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Los ETF de bitcoin cerraron junio con salidas por USD 4.500 millones, su peor mes desde su debut.
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Un grupo de analistas ubica el suelo del ciclo de bitcoin entre los 38.000 y los 45.000 dólares.
Bitcoin (BTC) abre julio de 2026 cotizando cerca de los 58.000 dólares, su nivel más bajo del año y con una tendencia bajista que arrastra desde octubre de 2025 y que se profundizó durante el último mes. La pregunta que domina al mercado es si ese piso resistirá o si la corrección tiene todavía recorrido por delante.
La estadística juega, en principio, a favor de los alcistas. En el registro histórico de retornos mensuales de bitcoin, julio figura entre los meses más positivos: la mediana de rendimiento ronda el +8% y la mayoría de los años cerró el mes en verde desde 2013. Solo en contadas ocasiones —2014, 2019 y 2023— el séptimo mes terminó con pérdidas.
El siguiente gráfico, provisto por CoinGlass, muestra cómo han sido los retornos mensuales de bitcoin, mes a mes, desde 2013:

Sin embargo, la estacionalidad no es destino. Los promedios describen el pasado, no garantizan el futuro, y el escenario que rodea a bitcoin en 2026 difiere de forma sustancial del de años anteriores. Tres frentes —el macroeconómico, el del propio ecosistema y el del análisis técnico— apuntan, en conjunto, hacia una lectura bajista.
Guerra, tasas y miedo: el peso del contexto macroeconómico
El principal lastre proviene de fuera del mercado de criptomonedas. Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para consolidar el cese al fuego que pausó la guerra iniciada el 28 de febrero atraviesan un momento delicado.
Este 1 de julio, Reuters informó que Teherán descartó reunirse con los enviados estadounidenses Jared Kushner y Steve Witkoff, desplazados a Doha, y reclamó soberanía sobre el tránsito del Estrecho de Ormuz. En paralelo, el presidente Donald Trump estaría evaluando retomar los ataques militares.
La incertidumbre geopolítica se combina con un frente monetario adverso. El jueves se publica el informe de empleo de junio en Estados Unidos: si las cifras superan las expectativas —el mercado descuenta unos 115.000 puestos—, la Reserva Federal (FED) podría inclinarse por nuevas alzas de tasas de interés, un movimiento que endurecería las condiciones financieras y castigaría a los activos considerados de riesgo, entre ellos bitcoin.
El ánimo inversionista en los mercados globales (no solo en bitcoin) refleja esa tensión. Tal como informó ayer CriptoNoticias, el índice de miedo y codicia del S&P 500 cayó a 24,8 puntos —«miedo extremo», su nivel más bajo desde abril—, mientras la relación put-to-call señala que los operadores apuestan más a caídas que a subidas.
A ese cuadro se suma una advertencia de fondo: la emisión de deuda vinculada a inteligencia artificial supera los 236.000 millones de dólares en lo que va de año, un alza del 357% interanual que, según el analista Bret Jensen en SeekingAlpha, podría estar inflando una burbuja capaz de arrastrar a todos los mercados si estalla.
El dinero nuevo dejó de entrar al mercado de bitcoin
Puertas adentro del ecosistema, la señal más clara es la retirada de capital institucional. Los ETF de bitcoin al contado firmaron en junio su peor mes desde que debutaron en enero de 2024, con salidas netas por 4.500 millones de dólares, según datos de SoSoValue. La cifra supera en un 29% el récord anterior, de febrero de 2025, y el IBIT de BlackRock concentró 3.550 millones de esas salidas.
El analista Darkfost, de CryptoQuant, calculó que los ETF vendieron más de 160.000 bitcoin desde su máximo de tenencias de octubre de 2025, con pérdidas superiores a los 11.000 millones de dólares. A la vez, el crecimiento de las principales stablecoins se debilitó —USDC muestra tasas negativas—, lo que en la práctica significa que los compradores potenciales no están convirtiendo efectivo en criptomonedas.
A ese enfriamiento se sumó un giro simbólico. Strategy, el mayor tenedor corporativo de bitcoin, aprobó un programa que la autoriza a vender parte de sus reservas de bitcoin por hasta 1.250 millones de dólares para cubrir dividendos, deuda y recompras.
Aunque su fundador, Michael Saylor, insistió en que bitcoin sigue siendo su principal activo de tesorería, el mercado leyó el anuncio como el cierre de la narrativa de «comprar y nunca vender» que sostuvo durante años buena parte de la confianza institucional.
Varios analistas ubican el suelo del ciclo cerca de los 40.000 dólares
El análisis técnico y on-chain refuerza la tesis bajista. Un grupo de traders reseñados por este portal informativo —Doctor Profit, Pablo Gil, Willy Woo y David Zanoni— coincide en que la corrección no ha terminado y proyecta un suelo de entre 38.000 y 45.000 dólares para el ciclo actual, probablemente antes de que concluya el cuarto trimestre de 2026.
El argumento más citado es que, en los tres últimos mercados bajistas, bitcoin cayó un 30% por debajo de su media móvil de 200 semanas antes de tocar fondo.
La proyección más pesimista, la del analista David Zanoni, apunta a los 38.000 dólares hacia septiembre, lo que implicaría una caída del 70% desde el máximo histórico de 126.000 dólares alcanzado en octubre de 2025.
A esa lectura se sumó este martes el analista conocido como PlanB, quien remarcó que bitcoin cerró junio en 58.526 dólares, por debajo de su media móvil de 200 semanas (62.000) aunque todavía por encima de su precio realizado (52.000 dólares). Su observación clave: todos los suelos de mercados bajistas anteriores se ubicaron por debajo del precio realizado, lo que deja margen para nuevas caídas.
La lectura alcista, hoy en minoría
No todas las voces leen el escenario en clave bajista. El trader neerlandés Michaël van de Poppe sostiene que bitcoin conserva una resistencia clave en torno a los 61.000 dólares —coincidente con la media móvil de 200 semanas— y que, de recuperarla con fuerza, podría extenderse hacia los 65.000.
El propio PlanB matizó que, según sus fundamentos de escasez, bitcoin está infravalorado, aunque admitió que el precio puede seguir cayendo desde los niveles actuales.
Esa mirada optimista, sin embargo, es minoritaria frente al consenso técnico y on-chain de las últimas semanas. Conviene además una distinción: julio suele ser un mes benévolo para la renta variable estadounidense —el S&P 500 lo cierra en positivo con frecuencia—, pero bitcoin se ha desacoplado a la baja, comportándose como el activo de riesgo que castiga la aversión reinante.
Un objetivo para el ciclo, no un pronóstico para el mes
Dicho todo esto, vale aclarar que el objetivo de los 40.000 dólares no equivale a un pronóstico para julio. La mayoría de las proyecciones lo sitúan como el probable fondo del ciclo hacia el último trimestre del año, no como un destino inmediato.
Para el corto plazo, los soportes a vigilar si la caída continúa son los 58.300, 56.500, 53.000 y 50.000 dólares.
Frente a la incertidumbre, los analistas que anticipan más caídas coinciden en una recomendación de fondo: en esta etapa del ciclo pesa más la paciencia que la urgencia por entrar. Estrategias como el promedio de costo en dólares (DCA, por sus siglas en inglés) podrían ser útiles para abrir posiciones alcistas en bitcoin sin tratar de adivinar cuál sería el precio mínimo del ciclo.
Aclaración: este artículo está escrito a modo informativo. No constituye una recomendación de inversión ni consejo financiero. Cada inversionista es responsable de hacer su propia investigación.









