-
Baratz posicionó la cuántica como una herramienta que las empresas pueden integrar junto a la IA.
-
Nvidia lanzó modelos de IA de código abierto para acelerar el desarrollo de computación cuántica.
Alan Baratz, CEO de D-Wave Quantum, declaró en una entrevista con Yahoo Finance en el marco del Semafor World Economy Summit que la computación cuántica está preparada para desafiar el dominio de Nvidia en inteligencia artificial (IA).
«Si yo fuera Nvidia, estaría temblando», afirmó este 16 de abril, argumentando que la cuántica representa la próxima ola de poder computacional que podría eventualmente competir con los aceleradores de IA tradicionales basados en GPU (unidad de procesamiento gráfico).
Adicionalmente, Baratz publicó en su cuenta de X que «quienes actúen ahora definirán la próxima era de ventaja en los negocios y la sociedad», posicionando a D-Wave no como un laboratorio de investigación sino como una empresa con casos de uso comerciales activos.

Para entender el alcance real de esa afirmación, es necesario saber qué tipo de computadora cuántica fabrica D-Wave. A diferencia de empresas como Google o IBM, la tecnología de la empresa liderada por Baratz se basa en un enfoque llamado «recocido cuántico» (quantum annealing, en inglés), que apunta a resolver problemas de optimización, es decir, encontrar la mejor solución entre un número enorme de posibilidades.
Ese enfoque es eficiente para ciertos problemas concretos, como logística o diseño de materiales, pero no reemplaza a las GPU en tareas generales de entrenamiento de modelos de IA, que es precisamente el terreno donde Nvidia domina.
La crítica de Baratz apunta a un escenario futuro donde la cuántica podría resolver ciertos problemas de optimización más eficientemente que cualquier clústeres de GPU, pero ese escenario está acotado a tipos específicos de problemas, no a la totalidad de las cargas de trabajo de IA que hoy sostienen el negocio de Nvidia.
La nueva propuesta de Nvidia
El 14 de abril, Día Mundial de la Computación Cuántica, Nvidia lanzó Ising, su primera familia de modelos de inteligencia artificial de código abierto diseñados para acelerar el desarrollo de computación cuántica.
Según la empresa, los modelos mejoran la calibración de procesadores cuánticos y la corrección de errores cuánticos hasta 2,5 veces más rápido y con 3 veces más precisión que los métodos tradicionales. Ese mismo día realizó el NVIDIA Quantum Day, un evento virtual sobre computación cuántica híbrida que combina GPU y sistemas cuánticos.
La estrategia de Nvidia no es fabricar chips cuánticos sino posicionarse como la infraestructura de soporte indispensable para los investigadores y empresas que sí los desarrollan. Al hacer disponibles sus herramientas de forma gratuita, Nvidia apuesta a que sus GPU y sus plataformas se conviertan en el estándar de facto para el ecosistema cuántico, independientemente de quién fabrique los procesadores.
En ese contexto, tras las declaraciones de Baratz, el propio artículo de Yahoo Finance reconoce que «el mercado sigue firmemente del lado de Nvidia» y que el desplazamiento de las GPU, si ocurre, está lejos de ser inminente.
El impacto en Bitcoin
El avance de la computación cuántica no es solo relevante para el mercado de la IA. Como reportó CriptoNoticias, el debate postcuántico en Bitcoin se intensificó tras el paper de Google Quantum AI del 30 de marzo, que estimó que una computadora cuántica podría comprometer la criptografía de Bitcoin con menos de 500.000 cúbits físicos, una reducción de casi 20 veces respecto a estimaciones previas.
Ese hallazgo, según los investigadores, acortó los plazos estimados para la llegada del llamado ‘Q-Day’, el momento en que una computadora cuántica sea capaz de romper la criptografía que protege a sistemas digitales desde Bitcoin, Ethereum hasta la banca mundial y la información que viaja en internet.
En ese contexto, el posicionamiento de empresas como D-Wave y Nvidia en el ecosistema cuántico no es solo una disputa comercial por el mercado de la IA: también refleja la carrera por definir qué arquitecturas y qué infraestructura dominarán la computación cuántica cuando esa tecnología alcance escala criptográficamente relevante.








