mitigar ese riesgo.
La brecha entre percepción y uso
Protocol Theory sostiene que esta contradicción no es aleatoria, sino el resultado de cómo los usuarios interpretan la autocustodia en la práctica. La organización explica que, entre quienes nunca han usado un monedero frío, la razón principal para no hacerlo no es el costo ni la complejidad, sino la percepción de que «no lo necesitan»: 32% de los encuestados que no usa cold wallets mencionó esta razón, por encima de las preocupaciones de riesgo y confianza (23%) o las brechas de conocimiento (19%).
El informe plantea que esta percepción cambia con el uso directo. Los usuarios de monederos fríos reportan 42 puntos porcentuales más de confianza en su capacidad de gestionar sus activos que quienes nunca los han utilizado: 75% de los usuarios de hardware wallets declara confianza alta, frente a 33% entre quienes no los usan.
La firma detalla además que la percepción de dificultad para adoptar un monedero frío también proviene mayormente de quienes no lo han probado. Entre los usuarios de exchanges centralizados, solo 30% considera «fácil de probar por primera vez» un monedero frío, frente a 48% entre quienes ya lo utilizan. Protocol Theory interpreta esta diferencia como evidencia de que la barrera de entrada percibida se disuelve una vez que el usuario tiene experiencia directa con la herramienta.
Satisfacción y uso activo
La investigación indica que la satisfacción entre usuarios de hardware wallets alcanza 81%, frente a 62% entre usuarios de monederos calientes (hot wallets). Solo 1% de los usuarios de monederos fríos reportó insatisfacción, frente a 4% en el caso de los monederos calientes.
Protocol Theory también destaca que los usuarios de wallet frías no se limitan al almacenamiento pasivo: 46% de los operadores de corto plazo (traders) utiliza hardware wallets, frente a apenas 11% entre los tenedores pasivos de largo plazo. La firma utiliza este dato para argumentar que la autocustodia ya funciona como una herramienta de participación activa —compra, venta, staking y conexión a aplicaciones— y no únicamente como bóveda de resguardo.
Protocol Theory sostiene que la confianza, y no la comprensión técnica, es la barrera final que separa a los usuarios de la adopción de la autocustodia. La firma advierte que, mientras esa brecha de confianza persista, buena parte de los activos seguirá concentrada en plataformas centralizadas pese al riesgo que los propios usuarios reconocen.








