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En 2016, una prueba similar demoraba 10 horas; hoy se logra en menos de 2,5 segundos.
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Las firmas poscuánticas estandarizadas por el NIST pesan hasta 100 veces más que las de BTC.
El desarrollador y criptógrafo Benedikt Bünz reveló durante una entrevista este 14 de julio que Flock, un sistema basado en pruebas de conocimiento cero (ZK-proofs, en ingles) ya permite certificar en segundos la validez de las firmas poscuánticas de un bloque completo de Bitcoin.
El sistema Flock está compuesto por un tipo específico de pruebas ZK, conocido como SNARK, que demuestra que un cálculo se hizo de forma correcta sin necesidad de que nadie lo repita para comprobarlo. Según Bünz, ese mismo cálculo demandaba diez horas en 2016, hoy, dijo, se resuelve en un segundo y medio en una computadora portátil de uso común.
El peso de las firmas de las transacciones es lo que vuelve complicada la transición de Bitcoin hacia un esquema poscuántico. Una firma ECDSA, el esquema que usa la red hoy para autorizar cada operación, pesa entre 70-72 bytes, según datos del sitio mainnet-observer, mientras que las firmas estandarizadas por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST), que hoy son las más estudiadas para resistir a una computadora cuántica, ocupan entre 690 y más de 7.000 bytes cada una.
Eso representa un aumento de entre el 886% y el 9.900% respecto del esquema actual y «es más del doble de lo que un bloque puede sostener», dijo Bünz sobre lo que pasaría si cada una de esas firmas se transmitiera de forma individual.

La solución que propone Bünz consiste en reemplazar el envío de cada firma individual por una única prueba SNARK que certifique que todas son válidas. Quien arma el bloque generaría ese certificado una sola vez, y el resto de la red solo necesitaría revisarlo, sin descargar ni comprobar cada firma por separado. «Todos se enteran del bloque más rápido, y eso es lo que les importa a los mineros», explicó Bünz sobre el incentivo para adoptar este método.
El beneficio concreto que plantea Bünz es que Bitcoin podría adoptar firmas resistentes a computadoras cuánticas sin pagar el costo que tendrían por su tamaño. Flock apunta a reducir la cantidad de transacciones que entran en cada bloque, o a subir las comisiones para compensar el espacio que ocupan. Con una sola prueba SNARK que certifique todas las firmas de un bloque a la vez, ese costo de espacio desaparecería, y la red podría sostener un ritmo de transacciones similar al actual aun después de haber adoptado un esquema de firmas mucho más pesado.
El desarrollador sostuvo además que el mismo principio, aplicado de forma más amplia, permitiría validar con una sola prueba la historia completa de Bitcoin, algo que hoy exige revisar cada transacción una por una. «Sé exactamente cuál es mi saldo y no tengo que confiar en nadie», dijo sobre ese escenario. El objetivo es que ese tipo de verificación funcione incluso frente a una computadora cuántica capaz de romper las firmas que usa Bitcoin hoy.
Sin embargo, Bünz mencionó que aún faltan definiciones técnicas adicionales, entre ellas si la implementación de pruebas SNARK necesitaría una actualización de consenso obligatoria para toda la red o si podría adoptarse de forma optativa, aunque opinó que «no creo que esto necesite estar escrito en el protocolo».
Un antecedente que impulsó el desarrollo de ZK en Bitcoin
Bünz, quien también es profesor en la Universidad de Nueva York, explicó durante la entrevista el funcionamiento de una prueba de conocimiento cero con un ejemplo propio. Años atrás, contó, demostró que un exchange de Bitcoin tenía fondos suficientes para cubrir a sus clientes, sin revelar ni sus direcciones ni los montos que manejaba. «Puedo probarte que algo es cierto sin revelarte por qué es cierto», resumió.
Bünz recordó que ese mismo cálculo, en 2016, todavía era apenas una idea teórica. «Hubiéramos necesitado diez horas para producir la prueba», dijo sobre aquella época, un tiempo que en la práctica hacía inútil la herramienta. Sostuvo además que, sin este tipo de pruebas ZK, la transición poscuántica de Bitcoin sería particularmente costosa. «No son un lujo, son imprescindibles», afirmó.

Finalmente, Bünz contó que su equipo usó agentes de inteligencia artificial para construir Flock. «Usamos mucho la inteligencia artificial para implementarlo, y ahí hay un beneficio enorme», dijo. La documentación de Espresso Systems también confirma ese punto y reconoce haber recibido asistencia de los modelos Claude Opus 4.7 y 4.8 durante el desarrollo del sistema. Esto demuestra que la inteligencia artificial también favorece el desarrollo de nuevas tecnologías, y no solo el ataque a sistemas digitales, tal como suele señalarse con más frecuencia.








