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Los ciberataques ahora son más rápidos y reducen la respuesta defensiva de las empresas.
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Las amenazas informáticas impulsadas por IA se dispararon un 89% en el último año.
La inteligencia artificial (IA) se transformó en un elemento central de las amenazas cibernéticas en 2026, al actuar simultáneamente como herramienta para ejecutar ataques y como blanco prioritario de los ciberdelincuentes.
De acuerdo a la firma de ciberseguridad CrowdStrike en su informe global sobre amenazas 2026, la actividad maliciosa impulsada por esta tecnología creció un 89% durante el año 2025.
Adam Meyers, vicepresidente senior de la división de lucha contra los ciberdelincuentes de CrowdStrike, explicó la naturaleza dual de este escenario al señalar: «La IA es a la vez el arma y el objetivo. La IA es una superficie de ataque de gran valor, y cada vez la utilizan más actores maliciosos».

Estas advertencias globales encuentran un claro reflejo en el sector de los activos digitales con el reciente incidente que afectó a la hardware wallet para bitcoin (BTC), Coldcard. El ataque comenzó el 31 de julio de 2026 con un robo inicial de 594 BTC y, hasta la fecha, las investigaciones han descubierto que los atacantes han sustraído un total de 2.055 BTC, como ha reportado CriptoNoticias.
La sustracción se produjo mediante la explotación de una vulnerabilidad crítica en el generador de números aleatorios del firmware o programa interno de los dispositivos. La falla limitó la entropía criptográfica —la aleatoriedad necesaria para garantizar la impredecibilidad de una clave—, lo que permitió a los ciberdelincuentes reproducir la generación de claves privadas fuera de línea y drenar los fondos.
Las investigaciones sobre el incidente sugieren que los atacantes habrían empleado sistemas avanzados de computación (posiblemnete IA) para identificar y explotar el defecto técnico en el código de Coldcard.
En su evaluación general, CrowdStrike precisó que «en 2025, los adversarios priorizaron la evasión» y «vulneraron sistemáticamente la confianza organizacional al dirigirse a socios de la cadena de suministro, ecosistemas de desarrolladores ascendentes, software legítimo y empleados para obtener acceso inicial y desplazarse sin ser detectados». Esta evolución táctica «consolidó firmemente a 2025 como el año del adversario evasivo», un patrón de conducta que se ha intensificado a lo largo del año 2026.
El informe de CrowdStrike detalló que los atacantes «comprenden las brechas entre los controles de seguridad fragmentados y explotan cada vez más las áreas donde los defensores suelen carecer de visibilidad completa: credenciales válidas, flujos de autenticación en la nube, aplicaciones SaaS, dispositivos perimetrales y sistemas no gestionados».
La velocidad de respuesta de los grupos de ciberdelincuencia ha alcanzado máximos históricos en 2026. Desde enero hasta junio de 2026, «el 88 % de la explotación observada por CrowdStrike de vulnerabilidades con una prueba de concepto pública se llevó a cabo dentro de las 48 horas posteriores a la publicación de dicha PoC» (siglas en inglés para la demostración de cómo aprovechar un fallo técnico).
Ante la reducción de los tiempos de reacción provocada por la automatización de exploits, la empresa concluyó que «neutralizar estos ataques requiere mirar más allá de los eventos aislados para ejecutar una búsqueda continua de amenazas basada en inteligencia y abarcando todos los dominios».








