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El líder de la Iglesia Católica advierte que la intermediación ha generado abusos y crisis globales.
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En su Magnifica Humanitas contextualiza las innovaciones digitales dentro de la Doctrina Social.
En su primera encíclica, Magnifica Humanitas, publicada hoy 25 de mayo, y dedicada principalmente a los desafíos éticos de la inteligencia artificial (IA), el papa León XIV aborda de manera tangencial las transformaciones en el ámbito económico y financiero impulsadas por la digitalización.
El pontífice retoma reflexiones previas del Magisterio para advertir sobre los riesgos de una intermediación financiera que se ha desvinculado de fundamentos éticos y antropológicos.
El documento señala que “las finanzas han adquirido una importancia creciente en los últimos años y han experimentado una innovación significativa, incluso después de la introducción de las criptomonedas”.
A continuación, cita textualmente consideraciones del Magisterio de sus predecesores, en particular de las encíclicas, que destacan cómo la intermediación financiera, “habiéndose desvinculado de fundamentos antropológicos y morales apropiados, no sólo ha producido abusos e injusticias evidentes, sino que se ha demostrado también capaz de crear crisis sistémicas en todo el mundo”.
Esta referencia no constituye una nueva doctrina específica sobre criptomonedas o fintech, sino una actualización contextual. León XIV la integra en su análisis más amplio sobre el poder de las tecnologías y los actores privados en la economía digital, subrayando la necesidad de que las finanzas sirvan al bien común y a la dignidad humana, en línea con la Doctrina Social de la Iglesia.
El tono es de continuidad, la innovación tecnológica, incluidas las criptomonedas, no escapa a los principios éticos tradicionales que exigen que la economía esté al servicio de la persona y no al revés.
En este punto vale definir ¿qué es una intermediación financiera? La intermediación financiera es el proceso mediante el cual instituciones financieras como bancos, cajas de ahorro, cooperativas de crédito, fintech o fondos de inversión, actúan como intermediarios entre quienes tienen excedentes de dinero (ahorradores o inversionistas) y quienes necesitan fondos (empresas, familias, gobiernos o emprendedores). Es el “puente” que conecta el ahorro con la inversión o el crédito.
Antecedente y opiniones sobre la posición del Papa
El cuestionamiento principal proviene del documento “Oeconomicae et pecuniariae quaestiones” (Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero), publicado en mayo de 2018 por la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, con aprobación del papa Francisco.
En ese texto se realiza una crítica ética a la especulación, la opacidad y la desconexión de la economía real, elementos que siguen vigentes ante el auge de activos digitales. León XIV lo retoma para recordar que los avances como las criptomonedas no alteran la exigencia moral fundamental: las finanzas deben contribuir a la justicia social y evitar generar inestabilidad que afecte especialmente a los más vulnerables.
Analistas destacan que esta mención refuerza la postura cautelosa de la Iglesia ante innovaciones financieras que podrían acentuar desigualdades o concentrar poder en pocas manos, un riesgo paralelo al que se advierte con la IA. Sin embargo, el documento no ofrece una regulación detallada ni una condena específica a las criptomonedas, sino que invita a un discernimiento ético continuo.
Ante este panorama han surgido con el paso de los años alternativas como Bitcoin, concebido en 2008 tras la crisis financiera. El activo digital propone un sistema descentralizado que busca reducir la dependencia de intermediarios tradicionales y de “terceros de confianza”, permitiendo transacciones directas entre personas mediante lo que se ha denominado «tecnología blockchain» que no es más que tecnología Bitcoin, como lo ha reportado CriptoNoticias.
Aunque representa una innovación que desafía el modelo clásico de intermediación financiera, también genera debates sobre volatilidad, especulación y accesibilidad. De esta manera, la encíclica de León XIV invita a un discernimiento sereno: evaluar si estas tecnologías fortalecen realmente la dignidad humana o tan solo desplazan los riesgos hacia nuevos actores.








