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La red integrará procesos productivos, potencia informática y logística sin usar redes externas.
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A diferencia del yuan digital orientado a pagos, este sistema auditará la economía de datos.
El Comité Central del Partido Comunista de China y el Consejo de Estado emitieron, este viernes 9 de octubre de 2026, directrices estratégicas que ordenan la creación de una red nacional de cadena de bloques independiente de su moneda digital soberana, el yuan digital.
En el marco de un plan integral de diecinueve puntos para la modernización industrial, las directrices establecen la construcción de una infraestructura nacional de registro distribuido diseñada exclusivamente para auditar datos, optimizar cadenas de suministro industriales y coordinar la capacidad de cómputo del país.
Esta red funcionará como un estándar estatal cerrado, evitando deliberadamente el uso de plataformas públicas desintermediadas y descentralizadas como Ethereum o la red Bitcoin.
A diferencia del yuan digital, cuyo propósito es estrictamente monetario, orientado al sistema bancario y a las liquidaciones financieras comerciales, este nuevo entorno de registro compartido busca catalogar los datos empresariales como un factor de producción estratégico al mismo nivel que el capital, la tierra o el trabajo.
Debemos acelerar la construcción de una red nacional integrada de potencia informática y una red nacional de cadena de bloques para promover la integración profunda de la economía real y la economía digital.
Comunicado oficial publicado por la agencia Xinhua.
La tecnología de esta red permitirá ejecutar contratos inteligentes industriales para automatizar la entrega de subsidios estatales, verificar métricas de carbono y gestionar la logística manufacturera entre empresas y organismos reguladores.
Asimismo, servirá como sistema contable para el proyecto estatal «Datos del Este, Computación del Oeste», coordinando el flujo de información hacia los centros de procesamiento de datos en el interior del país.
Control de datos versus liquidación financiera
Esta arquitectura cerrada responde directamente a la política de seguridad nacional e independencia tecnológica de Pekín. Al prohibir el comercio de criptomonedas y la minería de digital en su territorio, el gobierno chino busca neutralizar los riesgos de fuga de capitales, evasión fiscal y volatilidad financiera que generalmente asocia a activos como Bitcoin.
Al mismo tiempo, previene que la infraestructura digital de sus industrias dependa de redes públicas cuya gobernanza global o validadores externos escapan al control normativo del Estado. Este enfoque altamente centralizado contrasta con las estrategias adoptadas por otras jurisdicciones a nivel global.
Potencias como Singapur, Suiza o Emiratos Árabes Unidos fomentan la integración de redes públicas y la tokenización de activos en protocolos abiertos para atraer capital e innovación financiera.
En contraposición, Estados Unidos y la Unión Europea priorizan marcos regulatorios estricta pero inclusivamente orientados a supervisar la interacción entre los mercados financieros tradicionales y las redes públicas de contratos inteligentes.
Analistas internacionales destacan que este movimiento consolida la soberanía tecnológica de la segunda economía mundial al erigir un ecosistema industrial completamente auditable por el Estado.
Por su parte, la directiva prohíbe las inversiones apresuradas o la especulación que pongan en riesgo la estabilidad del mercado real.Con este marco de política pública, China formaliza la separación definitiva entre las redes monetarias de su banco central y la infraestructura de datos que impulsará su aparato manufacturero y tecnológico.











