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Spiwak resalta que Venezuela es uno de los países con mayor adopción de stablecoins en el mundo.
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Eventualmente buscarán obtener la licencia de Sunacrip para operar legalmente en Venezuela.
En el marco del evento Venezuela Tech Week, celebrado en Caracas del 11 al 13 de mayo, Ami Spiwak, cofundador de Qash, anunció en exclusiva a CriptoNoticias que el neobanco inició formalmente operaciones en el país. La empresa, que se especializa en el uso de stablecoins vinculadas al dólar, funciona como un puente financiero para que empresas venezolanas puedan acceder a servicios en la banca estadounidense.
Según explicó Spiwak, la iniciativa busca democratizar el acceso a la banca internacional en un mercado con una alta adopción de activos digitales y una dolarización de facto consolidada. El directivo señaló que este movimiento responde a un cambio en las condiciones legales, permitiendo que las entidades jurídicas locales logren una conectividad que estuvo restringida durante años.
De acuerdo con el empresario, Qash se centra en resolver las dificultades que enfrentan las empresas nacionales para pagar a proveedores en el exterior. Para esto, reciben stablecoins y bolívares por parte de empresas venezolanas, las convierten en dólares estadounidenses y las depositan en cuentas de banco en Estados Unidos a nombre de dichas compañías o sus proveedores.
“Nosotros tenemos cómo recibir de forma ‘compliant‘ (en cumplimiento con la normativa estadounidense) USD Tether (USDT) o USD Coin (USDC) en wallets y después con eso pagarle al proveedor en dólares en Estados Unidos. Eso es lo que estamos en capacidad de hacer ya”, afirmó el cofundador de la firma colombo-americana.
El ejecutivo enfatizó que la operatividad de la plataforma no es un proyecto a largo plazo, sino una realidad inmediata. “Ya tenemos la primera empresa venezolana que estamos haciendo onboarding, y ya tenemos una segunda que está terminando la documentación. Ya estamos en vivo, no es hipotético”, aseguró durante la entrevista, sin ofrecer detalles de cuáles son esas corporaciones.
Spiwak aclaró que, si bien Qash opera con empresas aliadas en Venezuela, el objetivo a mediano plazo es establecer una infraestructura propia dentro del país, cumpliendo con los requisitos regulatorios vigentes.
“Rápidamente buscaremos montar nosotros mismos los rieles en Venezuela y para eso buscaremos la licencia de la Superintendencia Nacional de Criptoactivos (Sunacrip)”, adelantó.
La expansión de Qash en el territorio venezolano se produce tras la entrada en vigencia de la Licencia General No. 57 de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) el pasado 14 de abril de 2026. Esta normativa autoriza el procesamiento de servicios financieros con instituciones clave del Estado, como el Banco Central de Venezuela (BCV) y el Banco de Venezuela, facilitando la integración de tecnologías basadas en registros distribuidos.
Spiwak describió este regreso al país, tras una década en el exterior, como un momento para “llenar el círculo y volver con una herramienta en mano para reconectar a Venezuela con la banca internacional”. Según el directivo, la empresa ya cuenta con socios bancarios en Estados Unidos que han dado “luz verde” para abrir cuentas a empresas venezolanas bajo los nuevos lineamientos.

En Venezuela, el uso de USDT en las empresas —grandes y pequeñas— es una realidad palpable. Bien aceptándolo como medio de pago por productos y servicios, o incluso como método de estrategia financiera. CriptoNoticias ha constatado que la adopción del activo digital se ha visto en tiendas de repuestos de motocicletas, restaurantes, boutiques y hasta grandes corporaciones con más de tres décadas de trayectoria.
A pesar del optimismo mostrado por la directiva de Qash, el entorno regulatorio venezolano presenta matices importantes. Especialistas del sector, como Aníbal Garrido, director de la Academia BT&C de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), han advertido sobre la complejidad de operar en el país mientras la Sunacrip continúa en un proceso de reestructuración tras los incidentes de corrupción vinculados al caso Pdvsa-Cripto.
Garrido calificó como “aventurado” el anuncio de una expansión agresiva en Venezuela si no existen garantías claras por parte del regulador local. Para el analista, el sistema actual se percibe “hermético”, lo que dificulta que actores internacionales —como Qash— penetren el ecosistema de manera formal, especialmente en lo relacionado con las casas de intercambio.
Ante este panorama, Spiwak sostiene que la demanda de los servicios de Qash valida la apuesta de la empresa. “Sé que hay una demanda enorme porque ya arrancamos a abrirles esas cuentas. Vinimos precisamente a Venezuela Tech Week a buscar empresas que quieran esa conectividad”, puntualizó.
A pesar del entusiasmo, el éxito de este modelo dependerá de la capacidad de la fintech para navegar la dualidad entre las regulaciones estadounidenses y la normativa local, en un país que, según Spiwak, es uno de los mayores adoptantes de stablecoins en el mundo.







