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Ridley ubica la zona de USD 46.000 como objetivo bajista para bitcoin.
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El repunte actual de bitcoin sería más frágil de lo que parece.
El analista de mercados Knox Ridley advirtió que cualquier repunte de bitcoin (BTC) en las próximas semanas está condenado a fracasar antes de alcanzar la zona de los 116.000 dólares. Según su análisis, la falta de liquidez estructural en la economía global impedirá que el precio del criptoactivo consolide un movimiento alcista sostenido.
Ridley explicó en un análisis publicado ayer, 23 de abril de 2026, que, incluso si bitcoin logra superar con fuerza los 79.000 dólares en el corto plazo, “dicho repunte finalmente fracasará por debajo de la zona de resistencia de 106.000 a 116.000 dólares” debido a las condiciones macroeconómicas actuales. Esta advertencia se basa en el fuerte impacto que tiene la fortaleza del dólar estadounidense y el estancamiento de la liquidez mundial sobre los activos de riesgo.
El especialista señaló que el dólar sigue siendo “el factor más poderoso y persistente que impulsa la liquidez global”. Cuando el índice DXY se fortalece —como ha ocurrido al acercarse a los 98 puntos—, reduce la disponibilidad de capital para inversiones en activos considerados «de riesgo«, como bitcoin. Esta correlación inversa sigue activa, aunque el criptoactivo ha mostrado mayor resistencia que en 2022 al mantenerse cerca de los 77.000 dólares pese al repunte del dólar.

Detrás de esta dinámica existe una razón estructural. Alrededor del 64% de la deuda global está denominada en dólares. Cuando la divisa estadounidense se encarece, los prestatarios extranjeros deben destinar más recursos a adquirir dólares para cumplir sus obligaciones, drenando capital que de otra forma podría fluir hacia bitcoin.
Además, la liquidez disponible hoy se utiliza casi exclusivamente para refinanciar deudas existentes en lugar de generar nueva inversión productiva. Según Ridley, tres de cada cuatro transacciones financieras globales están relacionadas con el servicio de deuda, lo que limita severamente la expansión de mercados como el de bitcoin.
Esta restricción de liquidez se confirma en los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que indican que la deuda pública bruta global alcanzó el 94% del PIB en 2025 y se proyecta que llegue al 100% para 2029, niveles no vistos desde la posguerra de la Segunda Guerra Mundial.
En este entorno restrictivo, Ridley advierte también sobre el riesgo bajista inmediato. Si bitcoin pierde el soporte clave de los 62.500 dólares, podría desencadenar una caída hacia el rango de 55.000 a 40.000 dólares, con la zona entre 48.000 y 46.000 dólares como el nivel de mayor probabilidad para encontrar un suelo.
Otros analistas refuerzan esta visión de fragilidad. Michaël van de Poppe señaló que, aunque la resistencia en los 79.000 dólares acumula muchas posiciones cortas, cualquier rebote corre el riesgo de no sostenerse.
Por su parte, Julio Moreno, jefe de investigación de la plataforma de datos CryptoQuant, destacó que los recientes aumentos de precio han sido impulsados principalmente por el apalancamiento en futuros perpetuos, mientras la demanda spot —la compra real de bitcoin— continúa contrayéndose, como reportó CriptoNoticias.
A largo plazo, sin embargo, Ridley mantiene una perspectiva claramente alcista sobre bitcoin. “A diferencia del dólar estadounidense, bitcoin no puede inflarse”, afirma el analista.
Más importante aún, «se reconoce cada vez más, independientemente de si se está de acuerdo o no, como una reserva de valor que trasciende fronteras y se transfiere directamente entre partes sin intermediarios ni autorización gubernamental».
Mientras las economías nacionales enfrentan deudas insostenibles que requieren una expansión monetaria constante, bitcoin se posiciona como el activo refugio por excelencia en un mundo dominado por monedas inflacionarias.








