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Las condiciones de bajos ingresos de los mineros los impulsan hacia nuevos negocios.
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Las acciones de WULF subieron casi un 18% durante la jornada tras el anuncio.
En un contexto de bajos ingresos para los mineros de Bitcoin y en la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos, TeraWulf (WULF), una empresa pública del sector, firmó este 6 de julio un contrato de alquiler a 20 años con Anthropic para que la compañía de inteligencia artificial (IA) utilice infraestructura de cómputo en el campus de Hawesville, Kentucky, un acuerdo que la minera proyecta en unos USD 19.000 millones de ingresos.
El centro sumará aproximadamente 401 megavatios (MW) de carga crítica de tecnología de la información (TI), la porción de la energía eléctrica de un centro de datos que alimenta directamente a los servidores y equipos de cómputo, sin contar la que consumen la refrigeración o los sistemas de respaldo. La primera capacidad estará operativa en la segunda mitad de 2027 y el campus alcanzará su capacidad plena a inicios de 2028, según el cronograma difundido por TeraWulf.
Tras el anuncio, las acciones de TeraWulf (WULF) registraron una fuerte subida este lunes. Los títulos abrieron en la zona de los USD 21,20, alcanzaron un máximo intradiario de casi USD 25 (casi 18% desde la apertura) y, al momento de esta redacción, cotizan en torno a los USD 22,60:

El aumento del precio de las acciones de WULF ilustra otro de los incentivos detrás de la expansión de mineros de Bitcoin hacia la infraestructura de IA. Al subir la cotización, las empresas del sector no solo ganan valor de mercado, sino que también mejoran su acceso a financiamiento (emisión de acciones o deuda en mejores condiciones). En este caso, el mercado está valorando positivamente el contrato a largo plazo con Anthropic, lo que da a los mineros de BTC una vía adicional para financiar su transición hacia data centers de alto rendimiento.
Presión en la rentabilidad minera y la expansión hacia la IA
El hashrate y la dificultad de la red Bitcoin se mantienen cerca de sus niveles máximos históricos, mientras el hashprice, la métrica que mide los ingresos diarios esperados por unidad de poder de cómputo aportado a la red, ronda mínimos históricos, como ya lo reportó CriptoNoticias.
Esa combinación reduce los márgenes de los mineros, porque cuando el hashprice cae y los costos fijos, como la energía, el mantenimiento y la infraestructura, no bajan en la misma proporción, los ASIC empiezan a operar con ganancias nulas o negativas.

Los ingresos de la minería de bitcoin dependen de la volatilidad del precio y de las condiciones de la red, mientras que los contratos de cómputo para la IA ofrecen flujos más predecibles, lo que explica por qué compañías con infraestructura energética a gran escala, como TeraWulf, reconvierten parte de esa capacidad hacia la inteligencia artificial sin abandonar la minería.
Los mineros de bitcoin ya cuentan con buena parte de la infraestructura y la energía lista que las empresas de entrenamiento de inteligencia artificial necesitan, lo que les da una ventaja concreta para ofrecer esa capacidad como servicio y ser una respuesta al notorio incremento de la demanda de cómputo para la IA.
Dado ese contexto, las principales mineras públicas de bitcoin vendieron más de 32.000 BTC durante el primer trimestre de 2026, superando el total de ventas netas de los cuatro trimestres de 2025 y marcando un récord histórico de liquidaciones trimestrales.
Varias de esas empresas ya avanzaron hacia la inteligencia artificial de forma similar a TeraWulf. MARA Holdings (MARA), por ejemplo, confirmó en marzo la venta de 15.000 BTC para financiar su expansión hacia centros de datos de alto rendimiento y formalizó en febrero una alianza con Starwood Capital para reconvertir instalaciones con hasta 2,5 gigavatios (GW) de capacidad.
Cango (CANG) vendió 4.451 BTC, más de la mitad de sus reservas, por unos USD 305 millones, para financiar su transición hacia el alquiler de GPU (unidades de procesamiento gráfico) y el entrenamiento de modelos de lenguaje. Riot Platforms, por su parte, anunció una alianza para ampliar la capacidad de inteligencia artificial de su centro de datos en Rockdale, Texas.
Como también reportó CriptoNoticias, un informe del banco de inversión Bernstein, del 19 de mayo pasado, señaló que las mineras de bitcoin controlan más de 27 GW de capacidad energética planificada en Estados Unidos y firmaron más de USD 90.000 millones en contratos vinculados a la inteligencia artificial, de los cuales unos 3,7 GW ya están comprometidos en acuerdos concretos.
Si bien bitcoin sigue siendo, en la mayoría de los casos, el núcleo del negocio de estas empresas, la diversificación hacia la inteligencia artificial es una respuesta estructural a una rentabilidad minera que continúa bajo presión.









