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Las empresas solo pueden operar a travรฉs de proveedores de servicios de activos virtuales.
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El Banco Central exige reportes cada tres meses para evitar desvรญos.
El Banco Central de Cuba (BCC) ha dado un paso que transforma la compleja relaciรณn de la isla con el dinero digital al conceder las primeras diez licencias operativas para que un grupo seleccionado de empresas utilice activos virtuales en sus pagos internacionales.
La medida se formalizรณ a travรฉs de la Resoluciรณn 4/2026 y apareciรณ publicada en la Gaceta Oficial este 23 de marzo, llegando tras aรฑos de una cercanรญa teรณrica con los activos digitales que no terminaba de aterrizar en la prรกctica empresarial.
Resulta llamativo el momento elegido para esta apertura, pues Cuba regulรณ los activos virtuales en 2021 y amagรณ con su implementaciรณn en 2022, pero mantuvo estas herramientas en un limbo operativo durante casi un lustro.
El hecho de que estas licencias lleguen precisamente ahora sugiere que la urgencia econรณmica finalmente vence a la cautela burocrรกtica. La isla arrastra una escasez crรณnica de divisas que estrangula su capacidad de importaciรณn y esto obliga al Estado a buscar vรกlvulas de escape fuera del sistema bancario tradicional.
La lista de autorizados refleja la nueva arquitectura de la economรญa cubana, donde nueve de las diez entidades son micro, pequeรฑas y medianas empresas (MIPYMES) privadas. Entre ellas figuran nombres como Ingenius Tecnologรญas, Dofleini, La Calesa Real y Pasarela Digital, mientras que solo una responde al modelo de capital mixto bajo la firma de la fabricante de productos sanitarios Prosa.
Uso de criptomonedas bajo estricta vigilancia
Para estas empresas la autorizaciรณn no representa un cheque en blanco, ya que la normativa exige que los pagos transfronterizos estรฉn vinculados directamente a su objeto social.
Bajo esta lรณgica, una entidad de desarrollo de software puede usar criptomonedas para costear servidores externos, pero tiene prohibida la especulaciรณn financiera. Ademรกs, estรกn obligadas a operar exclusivamente a travรฉs de proveedores ya licenciados, como la firma lituana EBIORO UAB que obtuvo su permiso de intermediaciรณn a principios de 2025.
Se descarta que aquel permiso otorgado a la firma lituana autorizaba a la entidad extranjera a ofrecer la plataforma tรฉcnica, pero no facultaba a las empresas cubanas para usarla en transacciones comerciales. Con la nueva resoluciรณn el escenario cambia radicalmente, pues el BCC otorga ahora el permiso de uso a estas diez entidades especรญficas que podrรกn contratar dichos servicios para mover capitales hacia el exterior.
El Banco Central ha diseรฑado un esquema vigilado donde las licencias tienen una vigencia inicial de apenas un aรฑo y estรกn sujetas a reportes trimestrales detallados. En caso de que una empresa no informe con precisiรณn quรฉ activo usรณ, el monto o el proveedor empleado, la revocaciรณn de la licencia serรก inmediata.
Este celo institucional responde a una realidad compleja porque, al adoptar criptoactivos, Cuba gana agilidad para saltar obstรกculos financieros, pero tambiรฉn se expone a la volatilidad del mercado digital. Por esta razรณn el Grupo de Criptoactivos del BCC resalta que estas propuestas fueron aprobadas bajo un estricto criterio de interรฉs socioeconรณmico.
Tras aรฑos de flirteo conceptual con el cรณdigo digital, el Estado cubano decide pasar a la acciรณn mediante un experimento controlado que busca oxรญgeno ahora que el dรณlar norteamericano llega mucho menos que antes.
Mientras el Estado establece este marco rรญgido, a pie de calle la poblaciรณn ha aprendido a sortear las limitaciones mediante la creaciรณn de ecosistemas soberanos. Como lo informรณ CriptoNoticias, comunidades como Cuba Bitcoin han desarrollado herramientas para resistir apagones de veinte horas y salarios que apenas rozan los veinte dรณlares.








