-
El nuevo sistema garantiza seguridad demostrada, no basada en supuestos matemáticos sin probar
-
Una instrucción experimental reduciría ese costo a USD S3,05 y podría convertirse en un estándar.
Un grupo de investigadores presentó este martes 19 de mayo en Ethereum Research un nuevo verificador criptográfico postcuántico para la Máquina Virtual de Ethereum (EVM). El desarrollo sustituye a un esquema anterior cuya seguridad quedó comprometida tras la refutación de su base teórica en tres trabajos académicos publicados entre 2025 y 2026.
El nuevo sistema mantiene costos comparables a los actuales, pero introduce un cambio clave: se apoya exclusivamente en resultados matemáticos demostrados, eliminando la dependencia de conjeturas no verificadas.
Este avance forma parte de los esfuerzos por adaptar Ethereum a un escenario con computadoras cuánticas, capaces de romper esquemas de criptografía de curva elíptica como Groth16, ampliamente usado en pruebas de conocimiento cero (ZK). El plan es una protección total de la red para 2029.
El problema del diseño anterior
El verificador presentado en 2024 dependía de una hipótesis conocida como capacity-bound proximity gap en códigos de Reed-Solomon. En términos simples, esta conjetura intentaba acotar cuántas verificaciones son necesarias para asegurarse de que un polinomio es correcto sin tener que revisarlo completamente.
El problema es que esa “regla” no estaba probada. Tres investigaciones posteriores, citadas en el blog de Ethereum Research, demostraron que no se cumple en todos los casos.
Al caer ese supuesto, el verificador anterior pierde eficiencia y seguridad: necesita más consultas para mantener el mismo nivel de confianza, lo que aumenta el costo en gas y deja abierta la posibilidad de aceptar pruebas inválidas con mayor probabilidad de la esperada.
Qué cambia: de conjeturas a garantías demostradas
El nuevo verificador, según el estudio, reemplaza ese punto débil con herramientas matemáticas bien establecidas.
Uno de los cambios centrales es el uso de la cota de Johnson, un resultado clásico en teoría de códigos. Esta cota define un límite claro sobre cuántos errores puede tolerar un sistema al intentar reconstruir un mensaje (o un polinomio) sin ambigüedad.
Dicho de otro modo: establece hasta qué punto se puede “corregir” información sin correr el riesgo de aceptar datos incorrectos. A diferencia de la conjetura anterior, este límite está formalmente probado, lo que permite construir garantías de seguridad verificables.
Además, el sistema opera sobre un campo de 31 bits, en lugar de los 254 bits del diseño previo. Esto reduce la complejidad computacional y hace más eficiente la verificación dentro de la EVM.
Bajo estos parámetros, los autores estiman una solidez de 100 bits para polinomios de tamaño 2²². En la práctica, esto significa que la probabilidad de aceptar una prueba falsa es extremadamente baja (del orden de 1 entre 2¹⁰⁰).
Costos: en línea con lo que ya usa Ethereum
El nuevo verificador tiene un costo estimado de 5,64 millones de gas (unos 3,98 dólares al precio de 0,554 gwei y el ETH cotizando sobre los USD 2.200 ), una cifra comparable a sistemas actuales en producción.
Como referencia, soluciones basadas en pruebas ZK como StarkNet han reportado costos cercanos a los 5 millones de gas en 2021 y alrededor de 6 millones en 2024.
Esta paridad es clave: indica que mejorar la resistencia cuántica no implica, al menos en este caso, un salto prohibitivo en costos.
Limitaciones: todavía no es desplegable
A pesar de los avances, el sistema aún no está listo para implementarse directamente en la red principal.
El principal obstáculo es técnico: el contrato del verificador excede en más de 8.500 bytes el límite de tamaño permitido por Ethereum de 24.576. Esto obliga a dividirlo en múltiples contratos, una tarea que aún no ha sido completada.
Además, faltan mediciones importantes, como el costo total sin simplificaciones en las pruebas de Merkle, y la integración del verificador dentro de un sistema completo de pruebas de conocimiento.
El nuevo verificador resuelve un problema crítico: reemplaza una base teórica inválida por fundamentos matemáticos sólidos, manteniendo costos competitivos. Sin embargo, sigue siendo solo una pieza dentro de un sistema más amplio. Hasta que no se integre completamente y pueda desplegarse en la red principal, el “escudo postcuántico” de Ethereum seguirá siendo una promesa técnica en desarrollo, más que una solución lista para uso generalizado.








