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El fallo de Coldcard se introdujo en marzo de 2021.
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Al menos 594 BTC fueron identificados como robados inicialmente.
Hablar de descentralización como mecanismo de seguridad puede parecer una idea repetida en Bitcoin. Sin embargo, el caso de Coldcard vuelve a colocar ese principio en primer plano: reducir los puntos únicos de falla también resulta relevante al momento de custodiar los fondos.
El incidente se originó en un problema de generación de números aleatorios del dispositivo. En lugar de generar la semilla a través de entropía del hardware, se generaba a través de software, lo cuál volvía determinista el resultado, que en otras palabras significa que, por fuerza bruta, resultaba muy fácil adivinar la combinación de palabras correctas.
El primer análisis del hackeo identificó al menos 594 BTC robados. Posteriormente, una investigación más amplia contabilizó casi 1.200 direcciones afectadas y estimó que alrededor de 1.082 BTC fueron sustraídos en operaciones vinculadas con el mismo problema, según el análisis de las direcciones.

Coinkite, fabricante de Coldcard, respondió con una actualización de emergencia y recomendó a los usuarios afectados migrar sus fondos. La compañía advirtió que actualizar el firmware no convierte una semilla comprometida en una clave segura: el procedimiento requiere generar una nueva semilla bajo condiciones corregidas. La actualización publicada estableció ese proceso de migración.
La descentralización como modelo de seguridad
Satoshi Nakamoto diseñó Bitcoin sobre una arquitectura que evita depender de una autoridad central. El consenso se distribuye entre nodos independientes que verifican las reglas de la red, mientras la prueba de trabajo permite ordenar las transacciones sin delegar el control del sistema a una entidad única.
Ese mismo principio puede trasladarse a la custodia. Bitcoin distribuye la confianza entre participantes independientes; una wallet individual, en cambio, puede concentrar todo el acceso a los fondos en una única semilla.

El caso Coldcard mostró precisamente esa diferencia. Un usuario podía tener un dispositivo diseñado para almacenar las claves fuera de línea y, aun así, depender completamente de una única semilla generada mediante un proceso que contenía una vulnerabilidad.
En ese escenario, la descentralización de Bitcoin no desaparece, pero deja de ser suficiente para proteger al usuario. El punto único de falla se desplaza desde la red hacia la custodia.
Por eso, las medidas de seguridad adicionales pueden adquirir mayor relevancia. Una passphrase, por ejemplo, genera una wallet distinta de la que corresponde únicamente a las palabras de recuperación. Si la semilla queda comprometida pero la passphrase permanece separada y protegida, el atacante todavía necesita esa segunda pieza para acceder a los fondos.
La lógica es sencilla: si una wallet requiere varias claves para autorizar un gasto, una sola clave comprometida deja de ser suficiente para mover los fondos.
La multifirma tampoco elimina todos los riesgos
La multifirma no es una solución absoluta. El robo de Bybit en febrero de 2025 mostró que un esquema multisig puede fallar cuando existe una dependencia común en el proceso de firma.
Según la cronología de Bybit, los atacantes manipularon la interfaz de firma y lograron que los firmantes autorizaran una transacción cuya lógica había sido modificada. El ataque terminó con unos USD 1.500 millones robados.
Coldcard y Bybit presentan vulnerabilidades distintas: en el primer caso, el problema estuvo en la generación de claves; en el segundo, en el proceso de firma. El punto común fue una dependencia vulnerable.
Por eso, distribuir las firmas no basta si comparten dispositivos, software o interfaces susceptibles a un mismo ataque. La seguridad requiere separar también esos componentes y reducir las dependencias comunes.
Esta lógica refuerza el papel que pueden asumir las passphrases y las multifirmas como herramientas habituales de autocustodia. En ambos casos, la seguridad aumenta al distribuir las condiciones de acceso.
Tras el incidente, Coldcard recomendó abandonar las semillas generadas bajo las condiciones vulnerables y migrar los fondos a una nueva wallet. Las opciones para los afectados muestran que actualizar el dispositivo no basta cuando la semilla original quedó comprometida.
La lección se mantiene en ambos casos: un solo fallo no debería comprometerlo todo. La misma lógica de distribución que sustenta la seguridad de Bitcoin puede aplicarse a la custodia mediante semillas, passphrases y multifirmas independientes.
Descargo de responsabilidad: Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no necesariamente reflejan aquellas de CriptoNoticias. La opinión del autor es a título informativo y en ninguna circunstancia constituye una recomendación de inversión ni asesoría financiera.









