-
La red carece de un "muro cortafuegos" que aislaría los fallos, según Vadim, analista on chain.
-
El precio del token SUI cayó más de un 8% desde que su red se paralizó el pasado 28 de mayo.
La Fundación Sui reconoció este 31 de mayo en su postmortem que las tres interrupciones de la red ocurridas entre el 28 y el 29 de mayo derivaron de una función nueva (los saldos de dirección para pagar comisiones) introducida en la versión 1.72 lanzada ocho días antes, y que el equipo desplegó una de las correcciones sabiendo que podía volver a detener la red.
La primera detención comenzó el jueves a las 14:00 UTC y se extendió hasta las 20:30 UTC. Para resolverla, el equipo desplegó una corrección provisional que, según el propio reporte, tenía «un problema conocido con baja probabilidad de provocar una detención». El equipo «aceptó el riesgo» para reactivar la red mientras desarrollaba una solución más robusta. A las 12:00 UTC del viernes, ese riesgo se materializó: la misma falla, enmascarada por otro error de cancelación, volvió a tirar la red.
La tercera interrupción llegó esa misma tarde, cuando los validadores reiniciaron para instalar la corrección del segundo corte. Al reiniciar, los nodos arrancaron sin constancia de que el protocolo de generación de claves distribuidas (el mecanismo que inicializa la aleatoriedad de la red al comienzo de cada epoch) había fallado, porque ese dato no se había almacenado de forma permanente.
La cola de transacciones que dependían de esa aleatoriedad creció sin resolverse, y la lógica de cierre de epoch (períodos de validación de la red que deben vaciar esa cola antes de cerrar) quedó bloqueada esperando un proceso que no iba a completarse.
Las interrupciones impactaron en el precio del token SUI. El 28 de mayo, cuando comenzaron los problemas, cotizaba en USD 0,95; cayó a un mínimo de USD 0,90 y cerró esa jornada en USD 0,92. Al cierre de esta nota cotiza en USD 0,87, un 8,4% por debajo del nivel previo al inicio de las caídas.

Las caídas sufridas entre el 28 y 29 de mayo por Sui, como lo reportó CriptoNoticias, no fueron los primeros incidentes de este tipo, ya que esta red había registrado interrupciones en noviembre de 2024 y en enero de 2026.
Los problemas estructurales que dejó al descubierto el incidente
El postmortem identifica dos problemas estructurales que las caídas dejaron al descubierto. El primero tiene que ver con la complejidad acumulada del módulo que calcula y cobra las comisiones de cada transacción. Según el reporte del equipo de Sui, ese código es hoy «lo suficientemente complejo como para que casos límites(situaciones que el código no fue diseñado para manejar explícitamente) sean difíciles de descartar solo con revisión del código», lo que dificulta anticipar fallos antes de que ocurran.
El segundo es que la red no tiene un mecanismo que contenga el daño cuando una transacción defectuosa (una que los validadores no pueden procesar sin generar un error irrecuperable) ingresa al sistema, ya que en lugar de descartarla, detiene a todos los validadores en simultáneo.
Vadim, desarrollador e investigador on chain, apunta directo a ese segundo problema. Según su análisis, el detonante de la primera caída fue la función de saldos de dirección introducida en la versión 1.72: una transacción cancelada por fondos insuficientes fue igualmente debitada por el cobro de gas, empujando un saldo a negativo (un estado que la red no puede resolver), lo que hizo abortar a todos los validadores a la vez. «El bug nunca fue la historia. Lo que falta es el muro cortafuegos», escribió en X.
El reporte advirtió además cuatro áreas de mejora para la red: resiliencia de cierre de epoch, calidad del módulo de cobro de gas, aislamiento de fallos y herramientas de diagnóstico. No obstante desde la Fundación no expusieron cronogramas de su implimentación.
Finalmente, la Fundación Sui afirmó que durante las interrupciones «ningún fondo de usuario estuvo en riesgo» y que la red no revirtió transacciones confirmadas al reanudar.








