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La brecha entre el dólar oficial y el USDT supera el 30% en Bolivia.
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El uso del USDT en ese país se ha incrementado debido a la ausencia de dólares físicos.
La dinámica cambiaria en Bolivia ha experimentado una transformación estructural donde el mercado de activos digitales ha tomado el protagonismo. La cotización de la stablecoin USDT, emitida por Tether Limited, se ha consolidado en los últimos meses como el principal referente y motor del precio del dólar paralelo en el mercado informal boliviano.
Esta tendencia, impulsada por la creciente dificultad para acceder a divisas físicas en el sistema bancario tradicional, ha convertido a las plataformas de intercambio persona a persona (P2P) en el termómetro financiero que dicta el valor de cambio en las calles de las principales ciudades del país.
Pedro Rey, fundador de Ethereum Bolivia y analista del sector, destaca la relevancia de estas plataformas en la configuración de precios actuales.
«USDT en P2P tiene mucha influencia en la formación del dólar paralelo en Bolivia. Tras las elecciones subnacionales subió a 9,4. Debido al incremento en la liquidez, el pánico tiene menos efecto ya que se está reduciendo la volatilidad», señaló el especialista, subrayando cómo el volumen de operaciones en activos digitales ayuda a estabilizar la percepción de valor frente a la incertidumbre política.
Algo similar opinan desde la mesa editorial del periódico boliviano Correo del Sur. Argumentan que desde que las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia cayeron a mínimos históricos y el acceso a divisas en el sistema bancario se restringió, «las plataformas de intercambio P2P se convirtieron en el principal termómetro del valor real del boliviano frente al dólar».
De acuerdo con ese medio, «la cotización del USDT en estas plataformas se ha convertido, en los hechos, en el tipo de cambio paralelo de referencia para gran parte de la población».
La infraestructura de este mercado informal en Bolivia se apoya en plataformas como Binance, Bitget y Bybit, donde los usuarios intercambian bolivianos por USDT mediante transferencias bancarias locales. Una actividad que está permitida desde 2024, cuando ese país levantó la prohibición al sector y lo reconoció.
A este ecosistema se han sumado herramientas de seguimiento y comparación, como bolivianblue.net o dolarbluebolivia.click, que son portales web que promedian las cotizaciones de diversas plataformas para ofrecer una visión clara del spread cambiario.
Una brecha del 35% entre USDT y el dólar oficial en Bolivia
La brecha cambiaria en Bolivia responde a una desconexión profunda entre la realidad del mercado y las tasas oficiales. Mientras el tipo de cambio del banco central (BCB) permanece fijo en 6,96 bolivianos desde el año 2011, la operatividad real para el ciudadano común se ha desplazado hacia el entorno digital.
En este escenario, el USDT ha funcionado como un «dólar digital» con paridad 1:1, permitiendo transacciones rápidas y el envío de remesas sin depender de la banca tradicional boliviana, la cual enfrenta restricciones de liquidez.
Datos del mercado P2P de Binance, el mayor exchange del mundo, indican que el USDT se negocia en un precio promedio de 9,30 bolivianos este miércoles 25 de marzo, lo que representa un incremento del 35% respecto a la tasa estatal.
Esta situación guarda una estrecha semejanza con la trayectoria económica de Venezuela, donde la brecha entre el dólar oficial y el paralelo terminó siendo dictada por la dinámica de las monedas digitales y la desconfianza generalizada en la moneda local.
En Bolivia, el mercado paralelo de la divisa estadounidense ha dejado de ser un fenómeno marginal para integrarse en la planificación económica de familias y empresas.
La dependencia de Bolivia respecto al USDT para fijar el valor del dólar paralelo marca un hito en la digitalización de su crisis cambiaria. Al igual que en otros contextos de alta inflación o control de cambios en la región, las criptomonedas estables han dejado de ser activos meramente especulativos para convertirse en la infraestructura base del sistema financiero informal boliviano.











