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"Los derivados de bitcoin no están posicionados para el criptoinvierno", advierte Bybit.
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La volatilidad de bitcoin está siendo mucho menor a la que tuvo en ciclos bajistas anteriores.
Aunque bitcoin (BTC) borró las ganancias hechas en el ciclo alcista que corrió entre los años 2023 y 2025, el exchange de criptomonedas Bybit ve algo que «le hace ruido» y ofrece algo de optimismo a inversionistas.
«Los derivados no están posicionados para el criptoinvierno», advierten los analistas de Bybit en un reciente análisis. De hecho, señalan que «existen paralelismos entre ahora y la corrección de mitad de ciclo alcista de 2021».
Para Bybit, «la corrección actual muestra signos de una acción de precios impulsada por el flujo más que por razones fundamentales o estructurales». Ejemplificó que los volúmenes en mercados de futuros, spot y perpetuos de criptomonedas son inferiores a los observados en octubre de 2025.

Asimismo, agregan los especialistas de Bybit que la volatilidad implícita en el mercado de opciones de bitcoin no se ha salido de los estándares del ciclo alcista que prevaleció entre 2023 y 2025. Esta métrica, que refleja el nivel de fluctuación esperado por los traders, ronda el 50% en 30 días.
En cambio, en el criptoinvierno de 2022, la misma superó el 100% en momentos de estrés. Puede observarse ello en el siguiente gráfico.

Posible prueba de ciclo alcista
El exchange también analizó el ratio entre volatilidad implícita y volatilidad realizada que mide la fluctuación que ha tenido bitcoin. Cuando su resultado es superior a 1, el mercado espera más turbulencia que la ya observada. Pero, cuando está por debajo indica lo contrario, es decir, expectativas de menor fluctuación de precios.
Durante el colapso de FTX en 2022, esa relación promedió 1,3, lo que contrasta significativamente del momento actual. Esta métrica se encuentra por debajo de 1, como se ve a continuación.

Otro indicador clave que observa es el sesgo put-call. Este mide cuánto más caras son las opciones de venta (puts) frente a las de compra (calls). Las de venta se utilizan como protección ante caídas, mientras que las de compra apuestan por subidas.
En este sentido, cuando las puts cotizan con grandes márgenes sobre las calls, indica fuerte demanda de cobertura bajista. Actualmente, las puts de BTC tienen una prima cercana al 15%, lo que no muestra un escenario bajista exasperado. En 2022, esta superó el 60%, reflejando temor extremo.

Bybit resume que «el posicionamiento en el mercado de derivados es sorprendente». Refleja la posibilidad de que la caída de más de 40% desde el máximo histórico de 126.000 dólares marcado en octubre de 2025 podría ser algo parecido a lo visto en 2021.
En 2021, recordó que BTC cayó un 40% respecto al entonces récord marcado en mayo (65.000 dólares) antes de registrar un máximo más alto en noviembre del mismo año (69.000 dólares). Fue luego que entró en un ciclo bajista que se extendió hasta inicios de 2023 registrando una caída de 77% desde su récord.
Ciclo de 4 años en observación
La postura del exchange de criptomonedas contrasta con la idea extendida de que el criptoinvierno ya comenzó. Esta narrativa del mercado está impulsada tanto por factores técnicos históricos como contextuales.
Del lado técnico, se destaca que bitcoin siempre terminó un ciclo alcista al año siguiente de cada halving. La más reciente edición de este evento, que reduce a la mitad la emisión de BTC, ocurrió en 2024. Este patrón, si se repite, situaría a 2026 como un año bajista, como reportó CriptoNoticias.
Además, bitcoin ya registró dos picos en el ciclo alcista luego del más reciente halving (109.000 dólares en enero de 2025 y 126.000 dólares en octubre), interrumpidos por una caída pronunciada. A diferencia de 2021, tal retroceso no llegó al 40%, pero quedó relativamente cerca; fue del 32%.
En este sentido, ese movimiento ostenta un mayor parecido a lo visto en 2021 que la corrección actual, ya que estuvo dentro del clásico ciclo de cuatro años y es coherente con su tendencia de menor volatilidad a largo plazo.

Contexto marcado por la incertidumbre
Del lado contextual, el mercado tecnológico atraviesa un momento de cautela y rechazo al riesgo entre inversores. Se ve ello no solo en el retroceso de las criptomonedas, sino también en el Nasdaq 100 y las acciones tecnológicas.
Las amenazas arancelarias por parte de Estados Unidos y la incertidumbre sobre el inminente cambio de presidente de la Reserva Federal están impulsando este escenario. No obstante, se espera que la nueva dirección del organismo recorte las tasas de interés ante la bajada de inflación. Por ende, esto podría agregar liquidez a la economía, de concretarse, que entre en los mercados impulsando los precios de activos como bitcoin.
A su vez, se estima que el desarrollo de la computación cuántica permitiría decodificar llaves privadas de wallets de bitcoin en el futuro. Por consiguiente, este temor también está afectando el sentimiento del mercado. En este panorama, Strategy, la empresa pública con más BTC, lanzó una iniciativa en febrero para desarrollar soluciones que vuelvan a la red resistente contra tal tecnología.
En este mar de señales mixtas, indicadores y analistas visualizan la caída que atraviesa bitcoin como un posible buen momento para acumular a largo plazo. Eso con base en sus fundamentos alcistas, como su escasez, emisión descentralizada, resistencia a la censura y autocustodia. Aún así, como con cualquier activo, es crucial prever los riesgos inherentes y tener precaución.








