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La investigación para hacer más eficiente al algoritmo Shor se distribuye entre especialistas.
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Google hizo pruebas para optimizar Shor en secreto y un investigador las descubrió.
Una competencia global e intensificada entre corporaciones tecnológicas, científicos independientes y programadores novicios está empujando los límites de la computación cuántica con el objetivo de vulnerar la criptografía de Bitcoin.
El origen de esta escalada técnica se remonta al pasado 30 de marzo, cuando la división de inteligencia cuántica de Google publicó un documento técnico de alto impacto. En dicho informe, recogido por CriptoNoticias, la compañía norteamericana estimaba que una computadora cuántica dotada con menos de 500.000 cúbits físicos —unidades básicas de procesamiento cuántico— sería capaz de romper la clave pública de Bitcoin en un lapso inferior a los 9 minutos.
Esta afirmación representaba una optimización cercana a 20 veces respecto a los cálculos más eficientes registrados con anterioridad por la comunidad académica.
Sin embargo, la corporación tecnológica decidió no divulgar los diseños específicos de las estructuras cuánticas que harían viable semejante ofensiva informática. Para validar sus afirmaciones sin revelar el código original, Google implementó un método criptográfico conocido como prueba de conocimiento cero.
La situación de confianza en torno al experimento de Google se complicó cuando la firma de seguridad Trail of Bits detectó vulnerabilidades críticas en el software verificador de conocimiento cero empleado por la multinacional. Dichas fallas permitían la generación de pruebas falsificadas que resultaban criptográficamente indistinguibles de las legítimas.
A pesar de que Google corrigió el código con celeridad y confirmó que sus conclusiones científicas iniciales no se veían alteradas por este fallo técnico, el incidente propició que diversos expertos independientes iniciaran revisiones técnicas mucho más rigurosas y profundas.
Además, dicha barrera de opacidad teórica encendió las alarmas dentro del entorno de la seguridad digital y fijó un objetivo público sumamente claro. La publicación del resultado final actuó como un catalizador que incitó a la comunidad global de criptógrafos a competir de forma abierta por replicar el hallazgo.

¿Quiénes compiten por «romper» a Bitcoin?
Entre los competidores resalta el investigador francés André Schrottenloher, quien logró reconstruir y superar la eficiencia de los circuitos cuánticos de ataque que Google Quantum AI mantenía bajo estricto secreto comercial. Este avance puso de manifiesto que la descentralización de la investigación científica, potenciada por enjambres de Inteligencia Artificial (IA), está reduciendo drásticamente los plazos estimados para poner a prueba la seguridad de la red.
De acuerdo con el especialista, su estudio se enfocó directamente en optimizar el algoritmo cuántico de Shor para que actúe sobre el esquema secp256k1, que corresponde a la curva elíptica específica utilizada por Bitcoin para asegurar el resguardo de sus firmas digitales. El objetivo prioritario de este enfoque radicaba en derivar claves privadas a partir de direcciones públicas empleando la menor cantidad de recursos y tiempo que sea posible.

Los datos publicados por Schrottenloher revelaron que su diseño logró una reducción de entre el 6,5% y el 10% en las denominadas puertas Toffoli en comparación con el modelo guardado en reserva por Google, requiriendo a cambio un incremento marginal de apenas el 1,5% en el volumen de cúbits necesarios.
Las puertas Toffoli representan las operaciones con mayor costo computacional dentro del algoritmo de Shor y determinan de manera directa la velocidad potencial del ataque. En términos teóricos, disminuir el recuento de estas compuertas se traduce en la viabilidad de un ataque sustancialmente más rápido o ejecutable con una infraestructura técnica de menores proporciones.
Otros competidores por mejorar Shor y «romper» a Bitcoin se hayan dentro de organizaciones como EigenCloud. Allí, un estudiante de grado, desprovisto de una formación formal en sistemas cuánticos, logró duplicar la eficiencia de los circuitos de Google utilizando únicamente agentes automatizados de IA.
Pocos días después, otro investigador de esa firma y de apenas 18 años, alcanzó el 80% de la eficiencia del modelo confidencial de Google mediante un sistema propio de agentes inteligentes y una inversión de 10.000 dólares en capacidad de cómputo en la nube.
El competidor principal, sin embargo, es Google, que bajo intento de confidencialidad adelantó pruebas a cuenta de «romper» a Bitcoin. No obstante, este silencio no duró tanto porque el 1 de junio el investigador Schrottenloher compartió sus resultados en el repositorio científico de acceso abierto arXiv.
Un llamado a la cautela ante avance de la cuántica
La comunidad analítica mantiene una postura de cautela frente a estos hallazgos. El documento de Schrottenloher no altera las proyecciones de hardware físico requeridas ni modifica el tiempo de ejecución de 9 minutos postulado originalmente por los ingenieros de Google.
Asimismo, se destaca que este nuevo trabajo científico se encuentra en una etapa preliminar y no ha sido sometido a un proceso formal de revisión por pares al momento de su difusión. Por lo tanto, el impacto real sobre la red Bitcoin está condicionado a la existencia de arquitecturas físicas de hardware que el texto no detalla.
En todo caso, esta evolución informática plantea un profundo debate sobre las políticas de seguridad y el secretismo corporativo. Alex Thorn, jefe de investigación de la firma Galaxy, analizó las implicaciones de este fenómeno indicando que, si bien este hallazgo no dota de forma inmediata a ningún actor de la capacidad real para romper la seguridad de Bitcoin, sí pone de manifiesto la inmensa potencia que posee la investigación distribuida cuando es ejecutada por enjambres de agentes digitales.
La carrera por comprometer los fundamentos criptográficos que sostienen a Bitcoin se desenvuelve hoy en un entorno virtual descentralizado y global, conectando laboratorios corporativos con repositorios de ciencia abierta. La combinación entre redes de investigación distribuida y herramientas avanzadas de IA demuestra que el monopolio de la innovación tecnológica ya no está restringido a las grandes corporaciones de Silicon Valley.
Este nuevo escenario de constante asedio técnico subraya la necesidad de que los desarrolladores y la comunidad de Bitcoin aceleren —como han hecho hasta ahora con las BIP 360 y 361— los planes de actualización e implementación de protocolos con resistencia cuántica a mediano plazo, garantizando la inmutabilidad del protocolo frente a las amenazas del futuro computacional y del inminente Q-Day.








