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Payne se volvió un fenómeno viral global tras una campaña masiva en redes sociales.
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Los tokens rondan entre los 0,0011 dólares y 0,0042 dólares.
Al menos 25 tokens inspirados en el futbolista neozelandés Tim Payne se crearon durante la última semana en las redes de Solana y BNB Chain. El despliegue de estos activos digitales coincide con la explosión de popularidad del deportista a pocos días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la cual comenzará oficialmente el próximo 11 de junio.
Payne, un futbolista poco conocido fuera de su país hasta hace poco, se convirtió en tendencia global gracias a una campaña iniciada por el influencer argentino Valentín Scarsini. La idea era convertir en estrella al jugador menos famoso del torneo. En solo una semana, la cuenta de Instagram de Payne pasó de alrededor de 4.000 seguidores a más de 5 millones. La campaña generó memes, canciones y una fuerte interacción en redes sociales.
Ante la viralización del jugador, diversos usuarios emitieron tokens independientes con su nombre PAYNE para aprovechar el impacto comercial. Según datos de la plataforma de análisis financiero DEXTools, los primeros tokens aparecieron hace siete días y el más reciente se registró hace 19 horas.

Estas criptomonedas operan bajo la categoría de memecoins, que son activos basados en bromas de internet sin utilidad técnica real, como explica la Criptopedia, sección educativa de CriptoNoticias. Su emisión fue impulsada por herramientas como Pump.Fun en Solana, un sistema que permite a cualquier persona diseñar y lanzar una moneda digital en minutos y a muy bajo costo.
Actualmente, los precios de estas variantes de tokens oscilan entre los 0,0011 y los 0,0042 dólares. Asimismo, los registros comerciales de las redes muestran que las capitalizaciones de mercado se ubican entre los 17.000 y los 424.000 dólares.
El valor visible de estas monedas responde únicamente a una fiebre especulativa, prácticamente artificial. Esta vulnerabilidad facilita la ejecución de estafas conocidas como «tirón de alfombra» o rug pull, uno de los fraudes más comunes en el ecosistema. Estas maniobras consisten en aprovechar el entusiasmo de la comunidad para vender tokens que carecen de controles de seguridad básicos.
Los usuarios adquieren los activos enviando sus fondos a contratos controlados por desconocidos sin advertir el riesgo. Una vez que los emisores recaudan el monto deseado, retiran de golpe toda la liquidez disponible del mercado, abandonan el proyecto y eliminan cualquier rastro digital, dejando los tokens de los compradores sin ningún valor comercial.
El caso de Tim Payne muestra cómo la atención mediática puede impulsar precios a corto plazo, pero también revela la fragilidad de estos activos. Mientras algunos tokens lograron captar atención temporal, la mayoría puede perder valor con rapidez conforme disminuye el interés público.









