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Los tipos de interés se incrementaron en 25 puntos (0,25%).
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La inflación llegó al 3,3% en agosto desde 2,9% en julio.
Bitcoin (BTC) cotiza a 77.135 dólares, reflejando una caída de 1,5% en las últimas 24 horas. La moneda digital pierde fuerza tras superar los 81.000 dólares a inicios de septiembre, nivel que representó un aumento de 21% desde el mes previo.
El camino alcista del activo enfrenta vientos en contra por el efecto macroeconómico. En este contexto, el Banco Central Europeo (BCE) subió las tasas de interés en 25 puntos básicos (0,25%).

La decisión del organismo regulador se fundamenta en el conflicto militar iniciado en febrero de 2026 en Oriente Medio. En palabras de Christine Lagarde, presidenta de la entidad, las tensiones geopolíticas en la región «siguen generando presiones inflacionarias y se prevé que la inflación se mantenga muy por encima del objetivo durante un período prolongado».
«Es probable que esto mantenga la inflación general muy por encima del objetivo hasta la primera mitad de 2027», agregó la funcionaria.
«A partir de entonces, la inflación de la energía debería disminuir y pasar a ser negativa hasta mediados de 2028, haciendo bajar la inflación general», expresó Lagarde.
La tasa de inflación europea se ubicó en el 3,3% en agosto desde el 2,9% marcado en julio. Paralelamente, la inflación de los precios de la energía subió al 14,3% tras el 10,3% reportado en el periodo previo.
«La decisión de hoy subraya nuestro compromiso de fijar la política monetaria para garantizar que la inflación se estabilice en nuestro objetivo del 2% a medio plazo», aseveró la titular del banco central.
Los ataques militares de Estados Unidos e Israel en territorio iraní desataron un conflicto armado con interrupciones severas en el transporte marítimo internacional. El bloqueo de estas vías marítimas fundamentales para el abastecimiento energético, como el estrecho de Ormuz, generó temores de inflación a nivel mundial, como lo ha reportado CriptoNoticias.
El encarecimiento del petróleo afecta las cadenas de suministro globales. Esta presión en los costos se manifiesta en los datos macroeconómicos recientes. Ante el riesgo inflacionario sostenido, las instituciones financieras como el BCE aplican un endurecimiento monetario —subida de tipos para desincentivar el consumo y el endeudamiento— para contener el alza generalizada de precios.
Las tasas de interés elevadas encarecen el crédito y fortalecen los rendimientos de instrumentos financieros tradicionales, como los bonos soberanos. Tal dinámica resulta perjudicial para la cotización de bitcoin. Un entorno restrictivo desincentiva la liquidez disponible para los mercados de riesgo —activos financieros con alta variabilidad en sus precios— e impacta a la baja la cotización del activo digital.
A la decisión europea se añade otra presión que golpea a bitcoin: la divulgación de las cifras económicas en Estados Unidos, también vinculadas con la inflación. La inflación del Índice de Precios al Productor (IPP) correspondiente al mes de agosto repuntó a un 5,4%, superando el 5,3% estimado por el mercado.
El IPP en su medición subyacente —indicador que excluye alimentos y energía por su alta volatilidad— avanzó hasta el 4,6%. La cifra marca su registro más alto desde junio de 2026, lo que refuerza las expectativas de un entorno monetario estricto en Estados Unidos que acentúa los vientos en contra para el precio de bitcoin.








