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Hay una duda en el mercado: ¿Está perdiendo relevancia la stablecoin en Venezuela?
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Este año, la brecha de precio entre USDT y el dólar pasó el 40% a ubicarse en torno al 13%-16%.
La brecha entre el dólar oficial y el paralelo en Venezuela se ha reducido de forma significativa durante este año, especialmente durante las últimas semanas.
El fenómeno ha sido celebrado por algunos sectores como una señal de estabilidad en ciernes. Y, al mismo tiempo, ha despertado una pregunta: si la diferencia entre ambos tipos de cambio es cada vez menor, ¿pierde sentido utilizar USDT?
La respuesta no parece estar en el comportamiento de la stablecoin. Mucho menos en su utilidad. Está, más bien, en la evolución de la economía venezolana y en una serie de factores coyunturales y estructurales que ayudan a explicar por qué la brecha se estrechó sin que necesariamente haya cambiado el papel de los dólares digitales.
Aunque una diferencia menor entre ambas tasas reduce algunos incentivos para acudir al mercado P2P en busca de un mejor precio, distintos economistas coinciden en que las razones que impulsaron la adopción de USDT en Venezuela siguen presentes.

¿Por qué se redujo la brecha cambiaria en Venezuela?
Los economistas Daniel Arráez y Aarón Olmos apuntan en una misma dirección: el cierre parcial de la brecha responde principalmente a factores coyunturales y a decisiones de política económica, mientras que la adopción de las stablecoins obedece a problemas estructurales que siguen presentes.
En declaraciones ofrecidas a CriptoNoticias, Arráez señaló que el doble evento sísmico ocurrido a finales de junio alteró temporalmente la dinámica del mercado.
«La principal influencia se da debido al evento sísmico de junio. Para mí no es casualidad que el mínimo en cuanto a la brecha se haya dado justo por esos días», comentó.
Pero el economista añade un elemento poco discutido. Según explica, parte de la ayuda humanitaria enviada desde el exterior tras los terremotos llegó mediante criptomonedas, especialmente USDT. Organizaciones e iniciativas privadas utilizaron estos activos para transferir recursos de manera rápida hacia las zonas afectadas, sorteando las dificultades de los mecanismos tradicionales.
«Era necesario liquidar USDT para hacer llegar bolívares sin importar la tasa», explica Arráez. Esos recursos terminaron convirtiéndose en alimentos, medicinas, pañales, antibióticos y otros insumos destinados a las poblaciones más afectadas, como La Guaira, Morón y Tucacas.

Ese aumento puntual en la oferta de USDT habría contribuido a reducir temporalmente la brecha. Pero a medida que la emergencia fue quedando atrás, la diferencia comenzó nuevamente a ampliarse. Aunque se mantiene baja en comparación con picos recientes.
Para Arráez, esto evidencia que las medidas económicas adoptadas hasta ahora siguen siendo insuficientes para corregir los desequilibrios de fondo.
El fenómeno es coyuntural, no estructural
Olmos coincide en esta lectura de Arráez. Para él, la brecha cambiaria continúa siendo uno de los mejores indicadores para medir las limitaciones del sistema cambiario venezolano.
«La brecha cambiaria se ha convertido en el principal indicador de la ineficiencia de la política cambiaria del Banco Central», afirmó en conversación con CriptoNoticias.
El economista venezolano recuerda que, entre el 2 de enero y el 30 de julio de este año, el tipo de cambio oficial aumentó cerca de 147%; mientras que la liquidez monetaria prácticamente se duplicó durante los primeros cinco meses del año y la inflación acumulada siguió acelerándose.

A ello se suma otro dato. Aunque diversas fuentes del sector financiero hablan de intervenciones cambiarias cercanas a los 9.000 millones de dólares durante los primeros siete meses del año —casi tres veces el monto estimado para todo 2025—, la brecha cambiaria no ha desaparecido. Y si bien se ha visto reducida, se mantiene oscilando sin que se aprecie una tendencia a desaparecer.
«Si realmente se están colocando tantos dólares en el mercado, ¿por qué la brecha cambiaria no desaparece?», plantea el economista, quien preveía una disminución en la brecha a raíz de la flexibilización de sanciones, como reportamos en CriptoNoticias en abril.
La respuesta está en que el acceso a esas divisas sigue siendo limitado para buena parte de la población y de las empresas.
Nadie dice que entra a su banco, compra libremente dólares con los bolívares de su cuenta y luego puede retirarlos sin problemas. Tampoco se escucha que las empresas estén adquiriendo divisas de manera fluida desde sus cuentas jurídicas.
Aarón Olmos, economista venezolano

USDT compite con algo más que el dólar
Esa realidad ayuda a entender por qué Olmos considera que el futuro de USDT no depende exclusivamente del comportamiento de la brecha cambiaria. Porque la liquidez de la stablecoin proviene también del mercado internacional.
Quienes reciben pagos desde el exterior, proveedores de liquidez, casas de cambio y empresas participan diariamente en mercados como Binance P2P, donde la oferta y la demanda determinan el precio.
Por ello, incluso si la brecha se redujera hasta niveles de 1% o 2%, el incentivo para utilizar USDT no desaparecería.
La razón es sencilla: Venezuela continúa enfrentando importantes limitaciones para realizar pagos internacionales, recibir dinero del exterior o mover capital con rapidez.
Pero Olmos va incluso un paso más allá. Aun si el país se recuperara plenamente, sus relaciones de corresponsalía bancaria internacional y los venezolanos pudieran utilizar nuevamente servicios financieros globales como Zelle o cuentas en bancos estadounidenses con total normalidad, considera que las stablecoins seguirían ocupando un espacio importante.
¿Por qué? Porque muchas plataformas basadas en criptomonedas ya ofrecen transferencias internacionales rápidas, acceso permanente y comisiones que, en muchos casos, resultan más competitivas que las del sistema bancario tradicional.
«Lo único que realmente podría desincentivar el uso de los criptoactivos estables sería que la banca tradicional lograra ofrecer prácticamente el mismo nivel de eficiencia: acceso universal a divisas, conexión internacional, pagos transfronterizos rápidos y comisiones muy bajas», sostiene.
Y ese escenario se ve muy lejos. Las plataformas de los principales bancos nacionales sufren fallas constantes. El acceso a las divisas a través de ellas es limitado y con muchos errores de infraestructura tecnológica.
¿Hay un nivel para competir en ese escenario? No lo parece.

La reducción de la diferencia entre el tipo de cambio oficial y el paralelo modifica, sin duda, parte de la dinámica del mercado cambiario venezolano. Pero de allí no se desprende necesariamente que USDT esté perdiendo relevancia.
Mientras continúen las dificultades para acceder libremente a divisas, realizar pagos internacionales con facilidad o mover dinero a costos competitivos, USDT seguirá resolviendo necesidades concretas para millones de venezolanos.









