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El estrés de mineros y el ratio de Sharpe de bitcoin alcanzaron niveles vistos en anteriores suelos.
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Varios analistas proyectan un piso de 40.000 dólares aproximadamente, para el precio de bitcoin.
Bitcoin (BTC) comienza este lunes 6 de julio de 2026 arriba de 62.000 y con un debate abierto entre quienes creen que el mercado empieza a construir un suelo y quienes advierten que la caída todavía no terminó.
El trader y analista on-chain Willy Woo se inclinó por lo primero: dijo ver «algunas señales esperanzadoras».
En una serie de publicaciones realizadas ayer en X, Woo sostuvo que bitcoin «está intentando formar una estructura de soporte» y que «se vislumbra una luz al final del túnel».
El analista apuntó dos indicios concretos. Por un lado, el riesgo del mercado registró un «máximo inferior», en una tendencia volátil hacia un menor riesgo que, según él, se observa en la fase final de los mercados bajistas de bitcoin.

Por otro, detectó una divergencia alcista en formación entre los flujos de capital y el precio: los flujos de los inversionistas aumentan mientras el precio se deprecia.
Woo comparó ambas lecturas con lo ocurrido a fines de 2022, cuando terminó el anterior mercado bajista. Aun así, matizó su optimismo: para confirmar una estructura de fondo, aclaró que quiere ver «una ruptura clara» del precio.
El tono representa un giro respecto de febrero de 2026. Entonces, como reportó CriptoNoticias, Woo proyectaba que la zona de los USD 45.000 sería «un mínimo típico de mercados bajistas» y vinculaba su cautela al deterioro simultáneo de la liquidez en los mercados spot y de futuros.
«Nunca he visto que bitcoin suba cuando ambas fuentes de liquidez son bajistas», había afirmado. De todos modos, si bitcoin no efectúa una ruptura alcista, aquella advertencia sigue vigente, como se verá más abajo.
Métricas que apuntan a un suelo en formación
La lectura de Woo no está aislada. Otras métricas on-chain apuntan en la misma dirección de un mercado que podría estar cerca de un piso.
Por ejemplo, el Miner Cycle Stress Composite —un indicador del estrés financiero de los mineros de Bitcoin— cayó a un nuevo mínimo de 2026 y entró en su rango «infravalorado».
Caídas sincronizadas similares se registraron cerca de los grandes suelos de bitcoin de 2015, 2018, 2020, 2022 y 2024. El indicador repitió el comportamiento visto en la capitulación de mineros de 2015, cuando bitcoin cayó de unos 300 a 160 dólares en menos de una semana.

En la misma línea, Darkfost, analista de CryptoQuant, señaló que el ratio de Sharpe de bitcoin volvió a perforar los -20, un territorio extremadamente negativo.
Ese ratio mide el riesgo asumido en una inversión frente al rendimiento obtenido; un valor negativo indica que el riesgo es alto en relación con los retornos, algo coherente con un bitcoin que ya cerró su tercer trimestre consecutivo en rojo (-16,1% el último).
Históricamente, precisó Darkfost, esos períodos de pesimismo extremo —que pueden durar semanas o meses— coincidieron con la construcción de una nueva base antes de un relanzamiento.
«Es cuando nadie lo quiere que hay que construir la posición», resumió el analista, aunque advirtió que se trata de un marco temporal largo.

