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Según Juan Esteban Sierra, de Colombia, se podría acelerar una gobernanza más local y más autónoma.
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Paul Rodas, de Ecuador, cree que las comunidades deben financiarse y gobernarse de forma autónoma.
La Fundación Ethereum (EF) atraviesa una profunda reestructuración interna debido a la renuncia consecutiva de varios de sus desarrolladores y líderes clave, un fenómeno que se ha intensificado desde comienzos de 2026.
Aunque este movimiento ha generado desconfianza entre inversores minoristas y presiones sobre la cotización de ether (ETH), la criptomoneda de la red Ethereum, en el mercado de activos digitales, representantes de las comunidades en Latinoamérica perciben la situación desde una perspectiva diferente.
Lejos de calificarlo como una crisis terminal, líderes de la región evalúan que este escenario podría acelerar una gobernanza más local, descentralizada y autónoma, obligando al ecosistema latinoamericano a reducir su dependencia institucional de una organización centralizada.
El detonante directo de este debate técnico y filosófico se aceleró tras las recientes renuncias de los desarrolladores Pablo Voorvaart y Julian Ma, los pasados 18 y 19 de mayo de 2026, respectivamente, como informó CriptoNoticias.
Estas bajas se sumaron a la salida previa de Tomasz Stańczak en febrero, quien se desempeñaba como codirector ejecutivo de la EF, y a las licencias y dimisiones de figuras de alto perfil como Tim Beiko, Barnabé Monnot y Alex Stokes.
Datos de firmas de análisis como Santiment destacan que el sentimiento hacia la moneda digital de Ethereum ha cambiado drásticamente debido al distanciamiento de estos defensores, propiciando salidas de capital minorista en un período donde el activo muestra un rendimiento inferior frente a otros mercados de la economía digital.
Tensiones ideológicas y la búsqueda de la obsolescencia
Detrás de este flujo de salidas subyace una fricción histórica dentro de la organización. La tensión estructural radica en cómo equilibrar el ethos original de la moneda digital —basado en la neutralidad, la investigación académica y la filosofía cypherpunk— con las exigencias operativas de un mercado global altamente competitivo.
Paul Rodas, representante de Ethereum Ecuador, expone que este reacomodo responde a los principios fundamentales del protocolo.
«Desde mi punto de vista salieron los que no creen o dejaron de creer en la visión a largo plazo de la EF que es volverse ‘obsoleta'», afirma Rodas a CriptoNoticias, sugiriendo que la institución debe simplificarse paulatinamente para transferir el control total a la comunidad global.
Para Rodas, estas deserciones no comprometen la integridad del desarrollo técnico, sino que depuran los objetivos de la entidad:
Las actualizaciones técnicas siguen según lo establecido, estas salidas para mí se deben a intereses personales y/o a una limpieza de personas que no comulgan 100% con Ethereum. Además que con Pectra se redujeron ya drásticamente las comisiones y se duplicó la capacidad de procesamiento de L1.
Paul Rodas.
Asimismo, el especialista ecuatoriano resalta que «la EF debe tender a desaparecer, por lo tanto el enfoque actual es simplificar Ethereum sin perder seguridad, para que sea más fácil mantenerla por la comunidad”.
“Los desarrolladores deben olvidarse de los grants y empezar a diseñar e implementar otros sistemas de financiamiento y contribuciones sin fines de lucro”, expresó Rodas.

Por su parte, Juan Esteban Sierra, Head of Growth en Multiplied y miembro activo de Ethereum Colombia, coincide en que el fenómeno no debe catalogarse simplemente como un abandono de la infraestructura, sino como un síntoma de una transición operativa necesaria.
«Creo que lo que está pasando con la Ethereum Foundation no se debe leer solo como un ‘éxodo’., sino más bien que es una reacción a una tensión que Ethereum arrastra desde hace años”, comenta a este medio.
Para él, el tema está en cómo pasar de ser una organización orientada a investigación, valores y neutralidad, “a una fundación más activa, más operativa y más conectada con las necesidades reales del ecosistema, y las presiones externas de las fundaciones de otros ecosistemas que si son más activas”.
