-
La medida fue incorporada a un proyecto de ley sobre vivienda en Estados Unidos.
-
La prohibición de emisión de una CBDC permanecerá vigente hasta finales del año 2030.
El Senado de Estados Unidos aprobó el 22 de junio de 2026 una prohibición para impedir que la Reserva Federal emita una moneda digital de banco central. La disposición fue incorporada al Proyecto de Ley de Vivienda del Siglo XXI y obtuvo un amplio respaldo legislativo, con una votación de 85 a 5.
La iniciativa impide que la Reserva Federal emita, directa o indirectamente, una CBDC o cualquier activo digital que resulte similar. Sin embargo, el texto excluye explícitamente a las stablecoins privadas emitidas en dólares sobre redes abiertas, lo que deja fuera de la prohibición a activos como USDT y USDC.
El proyecto, que originalmente busca abordar problemas de acceso a la vivienda y desarrollo inmobiliario, deberá ser tratado por la Cámara de Representantes antes de llegar a la firma del presidente Donald Trump. De aprobarse definitivamente, la prohibición permanecerá vigente hasta finales de 2030, momento en el que la Reserva Federal necesitaría una autorización expresa del Congreso para retomar un eventual proyecto de dólar digital.
¿Qué implicaciones tiene la prohibición para el sector de las criptomonedas?
La excepción otorgada a las stablecoins es uno de los aspectos más relevantes para el sector. Al descartarse una CBDC, desaparece la posibilidad de que un dólar digital emitido por la Reserva Federal compita directamente con los emisores privados, lo que fortalece la posición de empresas como Tether y Circle dentro del mercado.
El impacto también alcanza al papel internacional del dólar. Las stablecoins respaldadas por esta moneda se han convertido en la principal vía de acceso al dólar fuera de Estados Unidos, especialmente en mercados emergentes y economías con restricciones monetarias. Al favorecer a estos emisores, el país podría fortalecer indirectamente la presencia global de su moneda.
En este contexto, sabemos que Tether ocupa una posición particularmente relevante. La empresa mantiene una parte significativa de las reservas de USDT en bonos del Tesoro estadounidense (141.000 millones de dólares), convirtiéndose en uno de los mayores compradores privados de deuda pública del país. Por ello, el crecimiento de las stablecoins no solo amplía el uso internacional del dólar, sino que también incrementa la demanda de instrumentos financieros emitidos por el propio gobierno.
La medida también aporta mayor certidumbre regulatoria. Durante los últimos años, el debate sobre las CBDC se había mantenido abierto en Estados Unidos, mientras otras jurisdicciones avanzaban en sus propios proyectos de dinero digital estatal, como el euro digital en Europa o el yuan digital en China, tal como reportó CriptoNoticias. El nuevo marco sugiere que Washington prefiere impulsar la innovación del sector privado antes que desarrollar una infraestructura monetaria digital administrada por el banco central.
Para bitcoin (BTC), la medida también es vista como positiva. Parte del ecosistema considera que una moneda digital emitida por el Estado resulta incompatible con principios como la descentralización, la resistencia a la censura y la soberanía financiera. La ausencia de una alternativa digital administrada por el banco central refuerza la narrativa de bitcoin como dinero digital descentralizado.
Más que cerrar la discusión sobre las monedas digitales de bancos centrales, la decisión parece definir la estrategia estadounidense para los próximos años. Mientras otras potencias exploran modelos de dinero digital estatal, Estados Unidos parece apostar por un ecosistema compuesto por stablecoins privadas, mercados abiertos y activos descentralizados como bitcoin. Si esta orientación se mantiene, los emisores privados podrían desempeñar un papel cada vez más importante tanto en la expansión internacional del dólar como en la infraestructura financiera digital del país.








