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Los envíos con multifirma cayeron a 2,65% en julio de 2026, desde un pico cercano al 22% en 2016.
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Solo el 13,8% de los gastos con Taproot revela una condición de gasto adicional.
Bitcoin fue diseñado para ejecutar condiciones de gasto más complejas que una simple transferencia entre dos personas, pero los datos medidos en la red muestran que esa capacidad técnica casi no se aprovecha. Al 18 de julio de 2026, apenas el 2,65% de las entradas de las transacciones de Bitcoin gastan fondos protegidos con multifirma, conforme a los últimos datos de mainnet-observer, lejos del pico cercano al 22% que esa misma métrica alcanzó en 2016 y 2017.
La multifirma es una configuración en la que una persona exige más de una clave privada para autorizar el gasto de sus fondos, en vez de depender de una sola clave. Por ejemplo, un esquema de «dos de tres» (2-3) significa que existen tres claves distintas, pero alcanza con presentar dos de ellas para mover el dinero.
Esa función existe desde los primeros años de Bitcoin y su objetivo es reducir el riesgo de que el robo o la pérdida de una única clave deje a una persona sin acceso a sus fondos. Aunque la multifirma es una de las funciones más antiguas y conocidas de la red, la zona celeste del siguiente gráfico de mainnet-observer muestra que su uso bajó de forma sostenida desde 2017, con algunos repuntes menores hacia 2020, hasta llegar al mínimo actual de 2,65%.

Para dimensionar el fenómeno más allá de un porcentaje, conviene mirar los números absolutos. El formato P2WSH (la forma técnica moderna de configurar multifirma dentro del sistema SegWit) registró 25.530 entradas y 25.580 salidas el 18 de julio de 2026, según el mismo sitio de estadísticas.
En la siguiente imagen que compara las entradas (línea celeste) y las salidas (línea roja), ambas muestran una caída sostenida desde el máximo de casi 37.000 salidas diarias que se alcanzó a mediados de 2023. Es decir, no solo bajó la proporción de multifirma dentro del total de la actividad de Bitcoin, sino también su volumen concreto.

Una de las actualizaciones que en teoría iba a modernizar y abaratar la multifirma es Taproot, activada en la red de Bitcoin en noviembre de 2021. Taproot permite agregar varias claves en una sola firma, de manera que un gasto de dos de tres firmas se vea en la cadena exactamente igual que un gasto de una sola firma, lo que mejora tanto el costo como la privacidad de la operación.
Sin embargo, Taproot en sí mismo sigue siendo una porción chica de la actividad total de Bitcoin. Conforme a la captura de la plataforma de análisis Dune, elaborada por la cuenta @dataalways, marca una participación actual de 5,81% al 1 de julio de 2026, lejos del máximo de entre 40% y 48% que esa misma métrica alcanzó entre 2023 y 2024. Ese máximo respondió a una ola de inscripciones de datos arbitrarios mediante el protocolo Ordinals, dentro de transacciones Taproot.

Es decir, incluso en su momento de mayor uso, Taproot no creció por la multifirma (ni tampoco por otros usos avanzados, como la herencia o los bloqueos temporales, timelocks en inglés), sino por un uso distinto de esa misma capacidad de programar condiciones de gasto, lo que confirma que esas funciones avanzadas siguen siendo, todavía en 2026, una porción menor dentro de una porción que de por sí ya es minoritaria en toda la red.
El dato más revelador aparece al mirar qué hacen las personas dentro de ese porcentaje ya chico de Taproot. Un gasto con Taproot puede resolverse de dos maneras: por la ruta de clave, que es una firma simple o agregada sin revelar ninguna condición adicional, o por la ruta de condición, que sí revela una regla de gasto programada de antemano, la vía que efectivamente usan la multifirma, los timelocks y los planes de herencia.
Según mainnet-observer, al 18 de julio la ruta de clave, representada en celeste en el gráfico, concentra 86,2% de los gastos con Taproot, mientras que la ruta de condición, representada en rojo, explica apenas 13,8%. En otras palabras, la función más avanzada de Bitcoin es hoy una fracción pequeña de una porción que ya de por sí es minoritaria dentro de toda la red.

