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Los desarrolladores de DeFi no serán tratados como bancos si no tienen el control de los fondos.
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Se prohibirían los intereses pasivos en stablecoins para evitar la competencia con los bancos.
Mientras el Senado de Estados Unidos pule los detalles del proyecto de ley para la estructura del mercado con la Ley Clarity (o CLARITY Act), el impacto de este borrador trasciende las fronteras de Washington. Para Latinoamérica, una región donde las stablecoins como USD Coin (USDC) o tether (USDT) son una balsa de salvamento frente a la inflación y los altos costos de las remesas, las nuevas reglas del juego estadounidense marcarán el ritmo de su economía diaria.
Es fundamental entender que este borrador es un documento vivo y todavía sujeto a intensas negociaciones. El cronograma legislativo sitúa enero como el primer mes importante del 2026 para esta propuesta de ley. Ante ello se activó un plazo técnico de apenas 48 horas para que los legisladores presenten sus ajustes y enmiendas finales.
Este compás de espera, que trasladará la revisión definitiva a la última semana de enero, ha sido diseñado estratégicamente para que los senadores logren un consenso blindado, asegurando que la propuesta cuente con el respaldo necesario antes de enfrentar su etapa más crítica en el Capitolio, tal como lo informó CriptoNoticias anteriormente.
Aquí analizamos los cinco efectos fundamentales de esta legislación para el usuario latinoamericano:
1.-Menos renta por saldo, más incentivos por actividad real
La propuesta de ley es tajante al conectar con la Ley GENIUS para las stablecoins y prohibir el pago de intereses pasivos por el simple hecho de guardar stablecoins. Así que si usted usaba sus ahorros en dólares digitales como una cuenta de ahorro tradicional para ganar un 4% anual sin mover un dedo, esa opción tiene los días contados.
Sin embargo, el documento plantea la idea de premiar el uso activo. Significa que las plataformas podrán seguir ofreciendo recompensas si usted usa las monedas estables para enviar remesas, hacer pagos o participar en el staking de una red. Es un giro del ahorro estático hacia una economía de transacciones.

2.-Supervisión institucional: el fin de la incertidumbre para el ahorro digital
Para quienes viven en economías inestables, el gran cambio no es que sus dólares digitales tengan respaldo, sino quién garantiza que ese respaldo es real. Hasta ahora, la transparencia de las stablecoins dependía de auditorías voluntarias y de la confianza en empresas privadas. Con la Ley Clarity, la seguridad de estas monedas deja de ser una opción corporativa para convertirse en un mandato federal.
Lo que esta legislación aporta es una certificación institucional sin precedentes, al exigir que las reservas se mantengan bajo una vigilancia estricta de reguladores estadounidenses. Por lo tanto, el riesgo de insolvencia pasa de ser una sospecha técnica a una responsabilidad legal.
Para el ahorrador latinoamericano, esto significa que su protección contra la devaluación ya no se basa solo en la fe hacia una plataforma, sino en un ecosistema certificado por el mismo sistema financiero que supervisa al dólar global. Es, en esencia, elevar el estatus del ahorro digital de «activo bajo riesgo» a «moneda bajo vigilancia estatal».
3.-Remesas: la batalla por el mercado de 150.000 millones
Enviar dinero a casa podría abaratarse aún más. Al dar claridad a los exchanges de criptomonedas y permitir incentivos por transferencias, las plataformas de activos digitales se vuelven competidores feroces para las remesadoras tradicionales.
En una región que recibe más de 150.000 millones de dólares anuales en remesas, una reducción de comisiones del 7% al 1% representa un alivio directo para millones de familias.
4.-Blindaje para la innovación «sin bancos»
Uno de los puntos más importantes del borrador es la protección a los desarrolladores de DeFi (Finanzas Descentralizadas). La ley entiende que quien escribe código no es necesariamente un banquero. Esto fomenta que sigan naciendo aplicaciones de préstamos y ahorros peer-to-peer (p2p), herramientas vitales en una Latinoamérica donde el acceso al crédito bancario es, para muchos, un muro infranqueable.
La sección 109 del proyecto de ley dice lo siguiente:
Sin perjuicio de las leyes aplicables, un desarrollador de blockchain no controlador o un proveedor de servicios de blockchain no será tratado como transmisor de dinero ni como participante en actividades de transmisión de dinero, ni —una vez promulgada esta Ley— estará sujeto a ningún nuevo requisito de registro sustancialmente equivalente al que actualmente rige para los transmisores de dinero, únicamente en virtud de:
(1) la creación o publicación de software destinado a facilitar la creación o el mantenimiento de una blockchain o de un servicio de blockchain;
(2) la provisión de hardware o software que permita al cliente mantener la custodia o salvaguarda autónoma de sus propios activos digitales; o
(3) la prestación de soporte de infraestructura necesario para el mantenimiento de un servicio de blockchain.
5.-El riesgo del proteccionismo bancario
No todo es optimismo. El retraso de la revisión de la ley para finales de enero responde, en parte, a la presión de los bancos tradicionales que ven en las criptomonedas una amenaza a sus depósitos. Si el lobby bancario logra cerrar aún más los incentivos por uso, la ventaja competitiva de las stablecoins podría reducirse.
En definitiva, 2026 se perfila como el año en que las criptomonedas dejarán de ser un experimento para convertirse en una infraestructura financiera regulada e integrada en todo el sistema financiero estadounidense. Por lo tanto, para el latinoamericano de a pie, la Ley Clarity no destruye el ecosistema; lo obliga a madurar, pasando de la especulación pasiva a una herramienta de utilidad real y cotidiana.
La estructura regulada del mercado de criptomoneda toma forma
Es de tener en cuenta que la Ley CLARITY (aprobada por la Cámara de Representantes en julio de 2025, y otras leyes como la RFI (Responsible Financial Innovation Act of 2025), presentada como borrador por el Comité Bancario del Senado, forman parte de un esfuerzo conjunto y complementario para estructurar el mercado de criptomonedas en Estados Unidos.
CLARITY establece un marco base con énfasis en la jurisdicción exclusiva de la CFTC sobre mercados spot de «digital commodities» descentralizados, mientras que la RFI expande y ajusta este esquema desde el Senado, incorporando conceptos adicionales como los «activos auxiliares» (ancillary assets) para tokens que se ofrecen junto a contratos de inversión, pero que no otorgan derechos financieros directos.
En la estructura del mercado de las criptomonedas estadounidense, estas leyes se complementan como versiones bicamerales de una misma reforma regulatoria integral. Esto permitiría una clasificación clara de activos como bitcoin, ether y XRP, reduciendo la incertidumbre actual basada en la regulación por aplicación y promoviendo innovación bajo reglas definidas.
Aunque el proceso sigue en debate en comités del Senado. En conjunto, representan el camino hacia un marco federal coherente que equilibra protección al inversor, responsabilidad y crecimiento del ecosistema de las criptomonedas en EE. UU.




