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Base registró USD 8,5 billones, frente a USD 7,1 billones de la red principal de Ethereum.
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Tron movió cerca de USD 2,1 billones y Solana alrededor de USD 1,4 billones.
Ethereum y sus redes de segunda capa concentraron el 77% del volumen mundial de transferencias de stablecoins durante 90 días, según datos de Token Terminal difundidos el 15 de octubre de 2026. La cifra refleja la magnitud de la actividad financiera que se mueve en este ecosistema, en un mercado que también incluye redes como Tron y Solana.
Entre el 15 de julio y el 12 de octubre, las transferencias de stablecoins sumaron USD 21,55 billones en 48 redes. De ese total, USD 16,75 billones correspondieron a Ethereum y sus redes de segunda capa, soluciones que permiten ejecutar operaciones con menores costos.
Base registró el mayor volumen individual, con USD 8,5 billones, frente a USD 7,1 billones de la red principal de Ethereum. Optimism acumuló USD 0,8 billones y otras redes de segunda capa del ecosistema sumaron USD 0,35 billones. Estas cifras sitúan a Base como uno de los principales centros de actividad con stablecoins y muestran cómo se distribuyen las operaciones dentro del entorno de Ethereum.
Fuera de este ecosistema, Tron registró cerca de USD 2,1 billones en transferencias y Solana alrededor de USD 1,4 billones, según el gráfico publicado junto con los datos. Ambas redes quedaron por debajo de Base y de Ethereum por separado.

Sin embargo, el volumen acumulado no equivale al dinero utilizado en pagos únicos. Como reportó CriptoNoticias, la métrica incluye operaciones de finanzas descentralizadas, como arbitraje, préstamos flash y movimientos entre fondos de liquidez, que pueden generar múltiples transferencias sin representar nuevos pagos a usuarios o comercios.
Por eso, los USD 16,75 billones no permiten establecer por sí solos cuánto creció el uso cotidiano de las stablecoins ni qué proporción de la actividad respondió a operaciones institucionales o estrategias automatizadas. Los datos tampoco atribuyen el resultado a un lanzamiento específico durante el período analizado.
La evolución de este mercado plantea una pregunta que el volumen bruto no resuelve: cuánto de la actividad registrada se convierte en pagos, remesas y servicios financieros utilizados por personas y empresas. Esa distinción será clave para evaluar si el crecimiento de las transferencias refleja una expansión del uso económico de las stablecoins o, principalmente, una mayor rotación de capital dentro de los mercados digitales.