Los bloqueos temporales (timelocks), la base técnica detrás de la herencia y la protección contra robos
Detrás de la herencia programada y de la protección contra robos hay una misma pieza técnica: los bloqueos temporales, más conocidos por su nombre en inglés, timelocks. Un bloqueo temporal es una condición que Bitcoin puede adjuntar a una transacción para impedir que ciertos fondos se gasten hasta que se cumpla algo específico en el futuro, ya sea que se haya minado una determinada cantidad de bloques desde ese momento, o que haya pasado una fecha determinada.
Mientras esa condición no se cumple, ninguna firma, por más válida que sea, alcanza para mover ese dinero. Esta es la herramienta que permite construir, entre otras cosas, un plan de herencia o una protección adicional contra el robo, entre otros tipos de usos.
Un plan de herencia en Bitcoin usa un timelock para automatizar qué pasa con el dinero si la persona dueña de esos fondos deja de estar disponible, sin necesidad de que un tercero controle sus fondos mientras esté con vida. Un ejemplo simple ayuda a entenderlo. Una persona puede configurar su wallet para bloquear cierta cantidad de bitcoins de manera tal que, si en el futuro se cumplen ciertas condiciones (por ejemplo, que se alcance una determinada altura de bloque y que esa wallet no haya emitido ninguna transferencia durante todo ese tiempo), esas condiciones programadas habiliten automáticamente a otra clave, la de un heredero, para mover ese dinero.
Mientras la persona dueña de los fondos siga moviendo su wallet con normalidad, esa condición nunca se cumple y el heredero no tiene ningún poder sobre el dinero. Recién si la inactividad se extiende más allá del plazo programado, la red permite que la clave del heredero tome el control. Este mecanismo no depende de que la persona redacte un testamento que mencione sus fondos, ni de que un abogado o una empresa controlen sus claves mientras esté con vida.
Los datos medidos en la cadena muestran que este mecanismo, aunque técnicamente disponible desde hace años, también se usa poco. Los bloqueos que dependen de una altura de bloque determinada representaron 4,71% de las transacciones el 18 de julio de 2026 (zona celeste del siguiente gráfico), muy por debajo del rango de entre 15% y 25% que esa misma métrica mantuvo entre 2016 y 2022.

