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El salto a 200M representa un aumento del 233% respecto al límite actual de 60M de gas por bloque.
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Para aplicar el aumento acordado, es necesario aplicar mejoras como ePBS, las BAL y la EIP-8037.
La capacidad de procesamiento de la red principal de Ethereum se triplicará tras el consenso alcanzado para establecer un suelo de límite de gas de 200 millones (200M).
Este acuerdo histórico se consolidó durante el reciente Soldøgn Interop, evento realizado en el archipiélago de Svalbard, donde más de cien desarrolladores principales se reunieron para definir las bases técnicas de Glamsterdam, la próxima gran actualización de la red.
Para entender la magnitud de este anuncio, debemos imaginar el límite de gas como el ancho de banda o la capacidad de carga de un bloque de Ethereum. Actualmente, la red opera con un límite de 60M. Elevar este «suelo» a 200M significa, en términos prácticos, triplicar la capacidad de ejecución de la capa base.
Este no es solo un aumento numérico, es una garantía de rendimiento. Al establecer un «suelo», los desarrolladores aseguran que la red siempre tendrá disponible un espacio mínimo considerable, permitiendo que miles de transacciones más se procesen cada 12 segundos sin congestionar la infraestructura.
La sostenibilidad del aumento del límite de gas era lo que más preocupaba a los desarrolladores. Tras debatir si un costo fijo por byte sería suficiente para proteger a los validadores pequeños de la centralización, concluyeron en un compromiso técnico para priorizar la eficiencia de los clientes más lentos antes del despliegue.
Los pilares de la implementación: ePBS, BAL y EIP-8037
Lograr que Ethereum soporte este peso sin fragmentarse requiere una reingeniería profunda de su «plomería financiera». La implementación se basa en tres avances tecnológicos que los equipos de desarrolladores han estado puliendo.
El primero de ellos es ePBS (Enshrined Proposer-Builder Separation). Este sistema separa formalmente a quienes proponen los bloques de quienes los construyen. Al quitarle la carga pesada de construcción a los validadores individuales, la red puede manejar bloques de 200M sin riesgo de que los nodos domésticos queden fuera de servicio por falta de potencia.
El segundo pilar para que la red soporte estos 200M es BAL (Block-Level Access Lists). Es la llave hacia la ejecución paralela. Tradicionalmente, Ethereum procesa transacciones de forma secuencial, una tras otra. Con BAL, los nodos pueden identificar qué partes del estado se verán afectadas y procesar múltiples transacciones simultáneamente, multiplicando la eficiencia.
Por último, pero no menos importante, está la EIP-8037. Para evitar que este aumento de capacidad llene prematuramente los discos duros de los validadores, esta propuesta ajusta los costos de creación de datos, garantizando que el crecimiento de la base de datos sea sostenible a largo plazo.
Impacto en el ecosistema y sus usuarios
Para el usuario común, la llegada de Glamsterdam con el aumento del límite de gas anunciado se traducirá en una experiencia más fluida y económica. Un mayor límite de gas reduce la competencia en las subastas de comisiones, lo que debería resultar en tarifas de transacción más bajas y estables, incluso en momentos de alta volatilidad.
Además, este avance es vital para las redes de segunda capa (L2) como Optimism, Arbitrum o Base. Al haber más espacio en la capa principal, estas redes podrán transferir sus datos de forma más barata, lo que también terminaría beneficiando a sus usuarios.
Aunque el consenso técnico ya es una realidad, el equipo ahora se enfoca en el «blindaje» del código en redes de prueba (devnets) antes de su despliegue oficial. El éxito de este aumento de capacidad de procesamiento definirá la competitividad de Ethereum frente a redes de alto rendimiento, como Solana, y su capacidad para absorber el flujo de datos de las redes de segunda capa.








