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La planta funcionará desde el 1 de julio de 2026 con una potencia inicial de 10 megavatios.
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El proyecto aprovecha los residuos del procesamiento de caña para generar energía.
El corazón agrícola de Sudamérica encontró una forma inusual de almacenar su producción sobrante transformándola en código digital. A partir del próximo mes, los campos de caña de azúcar en el centro-oeste de Brasil dejarán de producir únicamente alimento y combustible para minar Bitcoin.
Esta transición se materializará en la planta de Ivinhema, donde la firma agroindustrial Adecoagro pondrá en marcha un centro de datos diseñado específicamente para la minería de Bitcoin. En lugar de depender de combustibles fósiles o de unirse a las redes públicas, las máquinas mineras funcionarán gracias a la quema de bagazo y vinaza, subproductos que quedan tras la zafra y la destilación de etanol.
La idea comenzó a gestarse en septiembre de 2024, cuando la empresa selló una alianza con Tether, la firma de activos digitales que hoy ejerce el control corporativo de la agroindustrial.
Según datos de la empresa, Adecoagro cuenta con una capacidad instalada para generar 230 megavatios de electricidad limpia, pero la demanda local es variable y la compañía se ve obligada a exportar el 67% de su producción al sistema tradicional.
Cuando los precios del mercado diario (spot) caen, esa venta deja de ser eficiente. Es allí donde la minería de Bitcoin entra como un consumidor de última instancia que absorbe la energía remanente y la convierte en un activo financiero de largo plazo.

Para lograrlo, las 1.280 mineros ASIC trabajarán para validar transacciones globales. Aunque la escala inicial es de 10 megavatios, los ingenieros proyectan expandir la capacidad hasta los 40 megavatios, según reportes locales.
Durante un encuentro tecnológico respaldado por las autoridades locales, Mateus Lexugo, representante de Adecoagro, aclaró la postura de la empresa: «el interés de Adecoagro no reside en el criptoactivo en sí, sino en validar nuestra infraestructura de bioenergía mediante un proceso de innovación tecnológica. Este es el primer paso para desarrollar cada vez más el uso de esta energía renovable en proyectos de avance tecnológico».
En todo caso, se trata de un debate global persistente. Mientras diversos grupos ambientalistas de la infraestructura informática en países en desarrollo, los defensores del sector argumentan que vincular la minería de Bitcoin a la biomasa mitiga las emisiones de gases de efecto invernadero y abre canales de ingresos directos para las zonas rurales.
Mineros de Bitcoin, un escudo contra el desperdicio energético
Como lo informó CriptoNoticias con anterioridad, al territorio brasileño es un imán para mineros de Bitcoin que buscan aprovechar la electricidad que hoy se pierde por la falta de redes de transmisión adecuadas.
Actualmente, algunas centrales eólicas y solares del país desperdician hasta el 70% de su capacidad de generación, un lastre operativo que le ha costado cerca de 1.000 millones de dólares a las empresas eléctricas en los últimos dos años.
Para mitigar este impacto, la exestatal Eletrobras puso en marcha un proyecto piloto en el estado de Bahía que combina aerogeneradores, paneles solares y baterías para alimentar centros de procesamiento de datos, una estrategia de diversificación que comparte con firmas como Renova Energía, la cual avanza en la construcción de seis instalaciones que sumarán 100 megavatios de potencia.
En ese sentido, el encendido de las máquinas el 1 de julio marcará el inicio de la fase de pruebas operativas para medir cuántos bitcoins genera la planta en relación con el costo de la biomasa.
En los próximos meses, los ojos del sector agrícola en Argentina, Colombia y México, grandes productores de caña, estarán puestos en este laboratorio brasileño. El resultado determinará si las potencias agrícolas de la región seguirán operando como simples exportadoras de materias primas o si comenzarán a utilizar sus propios residuos para competir en la infraestructura digital global.








