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Bitcoin (BTC) aún no ha consolidado su narrativa como activo de refugio.
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Hay versiones tokenizadas oro y plata en el mercado de criptomonedas.
El oro y la plata están experimentando un fuerte protagonismo en los mercados financieros. Y es que en la actualidad los metales preciosos están cotizando en niveles históricos, mientras que bitcoin (BTC) pierde tracción y cae por debajo de los 90.000 dólares.
Vayamos por partes para tratar de dilucidar qué es lo que está ocurriendo en los mercados financieros.
Lo primero que hay que señalar es que la corrección de los mercados —incluidos bitcoin y el resto de las criptomonedas— se da en un contexto de elevada incertidumbre macroeconómica global, atravesado por nuevas tensiones geopolíticas y comerciales impulsadas por la escalada arancelaria promovida por Donald Trump.
Como ha reportado CriptoNoticias, el presidente de Estados Unidos anunció aranceles del 10% a las importaciones provenientes de ocho países de la Unión Europea (UE) a partir del 1 de febrero, y adelantó que ese gravamen podría elevarse hasta el 25% en junio.
Vale aclarar que Trump condicionó la eventual suspensión de estas medidas a la firma de un acuerdo para la “compra total” de Groenlandia, un planteo que añadió aún más ruido al escenario internacional.
La confrontación se intensificó en las últimas horas, cuando Trump amenazó con imponer un arancel del 200% al vino y al champagne franceses si el presidente Emmanuel Macron no se suma a la Junta de Paz impulsada por Washington para intervenir en conflictos como el de Gaza.
Desde la UE ya anticiparon posibles represalias, lo que refuerza el temor a una guerra comercial de mayor escala y mantiene a los mercados en modo defensivo.
Vientos bajistas soplan desde Japón
En paralelo al ruido geopolítico, los mercados también miran a Japón.
¿Por qué? Pues porque los rendimientos de los bonos a 40 años superaron el 4%, un nivel inédito. Este movimiento altera la dinámica financiera global y puede aumentar la presión sobre activos considerados de riesgo, como BTC y las criptomonedas.
Cuando los bonos soberanos ofrecen retornos más elevados, se vuelven más atractivos frente a instrumentos volátiles, lo que suele provocar una rotación de capital desde acciones y criptomonedas hacia activos considerados más seguros.
Además, el encarecimiento de los rendimientos en Japón impacta en el carry trade en yenes, favoreciendo el retorno de capital al país y restringiendo la liquidez global, un factor históricamente negativo para los mercados de riesgo.
Cae el precio de bitcoin
En medio de este contexto, la cotización de la moneda digital creada por Satoshi Nakamoto cayó por debajo de los 90.000 dólares:
Esta caída en la cotización se explica, en gran parte, porque bitcoin todavía no es percibido por la mayoría de los inversionistas como un activo de refugio en momentos de estrés financiero.
A diferencia del oro o los bonos soberanos, BTC sigue siendo tratado como un activo de riesgo. Eso explica su sensibilidad ante los cambios en el apetito por liquidez y a la volatilidad macroeconómica.
En escenarios de alta incertidumbre, los especuladores y fondos suelen priorizar estabilidad y preservación de capital. Por ese motivo, reducen exposición a instrumentos volátiles y buscan resguardo en activos con menor riesgo percibido.
De modo que BTC tiende a verse presionado a la baja, incluso cuando parte del mercado sigue defendiendo su narrativa de “oro digital”.
Como ha explicado CriptoNoticias, BTC tiene similitudes con el metal precioso: es un activo escaso y resistente a la censura por parte de gobiernos y bancos. Además, cuenta con un suministro máximo limitado a 21 millones de BTC, lo que lo posiciona como un activo no inflacionario por diseño.
A eso hay que sumarle que su emisión se reduce de forma programada a través del evento conocido como halving, que recorta a la mitad la recompensa que reciben los mineros cada cuatro años. Este mecanismo refuerza su escasez en el tiempo y es uno de los pilares de la narrativa de BTC como reserva de valor a largo plazo.
Mientras bitcoin se desploma, el oro brilla
Y en estos contextos de incertidumbre macroeconómica, es cuando el oro saca a relucir su brillo.
Después de los anuncios de Trump y el rendimiento de los bonos japoneses, el metal precioso cotiza en máximos históricos de precio. Actualmente, se negocia por encima de 4.800 dólares, tal como se observa en el siguiente gráfico:

John Murillo, director de negocios de B2BROKER, habló en exclusiva con CriptoNoticias sobre lo que está ocurriendo con el oro.
Al respecto, dijo: “Muchos somos conscientes de que el oro tiene una desventaja importante frente a los activos tradicionales orientados a la generación de ingresos: no ofrece cupones ni dividendos, razón por la cual los periodos y episodios anteriores de mercados alcistas del oro han sido relativamente limitados”.
En ese sentido, planteó: “Sin embargo, esta vez, no solo la intensa agenda geopolítica de la Casa Blanca, que incluye cuestiones como el estatus de Groenlandia, sino también el inesperado proceso judicial contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, incrementan significativamente el atractivo del oro”.

A su vez, resaltó que como respuesta a este contexto adverso para los mercados financieros “muchos bancos centrales e inversores institucionales de todo el mundo continúan acumulando oro físico de forma disciplinada y no especulativa”. “Lo que hace que esta tendencia sea resistente al ruido del mercado a corto plazo”, completó.
No solo brilla el oro en 2026
El otro activo que está en niveles histórico es la plata. Al momento de la publicación de esta nota, el segundo activo más valioso del mercado se negocia por encima de 95.000 dólares:

En términos generales, el escenario sigue siendo constructivo para la plata, aun dentro de un contexto macro adverso.
La señal más clara proviene del mercado físico: China comenzó a regular las exportaciones desde finales de diciembre. En ese marco, los precios en Shanghái se ubican muy por encima de los futuros en Estados Unidos y la curva de Londres continúa en backwardation, una configuración que suele reflejar escasez y una fuerte demanda inmediata.
A esto se suma que el CME (Chicago Mercantile Exchange), el principal mercado de derivados del mundo, elevó los márgenes de garantía, una medida que suele aplicarse cuando aumenta la volatilidad y el interés especulativo. En la práctica, esto encarece las apuestas apalancadas y puede generar correcciones de corto plazo, pero también confirma que el metal está en el centro de la atención del mercado.
Si bien factores como la fortaleza del dólar o las tasas altas pueden introducir pausas, el trasfondo sigue siendo favorable, con eventuales caídas vistas más como oportunidades de acumulación que como un cambio de tendencia.










