-
La empresa evalúa criptografía post-cuántica sin sacrificar rendimiento ni escalabilidad del XRPL.
-
El plan incluye pruebas con firmas híbridas y validadores en entornos controlados.
Ripple presentó una hoja de ruta por fases para adaptar XRP Ledger (XRPL) a un escenario postcuántico, este 20 de abril de 2026, con el objetivo de completar la transición en el año 2028, sin comprometer la operatividad de la red.
El anuncio se produce en un contexto de creciente atención sobre los riesgos que la computación cuántica representa para la criptografía actual. Una investigación reciente de Google Quantum AI sugiere que, a futuro, algoritmos ampliamente utilizados en criptografía podrían ser vulnerables, lo que ha acelerado los planes de preparación en la industria de las criptomonedas.
La estrategia de Ripple frente a la amenaza postcuántica
Ripple plantea una estrategia progresiva en cuatro fases. La primera se enfoca en la preparación ante un eventual “Q-Day”, es decir, el momento en que la criptografía clásica deje de ser segura. En ese escenario, la red podría forzar una migración hacia cuentas protegidas con criptografía post-cuántica, incluso mediante pruebas de conocimiento cero que permitan demostrar la propiedad de claves sin exponerlas.
La segunda fase, prevista para el primer semestre de 2026, se centra en la evaluación de riesgos y en la experimentación con algoritmos resistentes a ataques cuánticos, especialmente aquellos recomendados por el NIST (organismo estadounidense que define estándares de criptografía y ciberseguridad). Este proceso incluye pruebas sobre el impacto en rendimiento, almacenamiento y costos operativos dentro de ledger.
La tercera fase, pautada para la segunda mitad de 2026, contempla la integración progresiva de estos esquemas en entornos de prueba, operando junto a los sistemas actuales. Esto permitirá a desarrolladores y participantes del ecosistema evaluar su viabilidad sin afectar la red principal.
Finalmente, la cuarta fase apunta a una transición completa hacia firmas postcuánticas antes de 2028. Este proceso implicará la implementación de nuevas enmiendas al protocolo y una coordinación amplia con usuarios, desarrolladores y operadores de nodos para garantizar una migración ordenada.
El problema del “cosecha ahora, descifra después”
Ripple reconoce riesgos como el denominado “harvest now, decrypt later” (cosecha ahora, descifra después), una estrategia en la que actores maliciosos recopilan hoy datos cifrados para descifrarlos en el futuro con computadoras cuánticas más avanzadas, tal como reportó CriptoNoticias.
Ripple sostiene que XRPL cuenta con ventajas estructurales para esta transición, como la rotación nativa de claves y la generación determinística de nuevas credenciales, lo que facilitaría una migración gradual sin necesidad de trasladar fondos a nuevas cuentas. Con este plan, la empresa busca adelantarse a un riesgo que, aunque aún no es inmediato, ya dejó de ser teórico.
Este riesgo no es exclusivo de XRPL. En Bitcoin, por ejemplo, millones de claves públicas ya están expuestas en la cadena tras haber sido utilizadas en transacciones, lo que abre la puerta —al menos en teoría— a que puedan ser vulneradas en un escenario cuántico.
En el caso de Ethereum, la transición también está en discusión: aunque existen propuestas para introducir criptografía resistente sin modificar el protocolo base, la hoja de ruta oficial aún no define plazos concretos y podría requerir cambios estructurales más profundos.
Recordemos que el debate sobre el riesgo cuántico no es nuevo dentro del ecosistema. Figuras como Adam Back, cofundador de Blockstream, han señalado que la amenaza no es inmediata y que la industria podría tener entre una y dos décadas para adaptarse. Aun así, el consenso no es total: mientras algunas organizaciones adelantan plazos de migración, otros sostienen que la urgencia aún no se corresponde con el estado actual del hardware cuántico.








