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Coldcard recibió una alerta sobre su generador de entropía, pero la empresa la desestimó.
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La advertencia hacia Coldcard fue descartada durante una auditoría en 2025.
El desarrollador James O’Beirne afirmó el 4 de agosto de 2026 que alertó a Coldcard sobre problemas de entropía un año antes del fallo que permitió el robo millonario de bitcoin (BTC). Según explicó, durante una auditoría realizada en mayo de 2025 detectó dudas sobre el sistema utilizado para generar semillas de recuperación, pero sus observaciones fueron descartadas por la empresa.
Sus declaraciones llegan mientras el fabricante de monederos de hardware, Coinkite, enfrenta una de las mayores crisis de seguridad en la historia de las wallets físicas de Bitcoin. La vulnerabilidad, introducida en marzo de 2021, hizo que en determinadas versiones se utilizara el generador pseudoaleatorio, Yasmarang, en lugar del generador físico del hardware, reduciendo significativamente la entropía de las semillas y permitiendo a atacantes reconstruir claves privadas mediante fuerza bruta. Se estima que el incidente provocó pérdidas superiores a los 100 millones de dólares y el robo de más de 2.000 BTC.
O’Beirne explicó que durante su revisión buscaba determinar el origen del generador de números aleatorios utilizado por Coldcard. En ese proceso puso bajo la lupa libngu, una biblioteca de software desarrollada por Coinkite que agrupa diversas funciones criptográficas del firmware, incluido el manejo de la entropía empleada para generar claves privadas y recomendó reemplazarla por una integración directa con libsecp256k1:
Quería determinar de forma concluyente de dónde provenía el generador de números aleatorios de Coldcard y descubrí que se basaba en una biblioteca poco conocida llamada libngu, que tenía apenas seis estrellas en GitHub y era mantenida por un desarrollador pseudónimo. Sabía que enlazar libsecp256k1 desde Python era bastante sencillo, por lo que me confundió que se utilizara esa biblioteca. Informé al equipo de Coldcard que tenía dudas sobre si el generador real de números aleatorios estaba siendo utilizado y señalé que las constantes de Yasmarang estaban implementadas de forma deficiente. Les recomendé eliminar todo ese código y enlazar directamente con libsecp256k1.
James O’Beirne
Según el desarrollador, el equipo de Coldcard respondió que, si existiera algún problema, «ya lo sabríamos a estas alturas» y que los dispositivos comercializados utilizaban correctamente el generador de entropía del hardware. O’Beirne reconoce ahora que no insistió tras recibir esa respuesta y considera que fue «un error».

La advertencia de O’Beirne también recuperó críticas previas dentro de la comunidad. El usuario conocido como PanHodl compartió el 3 de agosto de 2026 una captura de un grupo oficial de Telegram de Coldcard correspondiente a abril de 2021, donde un usuario cuestionaba el reemplazo del código criptográfico utilizado desde 2018 por la biblioteca libngu.
Al publicar la imagen, PanHodl resumió el episodio con una frase breve: «Alguien en el grupo de Telegram literalmente señaló el problema con la función aleatoria de Coldcard en 2021. Por supuesto, fue ignorado». La captura muestra que algunos miembros de la comunidad ya habían expresado dudas sobre sustituir código previamente revisado por investigadores de seguridad por una implementación con menor historial de auditorías.
Como reportó CriptoNoticias, tras confirmarse la vulnerabilidad, Coinkite publicó actualizaciones de emergencia para todos los modelos afectados y recomendó generar nuevas semillas en dispositivos actualizados y transferir los fondos. La empresa reconoció el error de integración, aunque sostuvo que desconocía la existencia del fallo hasta que comenzaron los ataques y afirmó que ni las revisiones internas ni otras auditorías habían logrado detectarlo durante más de cinco años.
El caso vuelve a poner el foco en uno de los principios fundamentales de la seguridad de Bitcoin: el código abierto, por sí solo, no garantiza que los errores sean descubiertos a tiempo. Para los fabricantes de wallets físicas, este incidente podría impulsar auditorías más rigurosas sobre los mecanismos de generación de entropía y un mayor escrutinio sobre las bibliotecas utilizadas en funciones críticas.








