-
Países Bajos completó en cinco meses el traslado de 86 toneladas de oro.
-
El CEO contrapuso la compleja logística tradicional con la inmediatez de las criptomonedas.
El CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, utilizó el traslado de reservas de oro del banco central de Países Bajos para señalar la lentitud con la que operan las finanzas tradicionales frente a la inmediatez de las criptomonedas.
Garlinghouse reaccionó al anuncio del Banco Central de Países Bajos (DNB), que completó la reubicación de 86 toneladas de oro valoradas en 11.000 millones de dólares. Las operaciones se ejecutaron entre marzo y agosto de 2026 desde Nueva York y Ottawa hacia Londres.
El banco central neerlandés justificó la medida por la necesidad de mejorar la negociabilidad de sus activos. «Con esta reubicación hemos mejorado la negociabilidad de nuestras reservas de oro», declaró el presidente de la institución, Olaf Sleijpen.
Garlinghouse enfatizó los métodos empleados para ejecutar el traslado entre ambos centros financieros. “Alrededor del 70 % nunca salió realmente del suelo. Se vendió en Nueva York y se recompró en Londres”, señaló el directivo.
El directivo comparó el proceso con la repatriación de reservas ejecutada por Alemania. “Esto me recordó una historia de 2013: Alemania tardó cuatro años en mover 674 toneladas de oro, valoradas en 36.000 millones de dólares, desde bóvedas en París y Nueva York”, indicó.
El ejecutivo contrapuso el estancamiento de los procesos bancarios con el crecimiento del sector digital. “Las criptomonedas pasaron de un experimento de 1.500 millones de dólares a una clase de activo de 2,7 billones más infraestructura financiera con liquidez real”, sostuvo.
Garlinghouse recalcó que “los bancos centrales (y buena parte del mundo) siguen moviendo valor como en los años 40”. En contraste, mencionó avances de la industria tecnológica como los vehículos autónomos, la inteligencia artificial y la conectividad satelital Starlink.
“Este es un caso de uso ideal para las criptomonedas: almacenar y luego mover valor al instante, de forma segura, por todo el mundo, a poco o ningún costo”, argumentó. Las redes de criptomonedas permiten la liquidación final de transacciones de forma remota y continua.
Esta eficiencia operativa no se aplica solo a los criptoactivos, sino que ya se extiende a la negociación del propio metal precioso. En el primer trimestre de 2026, el oro tokenizado acumuló 90.700 millones de dólares en volumen, por encima de los 84.640 millones transaccionados en todo 2025, como reportó CriptoNoticias. La métrica muestra que el metal ya circula on-chain las 24 horas del día, sin requerir vender un lingote en una plaza financiera para recomprarlo en otra.
La postura del ejecutivo no cuestiona la función del metal como reserva de última instancia. Su planteamiento centra el debate en la dependencia de procesos logísticos prolongados y operaciones de venta-recompra para transferir liquidez entre instituciones financieras globales.









