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Paraguay arriesga su única industria tecnológica consolidada en una carrera contra el reloj.
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Bitcoin ya aportaría USD 350 millones este año; la alternativa de IA aún no tiene contratos.
Cuando un paraguayo enciende la luz, la estabilidad de la red ya no depende solo de su factura. Depende también de los mineros de Bitcoin. Sus granjas aportan el 60% de los ingresos por excedentes de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) con unos USD 350 millones este año. Pero el 31 de diciembre de 2027 los contratos terminan.
La fecha es el vencimiento legal de los acuerdos vigentes. Ese plazo plantea al gobierno la necesidad de evaluar una transición sin precedentes en América Latina. Y ahora queda la duda si el país es capaz de canalizar esos mismos megavatios hacia el entrenamiento de Inteligencia Artificial (IA) antes de que los ingresos por la minería deBitcoin se reduzca o desaparezca.
La minería de Bitcoin que enciende a Paraguay ¿se apagará?
La expansión de la minería aprovechó la energía ociosa de las represas, pero el modelo se resquebrajó en 2024. La ANDE subió la tarifa a los mineros entre un 9% y un 16% para combatir conexiones ilegales, un ajuste que expulsó a los pequeños operadores. En un año, las empresas legales cayeron de 71 a 41. Hoy, cuatro corporaciones concentran 730 MW, más de lo que genera una turbina de Itaipú (700 MW).

Esa concentración es solo una parte del problema. Los contratos firmados en 2022, durante el gobierno de Mario Abdo Benítez, vencen el 31 de diciembre de 2027. El gobierno de Santiago Peña evalúa su continuidad, pero aún no ha dictado un decreto.
La cautela responde a la deuda de la ANDE con Itaipú, los estados financieros de 2025 reflejan obligaciones pendientes por energía devengada en ejercicios anteriores. Una porción de los ingresos de la minería se destina a amortizar ese pasivo, aunque la ANDE no ha revelado el monto exacto. Si el flujo minero cesa en 2027, el Estado deberá cubrir ese vacío con recaudación o deuda.
Ante este escenario, Bruno Vaccotti, director de la Cámara Paraguaya de Fintech, plantea una reconfiguración estructural. Dejar de exportar la energía como una simple materia prima para transformarla en bienes y servicios de alto valor agregado.
En este nuevo esquema, los centros de datos orientados a la inteligencia artificial surgen como el activo estratégico clave; una alternativa que ya figura en la agenda de prioridades del Poder Ejecutivo.
Taiwán, una señal de que la IA está en los planes de Paraguay
Frente a la expiración de los contratos, el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (MITIC) gestiona la llegada de nuevos consumidores industriales. En junio de 2026, Taiwán anunció una propuesta de inversión de USD 200 millones para instalar un centro de datos de inteligencia artificial territorio paraguayo.
El anteproyecto contempla procesadores Nvidia y el acompañamiento de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC). El modelo replica la lógica de los tratados energéticos históricos. Significa que Taiwán aportaría el financiamiento y la tecnología; mientras que Paraguay, el suministro eléctrico y el terreno.
Sin embargo, la iniciativa aún requiere la ratificación del Congreso taiwanés y la firma de un acuerdo bilateral vinculante. El gobierno paraguayo ha mantenido conversaciones exploratorias con firmas globales de servicios en la nube, pero no hay contratos firmados.
El abismo entre minar Bitcoin y el desarrollo para la IA
Reemplazar la minería por el procesamiento de IA no es un simple cambio de enchufe. Ambas industrias comparten alta demanda energética, pero sus necesidades de conectividad son radicalmente distintas.
Para Luis Benítez, secretario de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial (Sopaia), el principal obstáculo no es la energía sino la infraestructura de telecomunicaciones. Sostiene que el país carece de la fibra óptica necesaria y de conexiones a rutas internacionales de datos para competir con otros mercados.
Por ello, Benitez advierte sobre la brecha de escala: «Brasil juega en otra liga. El proyecto de Río de Janeiro arrancó con 1,5 GW y apunta a 3 GW. El proyecto paraguayo comienza con 10 MW y, con suerte, podría alcanzar 1 GW».
También cuestiona el ritmo de formación de especialistas. Esto dado a que Paraguay produjo apenas una veintena de doctores en informática en 15 años, producto de que la capacidad del MITIC es limitada y advierte que, sin talento local, las inversiones no se traducirán en soberanía digital.

17 meses para decidir el futuro energético de Paraguay
Paraguay tiene 18 meses para adecuar su infraestructura de conectividad antes de que venzan los contratos de criptominería. El éxito de esta transición ya no dependerá de la capacidad de generación de sus turbinas, sino de la velocidad con la que se tienda la fibra óptica y se asegure el financiamiento internacional.
El 31 de diciembre de 2027 marcará si el país logra integrar sus recursos energéticos en la cadena de valor tecnológica global o si enfrenta una contracción de ingresos en su empresa estatal tras la salida de la industria más rentable del sector.
Además, el respaldo de Taipéi añade una capa de complejidad geopolítica. China es el principal socio comercial de Paraguay en otros rubros, y el desarrollo de infraestructura crítica bajo patrocinio taiwanés podría tensar esa relación.
Hasta el momento, el gobierno no ha presentado un plan de inversión pública detallado para financiar la fibra óptica ni los sistemas de enfriamiento líquido que exigen los servidores de alta densidad.