Asimismo, los bloqueos que dependen de una fecha determinada son todavía más marginales, apenas 0,04% el 18 de julio de 2026, con un repunte breve hacia mediados de 2024 que no se sostuvo en el tiempo.
Más funciones avanzadas: bóvedas (vaults) en Bitcoin
La combinación de multifirma y timelock permite armar, además de un plan de herencia, lo que en la comunidad de Bitcoin se llama una bóveda (vault): una configuración en la que un gasto exige, además de las firmas necesarias, una demora obligatoria antes de completarse, lo que da tiempo a detectar un robo y cancelarlo antes de que el dinero salga de la wallet. Estas condiciones programadas son, en esencia, una versión simple de lo que en otras redes se conoce como contrato inteligente: un conjunto de reglas que se ejecutan automáticamente según se cumplan o no ciertas condiciones.
Actualmente, una bóveda ya puede construirse hoy sin que Bitcoin necesite ningún cambio en sus reglas de consenso, combinando el lenguaje Miniscript con programas como Sparrow Wallet, según documentó un análisis publicado en el boletín CCC Bitcoin.
Además de las bóvedas que ya se pueden construir con herramientas existentes, hay un desarrollo pensado, entre otras cosas, para bóvedas nativas dentro de Bitcoin. Se implementaría con el código de operación (opcode) OP_CHECKTEMPLATEVERIFY, integrado a la propuesta de mejora BIP-119. Esta propuesta tiene por primera vez parámetros concretos de activación en 2026: la señalización comenzó el 30 de marzo, el plazo límite es el 30 de marzo de 2027 y la altura mínima de activación quedó fijada para mayo de 2027.
Sin embargo, esta propuesta todavía depende de que los mineros la respalden con una señal del 90%, algo que en julio de 2026 no está garantizado.
Otra función que confirma que Bitcoin permite mucho más que un simple envío de dinero es CoinJoin, una técnica que combina en una sola operación las transacciones de varias personas para dificultar el seguimiento del origen y el destino de esos fondos.
A diferencia de la multifirma o los timelocks, que la red ejecuta de forma automática mediante código, la implementación de CoinJoin más conocida (Whirlpool, dentro de la wallet Samourai) dependía de un servidor que coordinaba esas combinaciones entre distintos usuarios. Esa coordinación centralizada fue justamente el argumento que usó la Justicia de Estados Unidos para condenar, en noviembre de 2025, a los dos fundadores de Samourai Wallet (cinco años de prisión para Keonne Rodriguez y cuatro para William Lonergan Hill) por operar un negocio de transmisión de dinero sin la licencia que exigen las autoridades financieras estadounidenses.
¿Qué wallets ya ofrecen estas funciones, y qué piden a cambio?
A pesar de que el uso medido en la cadena es bajo, la oferta comercial de wallets que permiten configurar multifirma y herencia creció de forma notable en los últimos años.
Liana es un monedero de código abierto y gratuito que combina multifirma con timelocks para armar una clave de recuperación que se activa automáticamente después de un período de inactividad definido por la persona dueña de los fondos, sin que ningún tercero controle esas claves en ningún momento. Liana es compatible con dispositivos como Coldcard, según explica la propia empresa Coldcard en su sitio.
Nunchuk ofrece un ejemplo más detallado de qué pide una empresa a cambio de este servicio, de acuerdo con su propia página de precios. El plan gratuito permite configurar wallets propias de una o varias firmas sin costo. El plan Iron Hand cuesta 120 dólares al año y ofrece una wallet de multifirma dos de cuatro con asistencia de la empresa. El plan Honey Badger, pensado específicamente para herencia, cuesta 480 dólares al año y permite elegir entre un timelock ejecutado directamente por la red de Bitcoin o uno gestionado con ayuda de la propia empresa.
En el segmento institucional, la escala cambia bastante. Casa ofrece planes de hasta 20.000 dólares al año que incluyen planificación de herencia y asesoría de seguridad dedicada. Unchained ofrece un modelo de custodia colaborativa de dos de tres, en el que la persona conserva dos claves y la empresa guarda la tercera. Y BitGo, que se convirtió en un banco fiduciario de alcance nacional en Estados Unidos, reporta más de 104.000 millones de dólares en activos dentro de su plataforma, según consignó el análisis publicado por Jean Galea. Estas soluciones están pensadas para personas con patrimonio alto o para empresas, no para el uso cotidiano de alguien que recién empieza a usar Bitcoin.
La brecha entre la oferta y la adopción real también aparece al mirar qué plataformas admiten enviar dinero a una dirección Taproot, la base técnica que hace posible la multifirma más eficiente. Según el rastreador whentaproot.org, plataformas de alcance masivo como Binance, PayPal, Robinhood y Venmo todavía no admiten el envío a este formato de dirección. En cambio, Coinbase, Kraken, la casa de cambio latinoamericana Bitso y las wallets ya mencionadas sí lo permiten.
Bitcoin permite condiciones de gasto mucho más sofisticadas que una simple transferencia entre dos personas, y la oferta de herramientas para aprovecharlas (wallets de herencia, custodia colaborativa, bóvedas construidas con Miniscript) creció de forma notable en los últimos años.
Pero los propios datos de la red muestran que, hacia julio de 2026, este sigue siendo un uso reservado a una minoría técnica o de alto patrimonio, no una práctica extendida entre la mayoría de las personas que usan Bitcoin.









