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La adopción y la reserva estratégica de Bitcoin en EE.UU. son catalizadores alcistas, según Sigel.
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Sigel proyecta octubre como el mes en el que bitcoin tocará su piso en el mercado.
«Si bitcoin (BTC) no está por encima de su máximo histórico para, probablemente, el primer trimestre de 2028, eso obligaría tal vez a replantear la tesis de inversión». Con esta advertencia, Matthew Sigel, director de investigación de activos digitales de VanEck, puso bajo la lupa la vigencia del tradicional ciclo de cuatro años de bitcoin durante una entrevista publicada el 5 de julio de 2026 con el analista Scott Melker.
Esta postura de Sigel describe un escenario estricto para el comportamiento técnico del activo. En su conversación con Melker, el analista detalló que la empresa VanEck mantiene su estrategia estructurada con base en los precedentes del mercado, tras precisar: «nosotros respetamos el ciclo de cuatro años y ha sido un elemento clave para no comprar cada caída de bitcoin este año».
En consonancia con este enfoque estacional, Sigel proyecta que el mercado alcanzará su nivel de cotización más bajo durante el próximo mes de octubre, definiéndolo como un periodo óptimo para acumular posiciones financieras antes de un cambio de tendencia.
Al respecto, el ejecutivo explicó: «lo que le he estado diciendo a los clientes es que querrás tener tu posición completa para octubre», sugiriendo la ejecución de compras escalonadas mensuales.
VanEck proyecta mínimos y mide riesgos macroeconómicos
De acuerdo con su análisis, la proximidad de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, que redefinirán el Poder Legislativo el 3 de noviembre de 2026, actúa como el factor macroeconómico inmediato que impulsa esta proyección estacional.

Los inversores evalúan cómo la composición del próximo Congreso afectará el desarrollo normativo para bitcoin y las criptomonedas, anticipándose también a las elecciones presidenciales que se celebrarán el 7 de noviembre de 2028, según el empresario.
En el plano técnico, el comportamiento de bitcoin muestra una contradicción clave entre los datos reales y el sentimiento de los inversores. Sigel indica que la presión de venta en el mercado al contado se está agotando, ya que los inversores a largo plazo han dejado de distribuir sus tenencias.
Sin embargo, el mercado de derivados refleja un temor profundo. El precio de las opciones de venta —contratos que los operadores compran como un seguro para protegerse en caso de que el precio de bitcoin caiga fuertemente— se encuentra en el percentil 80 de su historia. Esto significa que hoy es más caro protegerse contra una caída de precio que en el 80% de todos los días de negociación registrados desde que existe bitcoin, asegura el ejecutivo de VanEck.
Sigel contrastó este panorama al señalar que, a pesar del alto costo de estos seguros, «en este retesteo, no ha habido del todo el mismo tipo de señales de capitulación en términos de liquidaciones o de las primas». Esto implica que el mercado está pagando un alto precio por cobertura debido al temor generalizado, pero no se están registrando ventas forzadas por pánico ni pérdidas masivas en los niveles de soporte actuales.
Frente a las proyecciones alcistas basadas en el ciclo de cuatro años, el ejecutivo expuso que existen riesgos de un escenario contractivo prolongado debido a la competencia por capitales generada por el desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
Esta tesis coincide con la postura de Michael Saylor, presidente ejecutivo de Strategy, quien atribuyó la presión bajista de bitcoin a una rotación de capital hacia el sector de la IA. “Los mercados de capitales están financiando la expansión de la IA a una escala histórica”. Para el Saylor, la desaceleración responde a una reasignación temporal de flujos financieros institucionales.
En sintonía con este entorno de cautela macroeconómica, Sigel advierte que la ausencia de avances reales en la Reserva Estratégica de Bitcoin de Estados Unidos, un proyecto impulsado mediante orden ejecutiva presidencial en marzo de 2025 y la posibilidad de una victoria demócrata total afectarán la agenda de crecimiento del sector.
Para mitigar estos riesgos de contracción, Sigel evalúa el crecimiento de la infraestructura soberana como un catalizador para la moneda, registrando actualmente 22 países que ejecutan actividades de minería digital o mantienen el activo en sus tesorerías, según el ejecutivo.
Sigel puntualizó que «la adopción soberana es una historia continua», impulsada no solo por naciones como El Salvador y Bután de forma independiente, sino también por la dinámica interna de miembros clave del bloque BRICS (la alianza económica y política de mercados emergentes integrada originalmente por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, expandida recientemente para equilibrar el peso financiero de Occidente).
Aunque el bloque no tiene una política unificada hacia bitcoin, Sigel sugiere que los esfuerzos individuales de naciones como Rusia, Etiopía y Emiratos Árabes Unidos en infraestructura y minería digital forman parte de esta misma tendencia soberana.
Sin embargo, enfatizó que «si esa tendencia se detiene o se revierte, eso forzaría una reevaluación» general de las variables macroeconómicas que sostienen la cotización del activo.
La banca tradicional impulsa consorcios de stablecoins
Adicionalmente, Sigel también evaluó la viabilidad del proyecto Open USD (OUSD), una stablecoin respaldada por un macroconsorcio de más de 140 corporaciones financieras, bancarias y tecnológicas tradicionales, como lo reportó CriptoNoticias.
Esta criptomoneda busca disputar la liquidez comercial que actualmente concentran las firmas Tether y Circle emisoras de USDT y USDC, como líderes absolutos del sector.
No obstante, Sigel sostiene un diagnóstico negativo respecto a la viabilidad operativa de estos modelos comerciales controlados de manera conjunta por múltiples entidades de la banca tradicional. El especialista argumentó que, si bien las barreras tecnológicas de entrada para emitir activos vinculados al dólar son mínimas, la fragmentación del control corporativo diluye las responsabilidades comerciales esenciales.
Al respecto, Sigel precisó que «lanzar un producto y lograr efectos de red y escala son dos cosas diferentes», aclarando que una cosa es emitir el activo y otra muy distinta es alcanzar la masificación de usuarios (efecto de red) y los volúmenes millonarios de liquidez necesarios (escala) para competir eficazmente. A su juicio, la ausencia de liderazgos con incentivos individuales para impulsar la adopción real dificultará el éxito de este tipo de consorcios.