Impacto real y descentralización en Latinoamérica
El análisis de los representantes regionales apunta a que la pérdida de centralidad de la fundación puede resultar beneficiosa para los países emergentes, al forzar la creación de estructuras locales sólidas.
Con respecto al impacto directo en Latinoamérica, Sierra sostiene que el ecosistema de este activo digital posee la madurez suficiente para subsistir de forma independiente:
No creo que debilite automáticamente el apoyo a Latinoamérica. Puede incluso acelerar una gobernanza más local y más autónoma. Latinoamérica no debería depender de que una sola fundación central empuje su desarrollo. Ethereum es más fuerte cuando su ecosistema funciona a través de comunidades, builders, L2s, universidades, grants, empresas e iniciativas locales.
Juan Esteban Sierra.
No obstante, el especialista colombiano advierte que existe un riesgo palpable si la transición institucional se ejecuta de manera desordenada. A su modo de ver, si la fundación centralizada pierde capacidad técnica y canales de comunicación, las áreas geográficas en desarrollo podrían enfrentar dificultades de acceso.
“Si la Fundación pierde talento, claridad y coordinación, las regiones emergentes pueden quedar con menos acceso institucional, menos visibilidad y menos canales directos para recibir apoyo”, alerta. “Yo creo que esto puede ser positivo para Latinoamérica si empuja a las comunidades locales a organizarse mejor. Pero solo será positivo si la nueva etapa de la Fundación mantiene caminos claros para funding, educación, research y soporte regional», matiza Sierra.

A este argumento se une la visión de Rodas, quien enfatiza que el financiamiento y el sustento de la red deben migrar hacia esquemas que dejen de depender de la entidad matriz, adaptándose a la descentralización que predica la tecnología de Ethereum.
“El apoyo institucional dependerá de la visión de cada institución, si la institución valora la integridad entre lo que se dice y lo que se hace, incrementará el apoyo. Al margen de esto las comunidades tiene que adaptarse a lo que ya se sabía que viene: financiamiento y gobernanza autónoma”, asevera el representante de Ecuador.
Hacia un nuevo modelo de ejecución y asignación de recursos
El futuro de la relación entre Latinoamérica y los organismos del sector de las criptomonedas dependerá de la transparencia con la que se redefinan los mecanismos de asignación de capital.
Históricamente, el acceso a fondos de desarrollo (grants) ha sido una herramienta vital para impulsar proyectos educativos y tecnológicos en áreas emergentes. Una reestructuración que profesionalice y agilice estos procesos financieros podría transformar el panorama regional, siempre que no introduzca barreras burocráticas o sesgos políticos internos.
Ante este panorama, la transición hacia una fundación con un perfil más enfocado en la ejecución comercial y operativa es vista con cautela, pero con optimismo.
“Todo depende de cómo se ejecute. Si una Fundación más financiera y enfocada en ejecución hace los grants más claros, más medibles y más accesibles, sería bueno para Latam. Pero si vuelve el funding más cerrado, más político o más dependiente de relaciones internas, sería un retroceso. Latinoamérica necesita rutas simples para aplicar, recibir feedback, conectar con mentores y demostrar impacto», argumenta Sierra.
El nuevo marco regulatorio e interno de la organización busca plasmar legalmente los preceptos elementales de la red, obligando a los desarrolladores a persistir en la construcción descentralizada a pesar de las fricciones ideológicas transitorias.
El panorama actual de Ethereum refleja un periodo de maduración indispensable, donde la redefinición de sus instituciones medulares dictará el rumbo de su aplicabilidad práctica. Para Latinoamérica, la disminución del protagonismo de la Fundación Ethereum representa el momento oportuno para consolidar estructuras regionales capaces de gestionar su propio desarrollo técnico y financiero.
Eso sí, el éxito de esta transición estará determinado por la habilidad de las comunidades locales para asumir liderazgos autónomos y por la capacidad de la nueva administración global de proveer canales de cooperación abiertos, ágiles y medibles, indispensables en geografías donde los activos digitales resuelven problemáticas económicas reales cotidianamente.








