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Sube el precio del petróleo y se incrementa el temor inflacionario.
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Con una inflación elevada, la FED tiene menos margen para recortar tasas de interés.
Este miércoles 8 de julio de 2026, el precio de bitcoin (BTC) cayó por debajo de 62.000 dólares (y luego siguió oscilando alrededor de ese nivel) en una jornada marcada por la reactivación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán y un repunte del petróleo.
La moneda digital cotiza a 62.122 dólares al momento de esta publicación, con una baja de 1,7% en las últimas 24 horas. Pese a esa corrección diaria, bitcoin conserva una ganancia superior al 5% en la última semana.
En el siguiente gráfico se observa cómo se ha movido el precio de bitcoin durante los últimos 7 días:
El estrecho de Ormuz vuelve al centro de la tensión
El ejército estadounidense lanzó ataques contra Irán y reanudó las hostilidades, pese al acuerdo de paz preliminar alcanzado el mes pasado, según reportó la agencia Reuters. Estados Unidos afirmó que respondía a los ataques iraníes contra tres buques mercantes que transitaban por el estrecho de Ormuz.
Irán, por su parte, sostuvo haber atacado con misiles y drones bases estadounidenses en Bahréin y Kuwait. El cruce, el más intenso desde fines del mes pasado, se produjo mientras el presidente Donald Trump se reunía con líderes de la OTAN en Ankara, donde declaró que el acuerdo provisional con Teherán «se acabó».
El foco de los inversionistas se concentra en Ormuz: por esa vía marítima circula (en situaciones normales) cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo.

El temor a una interrupción impulsó al barril de Brent hasta los 79 dólares.

Por qué una guerra en Oriente Medio mueve el precio de bitcoin
El vínculo entre el conflicto y la cotización de bitcoin no es directo, sino que opera a través del petróleo. Al concentrarse los combates en torno al estrecho de Ormuz, el temor a una interrupción del suministro empuja los precios de la energía al alza. Ese salto del brent es la primera pieza de una cadena que termina por alcanzar a los activos digitales.
El siguiente eslabón es la inflación. Un petróleo más caro encarece el transporte, la producción y, en definitiva, buena parte de los bienes de una economía. Si la inflación se acelera o amenaza con hacerlo, los bancos centrales —en especial la Reserva Federal de Estados Unidos— pierden margen para recortar las tasas de interés e incluso podrían verse obligados a mantenerlas altas por más tiempo. Y unas tasas elevadas encarecen el dinero, reducen la liquidez disponible y restan atractivo a las inversiones más arriesgadas.
Es en ese punto donde entra bitcoin. Pese al relato de «oro digital» o refugio de valor que lo acompaña, el mercado todavía lo percibe mayoritariamente como un activo de riesgo, en la misma categoría que las acciones tecnológicas.
Cuando el clima financiero se vuelve de aversión al riesgo (risk-off), los inversionistas tienden a desprenderse primero de este tipo de activos para refugiarse en instrumentos considerados más seguros, como el dólar o los bonos del Tesoro. Esa correlación explica que un episodio geopolítico pueda arrastrar a bitcoin a la baja, aun cuando la red Bitcoin siga funcionando sin alteraciones.
Ahora bien, ese mecanismo describe la reacción inmediata, pero no zanja el debate de fondo. La pregunta que se hacen los analistas es si la caída obedece realmente a la guerra o si responde a factores estructurales que ya venían gestándose en el mercado. Sobre ese punto, las lecturas se dividen.
Pablo Gil proyecta una caída de bitcoin hacia los USD 35.000
Para el trader español Pablo Gil, tal como reportó CriptoNoticias esta mañana, la debilidad de bitcoin responde a factores que van más allá del conflicto. El analista sostiene que la fase de «criptoinvierno sigue plenamente activa», a pesar de haber acumulado ya una corrección del 54% desde su máximo.
En su canal de YouTube, el pasado 5 de julio, Gil advirtió que el mercado registra «mínimos cada vez más bajos y máximos cada vez más bajos», sin señales de un cambio de tendencia.
Bajo una óptica histórica, recordó que los mercados bajistas previos requirieron entre 12 y 13 meses de maduración antes de revertir, por lo que proyecta que el retroceso actual podría extenderse hasta el último trimestre del año, con un piso entre octubre y noviembre de 2026.
El trader considera que la cotización podría vulnerar los soportes vigentes por la falta de un interés comprador institucional sólido. «Yo creo que lo vamos a ver a 35.000 dólares», afirmó. Gil atribuye parte de esa debilidad a una migración de capitales hacia firmas tecnológicas: en su lectura, «hay una narrativa espectacular en torno a la inteligencia artificial que está succionando buena parte del dinero en el mercado».
Van de Poppe resta dramatismo a la caída
En la vereda opuesta se ubica el trader Michael van de Poppe, quien minimizó el impacto de la escalada geopolítica sobre el precio. «Todavía no hay ningún problema en BTC», escribió este 8 de julio en su cuenta de X.
El analista destacó que la cotización se mantiene por encima de los USD 60.000 pese a la reactivación de la guerra, y consideró que, mientras la corrección sea «relativamente leve», no prevé desplomes generalizados. Fijó la zona de los USD 61.000 como su nivel clave de referencia.
Firmas on-chain detectan señales de estabilización
La perspectiva bajista de Gil encuentra un contrapeso técnico en dos firmas de análisis. Según reportó CriptoNoticias, a inicios de esta semana SwissBlock observó que bitcoin mostraba señales incipientes de estabilización, luego de que el impulso del precio abandonara los rangos de negatividad extrema.
Esa lectura coincide con la de la firma de datos on-chain Glassnode, cuyos indicadores apuntaban a una fase de estabilización estructural. Sus métricas registran un tránsito desde la distribución agresiva de monedas hacia una condición de mayor equilibrio, sostenida por una menor presión vendedora en los mercados spot.
Las próximas semanas definirán si estas señales de equilibrio consolidan una base firme o si el flujo de capitales termina por validar la proyección de Gil. El precedente reciente juega en contra de las lecturas dramáticas: en episodios anteriores del conflicto entre Israel e Irán, bitcoin absorbió el impacto geopolítico sin quebrar su estructura de mediano plazo.