La liquidez baja es el contrapeso de la tesis alcista
Hay, sin embargo, un dato que juega en contra de esa lectura y que, además, es el mismo que Woo marcaba en febrero: la liquidez.
En un análisis distinto, Darkfost advirtió que la liquidez del mercado de criptomonedas «sigue secándose».
La capitalización de USDC y USDT —las principales monedas estables— cayó 3,6% y 2% respectivamente en los últimos 30 días, en una desaceleración que, según el analista, se mantiene desde noviembre de 2025.
La explicación, detalló, es que salió más capital del mercado del que ingresó. Como las monedas estables se emiten cuando aumenta la demanda y se queman cuando esta se debilita, su contracción funciona como termómetro: por ahora, indica una liquidez «cada vez más restringida». Es, precisamente, la condición que Woo describía como incompatible con una subida sostenida de bitcoin.
Los que ven una «trampa final» antes de la capitulación
El campo bajista no se movió. El trader conocido como Doctor Profit, que anticipó el máximo histórico de bitcoin en 2025, publicó ayer, 5 de julio, su reporte dominical bajo una advertencia: lo que el mercado interpretaría como señal de recuperación sería, en realidad, «la trampa final».
Su foco está en la media móvil de 200 semanas (MA200). Doctor Profit recordó que en 2022 bitcoin recuperó ese nivel, imprimió tres cierres semanales por encima y llegó a subir 10%, lo que hizo creer a muchos que el suelo estaba puesto. Fue, según él, la trampa que precedió a la caída final hacia los 15.000-16.000 dólares. Por eso advirtió que un cierre semanal sobre la MA200 en las próximas semanas repetiría el patrón, y dijo mantener órdenes de venta en corto preparadas en la zona de los 68.000-69.000 dólares.
El analista proyecta la capitulación final para septiembre u octubre de 2026, con un piso en la zona de los 40.000 a 50.000 dólares.
Esa proyección se enmarca en un diagnóstico más amplio que CriptoNoticias ya había recogido: junto a Pablo Gil y David Zanoni, Doctor Profit integra un grupo de analistas que ubica el suelo del ciclo entre los 38.000 y 45.000 dólares. El propio Woo formaba parte de ese consenso del que ahora parece distanciarse con su lectura más esperanzadora.
Van de Poppe y Brandt: entre la cautela alcista y la rotación al oro
Entre ambos extremos se ubican otras voces. El analista Michaël van de Poppe reconoció este 6 de julio en su cuenta de X que en bitcoin conviven «teorías en conflicto»: una divergencia alcista fuerte que anticiparía un giro al alza y una posible divergencia bajista por la falta de un máximo más alto.
Van de Poppe dijo dar más crédito a las señales alcistas —también presentes en marcos temporales mayores— y asumió que los USD 61.000 deberían sostenerse como soporte, con un mercado que volvería a subir en los próximos días.
Más escéptico se mostró el veterano trader Peter Brandt, quien afirmó estar evaluando vender parte de su bitcoin para pasarse al oro. A su juicio, el metal «va a ganar sustancialmente» frente a bitcoin.
La macroeconomía, el telón de fondo
Por encima de las métricas técnicas gravita el contexto macro, que ninguna lectura de bitcoin puede ignorar. Como reseñó CriptoNoticias, los analistas Leo Nelissen, Bret Jensen y Henrik Zeberg coinciden en describir una euforia bursátil sostenida sobre una economía que da señales de enfriamiento, con una valoración de mercado casi enteramente apoyada en la inteligencia artificial.
En entornos de aversión al riesgo, bitcoin ha tendido a caer junto al resto de los activos de riesgo. El propio Zeberg advirtió en diciembre de 2025 que la moneda podría desplomarse entre 90% y 95% en un escenario de crisis financiera.
La contracara es que ese mismo carácter la vuelve sensible a los rebotes: si antes del techo bursátil llega el «movimiento violento» que anticipa Zeberg, bitcoin podría acompañarlo al alza.
La semana ofrece, además, catalizadores concretos. Doctor Profit recordó que este miércoles 8 de julio se publican las minutas de la reunión de la Reserva Federal del 16 y 17 de junio, que —según su lectura— reflejarían un giro restrictivo (hawkish). Además, el jueves 9 se conocerán las peticiones iniciales de subsidio por desempleo.
Qué mirar en esta etapa del ciclo
El panorama, entonces, es de señales cruzadas. Del lado optimista, Woo, el estrés de los mineros y el ratio de Sharpe sugieren que el pesimismo llegó a un extremo del que suelen nacer los suelos. Del lado cauto, la liquidez seca, la «trampa» que describe Doctor Profit y un contexto macro frágil advierten que la caída podría no haber terminado.
El propio Woo ofreció la vara para dirimir el debate: una «ruptura clara» del precio que confirme la estructura de fondo. Hasta que eso ocurra —o hasta que se pierda el soporte de los USD 61.000 que vigila van de Poppe—, bitcoin seguirá moviéndose en la incertidumbre de un rango que ya lleva semanas sin resolverse.








