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La caída de bitcoin abajo de USD 60.000 el 30 de junio habría sido lo peor del ciclo bajista.
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Otros traders todavía esperan mayores correcciones antes de un rebote sostenido.
Un modelo de análisis on-chain sugiere que el suelo del precio de bitcoin (BTC) para este ciclo ya se habría alcanzado el pasado 30 de junio de 2026, cuando la moneda cotizó en los 58.526 dólares.
Según expuso el analista, inversor y divulgador bitcoiner Adam Livingston mediante una publicación en la red social X, la dinámica actual entre la presión vendedora y la absorción de la demanda repite un comportamiento característico de los mínimos de mercado en 2015, 2018, 2020 y 2022.
El modelo, denominado por su autor como Bitcoin Seller Half-Life, evalúa la capitulación de los inversionistas a largo plazo midiendo métricas clave como las pérdidas realizadas por este grupo (LTS SOPR), el movimiento de monedas con más de un año de inactividad y la «destrucción de días-moneda» (Coin Days Destroyed o CDD, métrica que cuantifica cuántas monedas se mueven multiplicadas por los días que permanecieron inmóviles).
De acuerdo con los datos presentados por Livingston, aunque el precio mínimo de bitcoin se registró a finales de junio, el pico máximo de estrés vendedor ocurrió 38 días después, el 7 de agosto. En esa fecha, a pesar de que la desesperación de los vendedores alcanzó su punto más alto, la cotización de bitcoin se mantuvo un 10,9% por encima del mínimo previo.
El analista destacó que este desacople entre el pico de capitulación y el precio es un síntoma de absorción por parte de los compradores. «Lo más alcista de este análisis es que el máximo estrés vendedor no logró crear un nuevo mínimo en el precio», afirmó Livingston.
Tal comportamiento, según mostró Livingston, réplica patrones de ciclos pasados, donde el pico de estrés vendedor ocurrió de forma posterior al suelo del mercado:
- 2015: 5 días después del mínimo.
- 2018: 37 días después del mínimo.
- 2020: 10 días después del mínimo.
- 2022: 3 días después del mínimo.
- 2026: 38 días después del mínimo.
Posterior al pico del 7 de agosto, los indicadores on-chain mostraron una desaceleración en la capitulación. En los nueve días siguientes, la participación de monedas antiguas en el gasto cayó un 55,9% y el indicador LTS CDD descendió un 57,0%, lo que sugiere que los inversionistas a largo plazo están agotando su capacidad de venta a pérdida.

No obstante, Livingston aclaró que el mercado aún no ha entrado en una fase de expansión limpia, sino en un periodo de digestión de la oferta restante. Según sus cálculos, el índice de estrés aún conserva aproximadamente un 80% de su nivel máximo, e históricamente toma una media de 50 días reducir ese nivel a la mitad.
A diferencia de mercados bajistas anteriores, el analista califica este evento como un «reajuste de absorción en niveles altos» y no como una infravaloración extrema.
Métricas como la ganancia/pérdida neta no realizada (NUPL) y el valor de mercado a valor realizado para tenedores de largo plazo (LTH MVRV) se mantuvieron en terreno positivo, lo que Livingston atribuye a la presencia de capital institucional y compradores corporativos que proporcionan una demanda permanente en el mercado.
Resulta destacable que el análisis de Livingston claramente alcista se publicó ayer, horas antes de que bitcoin tuviera la gran subida que lo llevó hacia los 72.000 dólares.
También es necesario mencionar que, según otros analistas, la caída de bitcoin no estaría terminada. Por ejemplo, el trader español Pablo Gil dice —basándose en el análisis de patrones históricos— que deberíamos esperar una caída hacia los 40.000 dólares.









