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La capitalización de USDT alcanza su nivel más bajo desde octubre de 2025.
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En los últimos 11 días salieron USD 870 millones de oferta de USDT.
La masa monetaria de la stablecoin Tether USD (USDT) sufre una de las contracciones más extremas. En un lapso de 60 días, la capitalización del activo cayó 4.000 millones de dólares, situando su oferta 183.000 millones de dólares, el nivel más bajo registrado desde octubre de 2025.
El siguiente gráfico, provisto por CoinMarketCap, permite observar cómo ha fluctuado la capitalización de mercado de USDT en los últimos 12 meses:
La velocidad de esta caída refleja que el deterioro del mercado se aceleró de forma repentina. Durante los últimos 11 días «desaparecieron» 870 millones de dólares en suministro de USDT, expone el analista de la firma CryptoQuant Ignacio Moreno de Vicente.
Estos datos son importantes pues USDT (y otras stablecoins) representan liquidez en el mercado de bitcoin (BTC) y las criptomonedas. Funcionan como el efectivo listo para comprar BTC o como refugio seguro durante episodios de alta volatilidad.
En el siguiente gráfico, la línea negra rastrea la evolución del precio de bitcoin, mientras que el área morada refleja la variación neta de capital en USDT acumulada en 60 días. Cuando la zona morada se ubica por encima del nivel cero, el mercado experimenta una expansión de liquidez; cuando cae en terreno negativo, señala retiros masivos. El círculo rojo al final de la gráfica destaca el reciente desplome de 4.000 millones de dólares, situando la liquidez en uno de sus puntos más ajustados.

Con respecto a la fragilidad de las recuperaciones de precio en bitcoin, Moreno de Vicente explicó que «esto ayuda a explicar por qué los rebotes han tenido dificultades para ganar durabilidad: hay menos liquidez en stablecoins disponible bajo el precio para convertirse en demanda al contado sostenida».
Al analizar la relación de causa y efecto entre los flujos financieros y la cotización de mercado, el especialista aclaró que «la precaución radica en que la correlación entre los flujos de USDT y el precio de BTC no establece causalidad. Ambos probablemente responden a las mismas condiciones de aversión al riesgo, con redenciones que se aceleran junto con la venta spot en lugar de precederla estrictamente».
Históricamente, los períodos de expansión en la oferta de USDT han acompañado a ciclos alcistas prolongados en bitcoin. En contraste, las fases de reducción persistente suelen ir de la mano con correcciones profundas y un debilitamiento generalizado en las transacciones comerciales del sector, señala.
Sobre el entorno macro, el analista remarcó que «se está desarrollando mientras una de las bases de liquidez más grandes del mercado se contrae agresivamente».
No obstante, la métrica histórica también ofrece un matiz sobre el comportamiento de estos ciclos de liquidez. Según puntualizó Moreno de Vicente, «históricamente, las fases más profundas de contracción de USDT en el mercado también han marcado puntos donde la presión de venta estaba más cerca de agotarse que de acelerarse».
En cuanto a las métricas necesarias para revertir la tendencia bajista actual, el especialista concluyó en que «una mejora significativa requeriría que el cambio en 60 días se estabilice, que las contracciones diarias se moderen y que el suministro de USDT comience a expandirse nuevamente». Hasta entonces, bitcoin «está intentando recuperarse en un entorno de liquidez cada vez más ajustado en lugar de frente a un nuevo ingreso de capital».
Sin embargo, la explicación centrada de manera exclusiva en el trading especulativo parece quedarse corta frente a la realidad actual del ecosistema. Mientras la liquidez en los exchanges disminuye, las stablecoins expanden su presencia hacia sectores económicos que hasta hace pocos años resultaban marginales, como lo reportó CriptoNoticias.
Durante los primeros años del sector, estos activos funcionaban casi únicamente como refugios temporales de inversión entre operaciones comerciales. Hoy impulsan áreas como los pagos internacionales, productos de ahorro, tokenización de activos, remesas e incluso operaciones automatizadas ejecutadas por inteligencia artificial. Monitorear esta transición operativa resulta vital para anticipar hacia dónde migrará el verdadero flujo financiero en los meses venideros.









