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17 bancos se preparan para participar en las pruebas.
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Se trata de una red permisionada y centralizada.
La red global de mensajería bancaria SWIFT anunció hoy, 9 de julio de 2026, el lanzamiento de su red para transacciones con depósitos tokenizados. Con esta iniciativa, un grupo de instituciones financieras globales se prepara para iniciar una fase piloto que permitirá ejecutar pagos transfronterizos experimentales.
SWIFT proyecta permitir transacciones continuas durante las 24 horas del día y los 7 días de la semana. Asimismo, la plataforma, descrita como una «blockchain», está diseñada para facilitar la sincronización de datos y el uso de contratos inteligentes, explicó la organización.
Una red permisionada construida sobre Hyperledger Besu
La plataforma corre sobre Hyperledger Besu, un desarrollo de código abierto compatible con la Máquina Virtual de Ethereum (EVM, por sus siglas en inglés), según detalló SWIFT al anunciar la implementación de su producto mínimo viable, el pasado 30 de marzo de 2026.
Permisionada y no pública, la red admite únicamente a instituciones financieras reguladas. No existe validación abierta ni participación sin autorización previa de la organización.
SWIFT opera el registro compartido. Sus funciones se limitan a orquestar los flujos, validar los compromisos de fondeo y coordinar los procesos interbancarios, de acuerdo con el mismo comunicado.
Es importante mencionar que en los comunicados revisados, SWIFT no publicó qué mecanismo de consenso emplea, cuántos validadores operan la red ni quiénes los ejecutan. Besu suele desplegarse en entornos empresariales con consensos de autoridad, aunque la organización no confirmó esa configuración.
Tampoco reivindica descentralización en ninguna parte de su anuncio. El argumento comercial es el opuesto: confianza institucional, resiliencia, cumplimiento normativo y controles.
El término «blockchain» describe aquí la pila tecnológica —compatibilidad con EVM, estructura de bloques—, no la ausencia de intermediarios.
Nueve meses tomó el desarrollo, desde el concepto presentado en septiembre de 2025 hasta el anuncio de esta semana.
Diecisiete bancos globales se preparan para las pruebas
Diecisiete instituciones financieras procedentes de seis continentes se preparan para realizar los ensayos con transacciones reales en esta red. Entre las entidades participantes destacan: ANZ, BNP Paribas, BNY, Citi, DBS, First Abu Dhabi Bank, FirstRand Bank, HSBC, Itaú Unibanco, Lloyds Bank, Mashreq, MUFG Bank, OCBC, Standard Chartered, UBS, UOB y Wells Fargo.
La futura incorporación de estas entidades financieras a los ensayos de la plataforma «refleja la fuerte demanda global de la nueva incorporación a la plataforma tecnológica de SWIFT y su capacidad para facilitar movimientos de dinero más rápidos y flexibles en todo el mundo», explica SWIFT.
Esta herramienta tecnológica «proporciona a los bancos participantes una capa de orquestación segura para los depósitos tokenizados emitidos por los bancos en sus propios libros mayores, lo que les permite transferir fondos para sus clientes —incluso durante la noche y los fines de semana— antes de completar la liquidación final a través de sus sistemas existentes», añade la organización.
A través de este mecanismo coordinado, las entidades bancarias esperan obtener «una mejor experiencia para el cliente y una mayor eficiencia en la liquidez global sin comprometer los estándares de cumplimiento, crédito, riesgo y control integrados en el procesamiento de pagos actual». El sistema proyecta ampliar sus funciones operativas próximamente.
FMI advierte de los riesgos de la tokenización
A pesar del entusiasmo de la infraestructura bancaria tradicional, la centralización de estos nuevos modelos digitales genera observaciones por parte de organismos multilaterales.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), por ejemplo, advirtió el pasado 2 de julio de 2026 que la tokenización de activos financieros puede fragmentar el sistema global, como reportó CriptoNoticias. El organismo señaló que el riesgo tradicional de los balances bancarios se concentra ahora directamente en las plataformas y códigos de programación que gobiernan las operaciones.








