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Un tercio del capital realizado de las ballenas pertenece a entidades nuevas.
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La franja de los USD 77.000 funciona como un umbral crucial de rentabilidad, dice Moreno.
Las nuevas ballenas de bitcoin (BTC) alcanzan actualmente el control de un tercio del capital realizado de los grandes tenedores. El analista español Ignacio Moreno de Vicente explicó en la plataforma CryptoQuant que este fenómeno se consolidó tras el último mercado bajista.
Estas entidades, definidas como direcciones con más de 1.000 BTC, pasaron del 18% a principios de año al 33,06% actual de la cuota de capital realizado conjunto. De esta manera, el grupo se posiciona como un soporte clave para la recuperación de precios.
En términos absolutos, este sector acumula 78.610 millones de dólares frente a los 159.150 millones registrados por las viejas ballenas. Este indicador no mide las monedas almacenadas, sino el valor de las monedas en su último movimiento en la red, lo que refleja su precio de compra final.
El siguiente gráfico ilustra la evolución histórica de esta métrica entre tenedores a largo plazo (LTH, en naranja) y de corto plazo (STH, en azul) desde 2017. La imagen permite observar que, tras varios años de dominio de las antiguas carteras, el área azul registra una pendiente fuertemente ascendente durante 2026.

Esta curvatura evidencia un cambio respecto a recesiones pasadas. Si bien en mercados bajistas anteriores las viejas ballenas absorbían la capitulación, la gráfica confirma que las direcciones recientes están absorbiendo la presión de venta en el ciclo actual.
Este comportamiento responde a un crecimiento constante. Desde septiembre, «el capital realizado de las nuevas ballenas ha continuado subiendo mientras que la capitalización de las viejas ballenas se ha mantenido ampliamente estable», sostuvo Moreno de Vicente.
A fin de medir la magnitud del movimiento, el analista detalló que el coste base agregado, o precio promedio de adquisición, «cayó desde alrededor de 110.000 dólares cerca del pico previo a aproximadamente 68.000 dólares a finales de agosto, antes de recuperarse hasta unos 77.000 dólares».
Esta variación demuestra que las tenencias fueron «reajustadas a niveles inferiores durante la recesión, seguidas por una participación renovada a medida que los precios se recuperaban». Dicha dinámica respalda «una tesis de acumulación por parte de los grandes tenedores a través de la debilidad y hacia la recuperación».
Sin embargo, debido a la rotación entre inversores, el crecimiento del capital realizado «no puede interpretarse como una cantidad equivalente de entradas de dinero fresco». Con el activo cotizando en torno a los 81.200 dólares, el valor se sitúa aproximadamente un 5,45% por encima de dicho coste promedio.
Ante esa estrecha diferencia, la franja de los 77.000 dólares funciona como un umbral crucial de rentabilidad. En caso de mantenerse por encima, se reforzará la absorción de oferta; en cambio, «una pérdida sostenida de ese nivel pondría a este grupo en pérdidas nuevamente, incrementando el incentivo para salir en las subidas».
Para determinar si el mercado enfrentará un estrés temporal o una fase de distribución, Moreno de Vicente concluyó que será determinante monitorear «las entradas de fondos hacia los exchanges y las pérdidas realizadas».
Esta fase de acumulación técnica coincide con expectativas de corto plazo en el plano macroeconómico. Tal como informó CriptoNoticias, el analista Henrik Zeberg afirmó que la moneda alcanzará los 100.000 dólares ante la próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal de Estados Unidos, programada para el 27 y 28 de octubre.
La proyección de Zeberg exige un impulso alcista del 23,15% para alcanzar ese precio. Este objetivo situaría la cotización más cerca de su máximo histórico de 126.000 dólares, alcanzado en octubre de 2025 y respecto del cual se ubica hoy un 35,55% por debajo.













