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Incluso los críticos de bitcoin ven las subidas como una señal de desconfianza en el sistema.
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Sin embargo, las altas tasas de interés elevan el costo de mantener activos sin rendimiento.
El oro cotizó por encima de los 4.600 dólares. Bitcoin (BTC) conquistó la marca de los 78.000, la plata se aproximó al umbral de los 70 dólares por onza. Y en sintonía con esta tendencia alcista del viernes 21 de agosto, el crudo de referencia WTI (West Texas Intermediate) se ubicó alrededor de los 87 dólares.
Es la primera vez en meses que los cuatro grandes activos refugio suben al mismo tiempo. Y lo hacen con una intensidad que deja a los analistas rascándose la cabeza. ¿Es casualidad? ¿coincidencia técnica? O quizá, como sugiere Peter Schiff, una señal mucho más profunda.
Para Schiff, la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos ha perdido toda credibilidad. Es bien sabido que el economista jefe de la empresa EuroPacific Asset Management no es un entusiasta de bitcoin, de hecho, lleva años calificándolo de «burbuja» y «activo sin valor», pero cuando habla, los mercados tradicionales escuchan. Y él no desaprovecha la oportunidad para hacerse oír.
Y hoy, Schiff publicó un análisis que resonó con fuerza en todo el ecosistema financiero:
El oro alcanzando los 4.600 dólares, la plata cerca de 70… y el pico de bitcoin por encima de los 79.000 muestran que la FED ha perdido toda credibilidad en su compromiso de devolver la inflación al 2%.
Peter Schiff.
No es un respaldo a bitcoin. Es un diagnóstico de mercado.
Schiff no celebra el rally, más bien lo interpreta como el síntoma de un problema estructural mayor, la pérdida de confianza en la política monetaria del banco central estadounidense.
Lo que hace único su análisis es que agrupa a Bitcoin en la misma categoría que el oro y la plata.
¿Y por qué importa esto, justo ahora?
Porque si incluso el crítico más duro de bitcoin ve este movimiento como una señal de desconfianza en el sistema fíat, la conversación cambia. Ya no es «Bitcoin vs. el oro», como solía reflejarlo. Ahora habla del «mercado contra la FED».

El detonante del rally: compras masivas del Tesoro
La subida de los activos refugio tuvo un detonante concreto. Surgió tras el anuncio del secretario del Tesoro de EE. U., Scott Bessent, de duplicar las compras de bonos a largo plazo con el fin de contener los costos de endeudamiento estatal, tal como fue reportado por CriptoNoticias.
Sin embargo, Schiff lo interpretó de otra manera. Dijo que «el Tesoro está comprando bonos a largo plazo que los inversores privados ya no quieren. Algo que hará disparar la inflación».
Y tras el anuncio del Tesoro, el mercado reaccionó al instante. El oro subió 125 dólares y bitcoin se disparó un 6%. Ethereum y XRP también se sumaron al movimiento.
Charlie Morris, CIO de la plataforma de investigación ByteTree, lo confirmó en un análisis posterior. Las intervenciones de Bessent «equivalen a una flexibilización cuantitativa». Y el oro, dijo, es «el activo que hay que tener».

Un nuevo paradigma de liquidez y matices del mercado
El Tesoro inyecta liquidez al mercado comprando bonos. Eso debilita al dólar, alimenta las expectativas de inflación y los inversores corren hacia activos que no pueden ser devaluados por mandato: oro, plata, petróleo y bitcoin. No es magia. Es economía básica. El nuevo paradigma de liquidez.
El empresario, Arthur Hayes, predijo una masiva inyección de liquidez para este 2026: al menos 40.000 millones de dólares mensuales por parte de la FED mediante el programa RMP. «El precio de bitcoin está estrechamente correlacionado con la liquidez del dólar», apuntó Hayes, anticipando que el impulso continuará conforme la liquidez se expanda.
Sin embargo, atribuir todo el movimiento a la liquidez monetaria pasa por alto matices importantes. En el caso del petróleo, la presión alcista también responde a tensiones geopolíticas, especialmente el conflicto con Irán y las disrupciones en el Estrecho de Ormuz. Igualmente a ajustes en las cuotas de producción de la OPEC, factores de oferta que actúan de forma independiente a la FED, según analistas como Soni Kumari y Giovanni Staunovo.
Esto genera un problema para el oro, la plata y bitcoin, ya que ninguno de ellos paga rendimientos o dividendos por el solo hecho de tenerlos en cartera. Firmas como State Street y Grayscale coinciden en que, mientras la renta fija siga pagando bien, el costo de mantener capital en activos que no generan un flujo de dinero aumentará, abriendo la puerta a posibles correcciones de precio.
Pero el mercado rara vez se mueve por una sola variable. Si todo estos activos de refugio escalan juntos, no es por una simple coincidencia técnica, sino porque el mercado ya está descontando el costo de la liquidez futura. Frente al riesgo latente de inflación, los inversores parecen haber decidido que el verdadero peligro no es la volatilidad de los refugios, sino la pérdida silenciosa del poder adquisitivo del dólar.








