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Anthropic añadió un nuevo sistema que analiza si un pedido a un modelo es potencialmente riesgoso.
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A diferencia de un modelo de IA privado, Bitcoin no depende de un actor que pueda apagarlo.
Contrariamente a lo que podría ocurrir con el uso de la tecnología Bitcoin, el Departamento de Comercio de Estados Unidos levantó los controles de exportación que mantenían bloqueado el acceso global a Fable 5, el modelo de inteligencia artificial (IA) de Anthropic, y la empresa anunció que lo restablecerá a partir de hoy 1 de julio, conforme a un comunicado de Anthropic de este 30 de junio.
El bloqueo se había activado el 12 de junio, cuatro días después del lanzamiento de Fable 5, una variación «ligera» de Mythos 5. Ambos modelos comparten el mismo desarrollo, pero Mythos 5 se distribuyó en forma privada y sin las salvaguardas de ciberseguridad que sí tiene Fable 5, lanzado públicamente.
Según sostuvo el Gobierno de EE. UU., un jailbreak (una técnica para eludir las restricciones de seguridad de un modelo de IA) reportado por investigadores de Amazon permitía sortear esas salvaguardas y acceder, a través de Fable 5, a las capacidades de Mythos 5, la versión que, según había advertido el propio Dario Amodei, CEO de Anthropic, encontró más de 10.000 vulnerabilidades de severidad alta o crítica en infraestructura de compañías como Cloudflare, Microsoft y Oracle.
Anthropic, sin embargo, negó en su comunicado del 30 de junio que la técnica reportada expusiera capacidades propias de Mythos 5, y la calificó como un caso límite vinculado a tareas rutinarias de ciberseguridad defensiva. El gobierno de EE. UU. obligó a la empresa a suspender el acceso global de todas formas, porque no contaba con un método confiable para verificar la nacionalidad de los usuarios en tiempo real, algo que la norma exigía para restringir selectivamente a ciudadanos extranjeros.
Para reactivar el acceso, Anthropic entrenó un nuevo clasificador (un sistema automatizado que analiza en tiempo real si un pedido al modelo es potencialmente riesgoso y lo bloquea antes de que responda) enfocado en la técnica reportada por Amazon, y mantuvo un margen de seguridad amplio, es decir, bloqueando también algunos pedidos probablemente inofensivos para reducir el riesgo de dejar pasar uno peligroso.
De acuerdo con el comunicado de la compañía de IA, ese clasificador bloquea la solicitud en más del 99% de los casos. Mientras tanto, las tareas rutinarias de programación y depuración que activen el filtro caerán temporalmente en Opus 4.8, otro modelo de la compañía.

Asimismo, el acceso a Mythos 5, la versión sin esas restricciones adicionales que Anthropic reserva a un grupo acotado de socios del programa Glasswing, sigue sin extenderse de forma global, y la empresa tampoco precisó una fecha para restablecer el servicio en Amazon Web Services (AWS), Google Cloud y Microsoft Foundry.
El conflicto expone, una vez más, la debilidad de un sistema con autoridades centralizadas que influyen en lo que las personas puedan hacer o no, algo que Bitcoin resuelve de otro modo, ya que su funcionamiento no depende de que ningún gobierno, compañía o institución autorice a mantener la red activa.
Bitcoin como medio para descentralizar la IA
El ecosistema de Bitcoin ya avanza en sentido inverso. El desarrollador de Bitcoin Core Matt Corallo advirtió en el Oslo Freedom Forum, el 2 de junio, que la IA abarató la vigilancia masiva y puso ese tipo de control al alcance de gobiernos que antes no podían costearlo, como reportó CriptoNoticias.
Para Corallo, Bitcoin es la infraestructura disponible para contrarrestar ese proceso, si logra integrarse al ecosistema de IA antes de que plataformas centralizadas (entre ellas OpenAI, Google y la propia Anthropic) fijen el estándar.
En el mismo evento, Elizabeth Stark, CEO de Lightning Labs, citó un informe del Bitcoin Policy Institute que, tras procesar cerca de 9.000 consultas entre 36 modelos de IA, encontró que los agentes prefieren pagar en bitcoin. Según explicó Stark, la razón es estructural más que técnica, ya que «ninguna corporación ni individuo lo controla», y agregó que un agente de inteligencia artificial tampoco puede abrir una cuenta bancaria.
Bitcoin no tiene un actor centralizado que lo apague
El contraste no es solo discursivo. Fable 5 depende de que una empresa, Anthropic, mantenga vigente una autorización otorgada por un gobierno, y esa misma autorización puede restringirse mientras la compañía no demuestre que sus salvaguardas alcanzan, como ocurrió entre el 12 y el 30 de junio.
Esa misma tensión la puso en palabras Dario Amodei, CEO de Anthropic, cuando en 2024 les dijo a legisladores estadounidenses que el desarrollo de IA de código abierto avanza por una «ruta muy peligrosa», porque una vez que un modelo potente se publica de forma abierta, sus creadores pierden la capacidad de supervisar el mal uso, revocar el acceso o actualizar sus protecciones de seguridad de forma dinámica.
Bitcoin, en cambio, no necesita ese punto de apoyo. No hay una empresa dueña del protocolo ni una licencia de uso que un Estado pueda ordenar revocar, porque el software que lo hace funcionar es de código abierto y lo ejecuta cualquier persona que decida correrlo.
Esa diferencia tiene una base técnica concreta. El acceso a Fable 5 depende de una cuenta y una clave de API que Anthropic administra y puede suspender, igual que terminó ocurriendo cuando el propio Departamento de Comercio forzó el corte global. En Bitcoin, la propiedad de los fondos no se demuestra con una cuenta registrada en un servidor, sino con el control de una clave privada que solo conoce el dueño y que firma criptográficamente cada transacción. Sin esa firma, ni la red ni ninguna empresa pueden mover esos fondos, y no existe una cuenta externa que un tercero pueda congelar o dar de baja para cortar el acceso.
El mismo principio se sostiene a nivel de red. Bitcoin no lo valida una empresa ni un puñado de servidores centrales, sino miles de nodos independientes distribuidos por el mundo que verifican cada bloque de forma autónoma, y el consenso sobre qué transacciones son válidas se define por la prueba de trabajo (PoW), el mecanismo por el que los mineros compiten aportando poder de cómputo para confirmar bloques. Eso hace económicamente inviable que un solo actor, incluido un gobierno, imponga un bloqueo coordinado.
Mientras Anthropic y el gobierno de Estados Unidos recién empiezan a delinear, junto a Amazon, Microsoft y Google, un marco común para medir la severidad de futuros jailbreaks, herramientas del ecosistema bitcoiner como Satsgate ya permiten que un agente de IA pague y opere usando la red Lightning Network (LN) sin depender de que una empresa mantenga vigente su acceso. Es la misma carrera que Corallo describió como una cuestión de timing, la de quién logra integrarse primero en el ecosistema de IA, si la infraestructura abierta de Bitcoin o las plataformas centralizadas que hoy dependen de la autorización de un solo gobierno.









