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Tomasz Stańczak, el otro codirector, había renunciado en abril pasado.
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Un exmiembro de la EF advierte una posible crisis de financiación para el desarrollo de Ethereum.
Hsiao-Wei Wang renunció como codirectora ejecutiva y miembro del Board de la Fundación Ethereum (EF) ayer 18 de junio, según anunció la propia Wang en X. Su salida se produce cuatro meses después de la de Tomasz Stańczak, el otro codirector, y deja a la organización sin los dos líderes. En simultáneo, Trent Van Epps, excontribuyente de la EF que también renunció recientemente, advirtió que el desarrollo central de Ethereum podría enfrentar una crisis de financiación en los próximos 3 a 9 meses.
Wang no detalló razones institucionales para su salida, aunque explicó que tras su licencia sabática «ese tiempo me dio espacio para reflexionar sobre mis prioridades y el tipo de vida que quiero construir a continuación» (no se conoce cuánto duró esa licencia previa a la renuncia).

La EF, por su parte, no emitió ningún comunicado institucional sobre la salida de Wang ni explicó cómo quedaría compuesta la cúpula directiva. En abril, luego de que Stańczak dimitiera a su cargo, quien acompañó a Wang en la codirección de forma interina fue Bastian Aue, como lo explicó CriptoNoticias.
Vitalik Buterin, cofundador de la red Ethereum, describió el contexto en que Wang ejerció el cargo:
El año pasado ella, junto con Tomasz Stańczak, asumió voluntariamente la carga de lo que quizás es la posición más desafiante de la Fundación Ethereum, en uno de los momentos más desafiantes para Ethereum, y de manera realista, un momento desafiante para toda la humanidad.
Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum.
Según Buterin, Wang «manejó la tarea con habilidad y gracia» y «se esforzó constantemente por encontrar e insistir en resultados que fueran correctos tanto para el protocolo Ethereum como para los seres humanos que lo construyen y mantienen».
Marius Van Der Wijden, desarrollador de la EF, fue más directo sobre lo que implicó ese rol: «Fuiste puesta en una situación imposible y aun así lo lograste. Siempre estuviste de nuestro lado y defendiste lo mejor para el protocolo».
La ola de salidas y ¿el financiamiento como tensión de fondo?
La renuncia de Wang no es un hecho aislado dentro de la EF. Como lo reportó CriptoNoticias, en mayo pasado los desarrolladores Pablo Voorvaart y Julian Ma también anunciaron sus salidas, sumándose a las de los líderes técnicos Tim Beiko y Barnabé Monnot. También se fueron otros miembros relevantes como Carl Beek y Josh Stark, y Alex Stokes, otro nombre clave del equipo central, que está actualmente bajo licencia sabática.
Mientras las salidas se acumulan, Trent Van Epps publicó en X este 18 de junio un análisis con una advertencia concreta. El ecosistema Ethereum podría entrar en una «crisis de financiación lenta» para el desarrollo central en los próximos 3 a 9 meses.
Según Van Epps, el Client Incentive Program (CIP), el programa de cuatro años que financiaba a los equipos de clientes de Ethereum (los grupos de desarrolladores que mantienen las distintas implementaciones del software que permite operar un nodo de la red) mediante recompensas de staking, expiró en abril de 2026 sin que la EF haya anunciado un reemplazo.
De acuerdo con Van Epps, sostener el desarrollo central de Ethereum requiere aproximadamente 30 millones de dólares anuales, mientras que la EF anunció en junio de 2025 un plan de reducción de gasto con el objetivo de bajar del 15% del valor total de su tesorería por año, al 5% hacia 2030.
De modo tal, y conforme a la perspectiva de Trent, a partir de la expiración del programa CIP, el aporte económico a la evolución del protocolo sería dificultoso, pese a la intención de reducir el gasto.
¿Por qué se van? Lo que el mandato de Vitalik dejó escrito
No hay una razón oficial única detrás de la serie de salidas. Los casos conocidos apuntan a supuestas motivaciones personales: Voorvaart mencionó su interés en el emprendimiento; Ma, su intención de avanzar en trabajo de producto y crecimiento. Wang siguió el mismo patrón de comunicación: razones de vida personal, sin referencia a tensiones internas.
No obstante, las salidas ocurren en el contexto del nuevo mandato que Vitalik Buterin publicó en marzo de 2026 y que, como lo reportó CriptoNoticias, definió por primera vez de forma pública qué hace la EF y qué no.
Ese documento subordina la adopción masiva a cuatro pilares: resistencia a la censura, código abierto, privacidad y seguridad, agrupados bajo el acrónimo CROPS. Proyectos que prioricen crecimiento por encima de soberanía del usuario quedan, según el mandato, fuera del alcance de la organización.
En ese marco, las salidas de la Fundación también pueden interpretarse como parte de una reestructuración más profunda, planteada también por Buterin como la «prueba del abandono», orientada a que el protocolo siga funcionando pese a la ausencia de sus desarrolladores principales, con el objetivo de achicar el alcance de la EF, con recortes de presupuesto y una reducción de las ventas de ETH. Esa lectura no tiene confirmación oficial de la organización.
Lo que sí escribió Buterin en el mandato es explícito sobre el horizonte de la EF: «Nuestro objetivo es reducir la influencia relativa de la Fundación con el tiempo. Esto no es una retirada ni un sabotaje. La sustracción es más bien un proceso para garantizar la madurez de Ethereum».
Esa filosofía de sustracción, convive ahora con la pregunta que las salidas vuelven más urgente: si el ecosistema tiene capacidad para cubrir el vacío institucional, técnico y de financiamiento que la Fundación va dejando, antes de que el desarrollo central de la red lo acuse.








