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Trump firmó en enero 2025 una orden ejecutiva que prohíbe el desarrollo de cualquier CBDC federal.
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El Senado aprobó en marzo 2026 una medida bipartidista para bloquear un dólar digital hasta 2030.
Aunque la administración del presidente Donald Trump ha expresado un rechazo explícito y reiterado a la creación de una Moneda Digital de Banco Central (CBDC), funcionarios indican que se continúan explorando en silencio soluciones tecnológicas relacionadas con dinero digital respaldado por el gobierno.
Timothy Massad, quien presidió la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) entre 2014 y 2017, afirmó, durante la Digital Money Summit 2026 celebrada en Londres, que una CBDC o una stablecoin respaldada por el Estado resulta “inevitable” a largo plazo.
Massad argumentó que las tendencias globales de tokenización de activos y los avances en pagos transfronterizos obligan a Estados Unidos a prepararse, aunque públicamente mantenga una postura contraria.
El exfuncionario destacó la participación estadounidense en el Proyecto Agora del Banco de Pagos Internacionales (BIS), una iniciativa que involucra a siete bancos centrales y prueba depósitos tokenizados en plataformas programables.
“Estados Unidos participa en el Proyecto Agora”, señaló Massad, añadiendo que los trabajos técnicos avanzan a puertas cerradas a pesar de las objeciones públicas en Washington.

Mark Gould, director ejecutivo de Pagos de la Reserva Federal, coincidió en que un dólar digital respaldado por el gobierno caería bajo la responsabilidad de la FED, aunque aclaró que actualmente no forma parte de su agenda inmediata.
Rechazo por decreto a la creación de una CBDC
La posición de la actual administración es clara y firme. Durante su campaña electoral, Trump prometió en múltiples ocasiones que “nunca permitiría” la creación de una CBDC, considerándola una amenaza a la privacidad, la libertad económica y la soberanía estadounidense.
En enero de 2025, poco después de asumir el cargo, firmó una orden ejecutiva que prohíbe expresamente a las agencias federales establecer, emitir o promover monedas digitales de banco central, como lo reportó CriptoNoticias.
Esta medida también revocó iniciativas previas de la administración Biden y priorizó el impulso a las criptomonedas privadas y stablecoins emitidas por el sector privado.
En marzo de 2026, el Senado aprobó con amplio margen (89-10) una enmienda que busca impedir que la Reserva Federal emita un dólar digital al menos hasta 2030, aunque el proyecto aún enfrenta desafíos legislativos en la Cámara de Representantes.
Massad reconoce esta oposición política, pero sostiene que la evolución de las finanzas tokenizadas a nivel internacional —especialmente en Europa y Asia— terminará presionando a Estados Unidos para desarrollar alternativas gubernamentales que garanticen competitividad en liquidaciones en cadena.
Según su visión, aunque una CBDC minorista formal sigue siendo políticamente inviable por ahora, el trabajo técnico en infraestructuras subyacentes continúa.
Es importante contextualizar que Europa, a través del Banco Central Europeo (BCE), está desarrollando el euro digital, que ya cuenta con decenas de aliados en pruebas y podría tener aceptación obligatoria en comercios.
Por su parte, China continúa expandiendo el e-CNY (yuan digital), uno de los proyectos de CBDC más avanzados del mundo, con millones de usuarios y un nuevo centro de operaciones en Shanghái.
Este contraste internacional refuerza el argumento de Massad: la presión competitiva global podría terminar obligando a Estados Unidos a replantear su estrategia respecto al dinero digital.









