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Un error en el firmware redujo la aleatoriedad matemática a niveles descifrables.
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Expecialistas debaten si el fallo fue negligencia o una puerta trasera intencional.
El escaneo de una inteligencia artificial (IA) bastó, según el investigador Stephen DeLorme, para destapar la falla más grave en la historia reciente del autocustodio de Bitcoin.
El desarrollador asegura que un agente automatizado detectó en segundos el error de código en las hardware wallets Coldcard que provocó el robo silencioso de 594 bitcoin (BTC), una vulnerabilidad que había pasado inadvertida para los expertos humanos durante años. Sin embargo, hasta el momento no hay una confirmación oficial independiente que verifique que fue una IA y no otro método el que originó el hallazgo.
DeLorme relató el hallazgo. «Pude usar Opus 5 [un modelo avanzado de IA] para detectar la vulnerabilidad de Coldcard después de clonar el repositorio del firmware».
Su observación dejó una advertencia inquietante para toda la industria: «todo nuestro software es inseguro, y lo estamos descubriendo en tiempo real con agentes de IA», añadió DeLorme.
Hay un abismo matemático
¿Qué falló exactamente? Max Guise, ingeniero de seguridad de Block (la empresa fundada por Jack Dorsey), publicó el diagnóstico más técnico:
El firmware de [los modelos ] Mk2 y Mk3 tiene la intención de usar el generador de números aleatorios del hardware. Un error en una macro hace que la generación sea determinista, no aleatoria.
Max Guise.
Determinista. Esa palabra significa que las claves no eran aleatorias. Eran predecibles. En los modelos más nuevos, como Mk4, Q y Mk5, el problema era distinto pero igual de grave. «La resiembra la trunca a 32 bits», explicó Guise.
Para ponerlo en perspectiva: una semilla con entropía completa debería tener 2 elevado a 256 combinaciones, una cifra que supera al número de átomos estimado en el universo observable. Frente a ese universo de posibilidades, los 32 bits de las Coldcard afectadas son una gota en el océano, como se detalla en un artículo de CriptoNoticias publicado más temprano.
Suena a cifra astronómica. Pero no lo es.
Un ordenador de gama alta procesa miles de millones de operaciones por segundo. Probar todas esas combinaciones no requiere siglos de espera. Requiere horas, quizás un par de días. ¿Y si el atacante alquila potencia en la nube? El tiempo se reduce a minutos incluso segundos.
Los especialistas lo llaman «trivial» porque es un problema resuelto para la computación moderna. Y eso, para los fondos de los usuarios, es una sentencia.
El analista Terence Michael lo ilustró con una analogía imborrable cuando señaló que una semilla segura equivale a elegir un grano de arena específico entre todas las playas del mundo. La semilla vulnerable reduce ese universo a solo 1,1 billones de combinaciones.

Se entiende mejor cuando se contraponen los dos escenarios:
- Wallet estándar: genera una aleatoriedad equivalente a elegir un grano específico entre todos los existentes en las playas del planeta. Descifrarla es imposible con la tecnología actual.
- Wallet Coldcard vulnerada: ofrece apenas 1,1 billones de combinaciones. Para un ordenador moderno, equivale a adivinar la combinación de un candado de maleta en cuestión de días.
«No puedes distinguir las dos frases si usas el dispositivo. Las obtienes y las grabas en acero», explicó Michael. La apariencia exterior es idéntica; la seguridad subyacente es opuesta.
Por otro lado, LLFOURN, desarrollador de la comunidad, cuantificó el riesgo por modelo:
Los Mk3 pueden ser robados desde un portátil decente; los Mk4, Mk5 y Q necesitarían mucho más cómputo.
LLFOURN.
¿Fue un error de programación o una negligencia?
Guise sugirió una hipótesis que divide a los especialistas. La «aleatoriedad débil» tiene antecedentes históricos como mecanismo para crear puertas traseras encubiertas. Peter Todd, veterano desarrollador de Bitcoin, respaldó el escepticismo al señalar:
Siempre he sido escéptico con las carteras de hardware. Pagas mucho por un dispositivo que ejecuta código que pocas personas mirarán.
Peter Todd.

Jameson Lopp secundó la advertencia sin tomar partido: «Los usuarios de Coldcard deben prestar atención: tus claves privadas pueden estar comprometidas si las generaste bajo estas condiciones».
Ante los señalamientos, Coinkite (fabricante de Coldcard) rechazó de forma categórica cualquier intencionalidad, calificando el fallo como «un desdichado error de programación» en el firmware. La compañía lanzó un parche de emergencia e instó a actualizar los dispositivos, recordando que su código siempre ha sido auditable.
¿Sigue siendo viable el autocustodio?
El analista Narcélio sintetizó la duda central del usuario promedio: «Si un dispositivo promocionado como seguro presenta este fallo… ¿es el almacenamiento en frío una falacia?».
No es una pregunta retórica. Coldcard era considerada el estándar de los maximalistas. Su código era abierto. Su reputación, impecable. Y sin embargo, falló. La respuesta parcial la dio Terence Michael:
La multifirma realmente resuelve tantos problemas que hemos tenido y seguimos teniendo.
Terrence Michael.
Pero las wallets multifirma no es accesible para todos. Exige conocimiento, gestión de múltiples copias de seguridad y un proceso de recuperación complejo. Después de todo, el incidente reaviva el debate sobre si el hardware más confiable del ecosistema puede ser vulnerado por un error en el código, ¿qué queda para el usuario promedio?
Ante ello, la próxima vez que generes una frase semilla, no te preguntes solo por la marca o el precio. Pregúntate: ¿quién ha auditado este código? ¿Puedo verificar la entropía o estoy delegando ciegamente en una caja negra?
Ahora, James O’Beirne, desarrollador de Bitcoin, aconseja que los usuarios que, «si tienes bitcoin bajo una clave única generada en una Coldcard Mk3 entre 2021 y 2023, sin tirada de dados (o dice roll) ni clave secreta adicional (passphrase), mueve los fondos de inmediato. No es un simulacro».
O’Beirne aclaró que las carteras de hardware generadas con tiradas de dados físicos o protegidas con una clave secreta robusta no están expuestas directamente a este fallo.
La comunidad técnica coincide en la urgencia de mover los fondos, pero advierte contra el apresuramiento. Jameson Lopp introdujo un matiz importante: «Si tus fondos están en una semilla generada con un firmware vulnerable de Coldcard y buscas resguardarlos enviándolos a una semilla recién generada, lo más importante es no entrar en pánico y no apresurarse. Los errores pueden ser catastróficos».










