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Las autoridades alegan que Telegram se convirtió en una herramienta de la OTAN.
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También han recopilado una gran cantidad de material "amenazante" en Telegram.
Las autoridades de la Federación de Rusia han intensificado sus acciones legales contra el fundador de Telegram, Pavel Durov. Según informes publicados este martes por el diario oficial Rossiyskaya Gazeta, el Servicio Federal de Seguridad (FSB) inició una investigación penal que vincula al multimillonario con la presunta asistencia a actividades terroristas, bajo el Artículo 205.1 del Código Penal ruso.
Esta medida marca un punto de inflexión en la tensa relación entre el Kremlin y la plataforma de mensajería, que cuenta con más de 1.000 millones de usuarios a nivel global.
De acuerdo con los documentos citados por la prensa estatal, Rusia considera que la aplicación se ha transformado en una «herramienta para amenazas híbridas» y un refugio para la coordinación de la alianza militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y las fuerzas ucranianas.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, señaló que los organismos competentes han recopilado una gran cantidad de material alojado en la plataforma que representa una «amenaza potencial» para la seguridad del Estado.
«Se han registrado numerosas violaciones y una persistente falta de voluntad por parte de la administración de Telegram para cooperar con nuestras autoridades», afirmó Peskov durante una rueda de prensa, reseña la agencia Reuters.
Este movimiento legal se produce en un contexto de creciente control sobre el entorno digital en Rusia. El gobierno busca redirigir a los ciudadanos hacia MAX, una alternativa de mensajería respaldada por el Estado, en un esfuerzo por consolidar un modelo de vigilancia digital más sofisticado.
Durov califica la investigación como «un triste espectáculo»
Por su parte, Pavel Durov, quien ha defendido históricamente la privacidad y la libertad de información, salió al paso y rechazó las acusaciones. En su canal oficial de Telegram, el empresario nacido en San Petersburgo sostuvo que los intentos de Moscú por restringir el acceso a la aplicación tienen como fin forzar a la población a utilizar herramientas controladas por el Estado para la censura política.
«Rusia ha abierto una causa penal en mi contra por ‘ayudar al terrorismo’. Cada día, las autoridades fabrican nuevos pretextos para restringir el acceso de los rusos a Telegram, mientras buscan suprimir el derecho a la privacidad y la libertad de expresión. Un triste espectáculo de un Estado que teme a su propio pueblo», señaló Durov.

Antecedentes y presión internacional sobre Durov
La situación jurídica de Durov no es nueva. En agosto de 2024, el empresario fue detenido en Francia tras aterrizar en el aeropuerto de Le Bourget. En aquel momento, el Tribunal de Justicia de París presentó 12 cargos en su contra, incluyendo complicidad en la administración de plataformas para transacciones ilícitas, lavado de dinero y la prestación de servicios de criptomonedas sin la debida certificación oficial, como informó CriptoNoticias.
A su vez, las autoridades europeas cuestionaron la falta de moderación en la aplicación, alegando que esta permitía la distribución de contenido ilegal y el fraude organizado.
No obstante, la nueva ofensiva de Moscú añade una capa geopolítica al caso, al acusar directamente a la plataforma de ser un activo estratégico de potencias extranjeras.








