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La fidelidad lógica de los estados mágicos alcanzó el 99,99 %
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Google utilizó alrededor de 54 qubits físicos en el experimento.
Google demostró que puede reducir unas 40 veces los errores en la generación de estados mágicos, un avance que busca aliviar uno de los mayores obstáculos para construir ordenadores cuánticos útiles. El resultado, anunciado el 15 de octubre de 2026 y publicado en la revista Science, se obtuvo en su procesador Willow y acerca una solución experimental a un problema que podría limitar la capacidad de estas máquinas para ejecutar cálculos complejos.
Los estados mágicos son estados cuánticos especiales que permiten realizar operaciones como la puerta T, necesarias para ejecutar algoritmos cuánticos con tolerancia a fallos. Sin embargo, generarlos con suficiente precisión requiere numerosos recursos y procesos de corrección de errores. Algunas estimaciones indican que esta tarea podría consumir hasta el 95 % de los cúbits de un ordenador cuántico grande. Además, cada estado se consume al utilizarse, por lo que no puede reutilizarse en otros cálculos.
La técnica, denominada cultivo de estados mágicos, fue desarrollada teóricamente por investigadores de Google en 2024. Consiste en introducir un estado cuántico ruidoso en una pequeña región del procesador y aplicar mediciones coordinadas para detectar y descartar los intentos defectuosos. Así se obtiene un estado de mayor calidad que después puede transferirse a una estructura de corrección de errores más amplia.
En el experimento con Willow, un procesador de 105 cúbits físicos, el equipo consiguió una fidelidad lógica del 99,99% en los estados generados y utilizó alrededor de 54 cúbits físicos. Sin embargo, solo se retuvo el 8% de los intentos de cultivo, una limitación que refleja el trabajo pendiente para mejorar la eficiencia de la técnica.
Los investigadores lograron que dos sistemas diferentes de protección de datos cuánticos «hablen» entre sí, pasando la información de un formato inicial a uno mucho más resistente. Esta capacidad de conectar distintas tecnologías es fundamental para poder construir ordenadores cuánticos más grandes en el futuro.
El desarrollo exigió resolver problemas de medición relacionados con variaciones de temperatura y deriva de equipos eléctricos. Para ello, el equipo introdujo controles adicionales y diseñó un método de evaluación que utiliza el propio proceso de cultivo para comprobar la calidad de los estados.
Este avance podría tener implicaciones para Bitcoin y otras criptomonedas, cuyas firmas digitales podrían quedar expuestas ante un ordenador cuántico suficientemente potente. El algoritmo de Shor permitiría derivar claves privadas a partir de claves públicas, mientras que el algoritmo de Grover ofrecería una aceleración cuadrática contra funciones como SHA-256, utilizadas en la minería de Bitcoin, tal como reportó CriptoNoticias.
No obstante, Willow todavía está lejos de los recursos necesarios para ejecutar un ataque práctico. Estimaciones recientes sitúan entre 1.200 y 1.450 los cúbits lógicos necesarios para comprometer la criptografía de curva elíptica de Bitcoin, lo que exigiría cientos de miles de cúbits físicos en determinadas arquitecturas.
Por el momento, Google aún debe demostrar que el cultivo funciona a mayor escala, pero el avance apunta a una meta decisiva: reducir los recursos necesarios para construir ordenadores cuánticos útiles. Cuanto más eficiente sea esa tecnología, más urgente será desarrollar sistemas criptográficos capaces de resistirla, antes de que máquinas futuras pongan en riesgo las firmas digitales de Bitcoin y otros activos.












