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“Existen razones para pensar que a la economía nacional le va a ir bien”, dijo.
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La brecha cambiaria ha disminuido como consecuencia de una mayor intervención del BCV, según Pérez.
El Banco Central de Venezuela (BCV) trabaja en el diseño de acciones y mecanismos para facilitar que personas naturales y jurídicas puedan comprar y vender divisas a través de la banca y casas de cambio.
Así lo anunció el presidente encargado del ente emisor, Luis Pérez González, durante una reunión celebrada el pasado viernes 24 de abril con representantes de la banca pública, privada y el Viceministerio de Economía Digital.
El titular del BCV no dio detalles de tal mecanismo, pero aclaró que se seguirá estimulando que las transacciones en el mercado interno se realicen en bolívares.
“Es el momento de empezar a pensar en instrumentos que faciliten que las personas naturales y jurídicas sigan aumentando sus preferencias por mantener el uso del bolívar”, señaló.
De acuerdo con el banquero, están avanzando en una “etapa de estabilización de precios” en la que, asegura, “reforzaremos la importancia de la moneda nacional en las transacciones mediante el aumento de la confianza en la misma”.
Según Pérez González, el ente está comprometido a mantener una “constante revisión” de los instrumentos de política monetaria y cambiaria. “Y tomaremos decisiones en el momento que se estime conveniente”, señaló.
El anuncio de este nuevo método se suma a una larga lista de esquemas que han intentado regular el flujo de moneda extranjera en el país petrolero. El sistema vigente hasta ahora se apoya principalmente en subastas de divisas a través de la banca pública y privada, complementadas con mesas de cambio y la intervención directa del BCV.
Este modelo ha intentado dejar atrás mecanismos mucho más restrictivos que marcaron la historia económica reciente. Entre los antecedentes más destacados se encuentra la extinta Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), que durante más de una década centralizó el otorgamiento de dólares bajo tasas fijas.
Posteriormente, surgieron variantes como el Sicad (I y II) y el Simadi, sistemas que introdujeron subastas escalonadas y una ligera flexibilización, para luego converger en el Dicom, un esquema de subastas con oferta pública y privada que precedió a la relativa liberalización de las mesas de cambio bancarias iniciada en 2019.
La brecha cambiaria comenzó a disminuir
En materia de política cambiaria, Pérez González destacó que la brecha entre el tipo de cambio oficial y el no oficial se ha reducido al 29%. Esto como consecuencia de una intervención más activa del BCV en el mercado, que ha llegado a los USD 3.000 millones inyectados a la banca nacional en lo que va de año.
No lo mencionó, pero la brecha a la que hizo referencia Pérez González es la resultante entre el dólar establecido por el mecanismo de subastas del BCV y el precio de la divisa en el mercado abierto —el cual se ha venido referenciando a través de la stablecoin ligada al dólar, USD Tether (USDT), en los últimos meses—.
Tal brecha, efectivamente, se encuentra en un 29% en promedio. Al cierre de este reporte, la tasa de subasta promedia los 510-520 bolívares, mientras que la cotización de USDT ronda los 615-625 bolívares, aproximadamente.

CriptoNoticias ha documentado que, en Venezuela, USDT se ha convertido en parte del día a día del comercio, pues su cotización en los mercados entre pares (P2P) ha servido de guía para conocer el precio libre de la divisa norteamericana. Comercios —sobre todo informales— aplican la autodenominada “tasa Binance” para referirse al USDT y así marcar los precios de sus productos.
Daniel Arráez, economista especializado en criptomonedas, recuerda que el mercado venezolano ha adoptado al activo digital USDT como su principal referente de valor y que la brecha del 29% “es el costo de oportunidad que paga el mercado por tener liquidez inmediata, sin restricciones operativas y fuera del radar de la fiscalización”.
En diálogo con CriptoNoticias, explica que el USDT “viene en el ADN venezolano” y que, por tanto, probablemente el BCV mantendrá el esquema cambiario tradicional mientras la «economía real» continuará operando con este activo digital.
“USDT va a seguir siendo la vía de escape rápida y sin fricciones para el ciudadano de pie del comercio minorista (…) el verdadero marcador del mercado libre en Venezuela es el USDT, es el dólar cripto”, señala.

Entre la normalización externa y el riesgo de hiperinflación
El titular del BCV también informó sobre el inicio de un proceso de normalización en sus relaciones con organismos internacionales. Pérez González confirmó que el país ha retomado contactos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), bancos corresponsales y la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos.
Incluso, mencionó que los recursos del país en el exterior están siendo sometidos a auditorías por firmas independientes contratadas tanto por el gobierno de Venezuela como por el de Estados Unidos para garantizar imparcialidad.
En medio de su optimismo, el presidente encargado del BCV aseguró que “existen razones para pensar que a la economía nacional le va a ir bien en los próximos trimestres”. También, para creer que la inflación “va a descender”.
Sin embargo, la realidad económica de hoy es distante de las estimaciones del líder del ente monetario. Asdrúbal Oliveros, economista y consultor empresarial, advirtió que los datos de inflación de marzo, situados en un 13%, colocan la variación anual en un 650%, lo que lleva al país a un escenario de hiperinflación.
“Es urgente y perentorio que las autoridades actúen y presenten un plan económico que permita reducir con rapidez la inflación”, explicó Oliveros, quien afirmó que este fenómeno es el “principal enemigo” de los ciudadanos y empresas venezolanas.
Si los anuncios del presidente encargado del BCV se materializan, es probable que haya una progresión en la mejora económica del país, pero siempre que se atienda el tema cambiario y la inflación que, en detrimento de los venezolanos, está retornando a niveles de 2018, cuando la nación caribeña enfrentó la peor crisis económica de su historia. Como es costumbre, queda esperar y ver.









