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La agencia incautó 230.000 euros de una caja de seguridad en una empresa privada de custodia.
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Irlanda planea elevar la vigilancia sobre proveedores de servicios de criptoactivos en 2027.
Las bandas del crimen organizado en Irlanda están alquilando bóvedas privadas para guardar claves privadas y frases semilla vinculadas a sus carteras de criptomonedas, según Michael Gubbins, jefe de la Oficina de Activos Criminales (CAB, por sus siglas en inglés). En estos espacios también se han encontrado efectivo, relojes de lujo, bolsos y pasaportes.
Gubbins explicó al Sunday Independent que la práctica fue detectada durante investigaciones de la propia agencia y posteriormente comunicada al Comité Directivo contra el Blanqueo de Capitales del Gobierno. Para las organizaciones criminales, mantener las credenciales de acceso a sus fondos digitales fuera de viviendas u oficinas podría dificultar su localización durante una operación policial.
El hallazgo tiene una lectura negativa desde el punto de vista de la lucha contra el crimen, pero también expone una característica fundamental del ecosistema: la autocustodia permite que quien posee las claves mantenga el control de sus fondos sin depender de un banco, una empresa o una autoridad central. Las reglas de la red no cambian según quién utilice el activo.
Las criptomonedas despiertan interés entre estos grupos criminales por la percepción de que ofrecen mayor anonimato y permiten diversificar el riesgo ante posibles decomisos. Sin embargo, esto no significa que bitcoin y las criptomonedas haya sido diseñado para facilitar delitos ni que sus transacciones sean anónimas. Las operaciones quedan registradas en una red pública y pueden ser analizadas por investigadores.
Por otro lado, Gubbins señaló que el uso de las criptomonedas con fines ilícitos todavía es limitada y que el efectivo continúa siendo el principal medio empleado por las redes criminales, especialmente en el narcotráfico.
En una de las investigaciones, la agencia incautó 230.000 euros de una caja de seguridad perteneciente a una empresa privada de custodia. El hallazgo refuerza la preocupación de las autoridades sobre el uso de estos servicios para almacenar dinero y otros activos relacionados con actividades ilícitas.
El escenario podría endurecerse con las nuevas normas europeas contra el blanqueo de capitales que Irlanda prepara para 2027. Entre las medidas previstas está la prohibición de transacciones en efectivo superiores a 10.000 euros y la obligación de identificar a quienes realicen operaciones en efectivo de 3.000 euros o más. Los controles también alcanzarán a proveedores de servicios de criptoactivos, comercios de artículos de lujo y plataformas de financiación colectiva.
Irlanda publicó además su primera estrategia nacional contra el blanqueo de capitales, en un contexto de mayores controles sobre los activos digitales. La estrategia busca responder a un panorama en el que el crimen organizado combina a las criptomonedas con otros activos, bienes de lujo y mecanismos informales para mover valor.








