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Riot aseguró un contrato de USD 9.100 millones para destinar 191 MW a infraestructura de IA.
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MARA vendió 23.093 BTC mientras sus ingresos semestrales por minería perdieron fuerza.
El auge de la inteligencia artificial (IA) está provocando una competencia creciente por energía, terrenos y capacidad de centros de datos, tres recursos que las grandes empresas de minería de Bitcoin ya tienen disponibles.
La magnitud de las inversiones ayuda a entender por qué. Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle elevarían conjuntamente su gasto de capital desde el equivalente al 0,8% del PIB estadounidense en 2024 al 2,4% en 2026, mientras las proyecciones apuntan al 3,1% en 2027. Como referencia, el CapEx de las compañías de radiodifusión y telecomunicaciones alcanzó un máximo cercano al 1,2% del PIB durante la burbuja puntocom en 2000.
Buena parte de esa carrera de inversión requiere construir y ampliar centros de datos capaces de alimentar enormes cantidades de capacidad de cómputo. Y ahí es donde la IA se cruza directamente con la minería de Bitcoin: las grandes mineras ya disponen de terrenos, conexiones eléctricas de alta capacidad e instalaciones diseñadas para consumir grandes cantidades de energía de forma continua.
Esa infraestructura, originalmente desarrollada para operar miles de equipos ASIC, ahora también puede destinarse a centros de datos para IA, creando una nueva fuente de ingresos justo cuando producir bitcoin (BTC) se volvió menos rentable para buena parte del sector.
Según el informe de minería del primer trimestre de 2026 de CoinShares, el costo medio ponderado en efectivo para producir un bitcoin entre las mineras cotizadas había alcanzado aproximadamente 79.995 dólares en el cuarto trimestre de 2025. CoinDesk estimó posteriormente pérdidas cercanas a 19.000 dólares por cada BTC producido bajo las condiciones de mercado de marzo.

El contraste explica buena parte de la transformación: mientras la minería enfrenta márgenes más estrechos, la IA está ofreciendo contratos de largo plazo por miles de millones de dólares.
Riot muestra cuánto puede pagar la IA
Riot Platforms acaba de ponerle una cifra concreta a esa nueva competencia. Como ha reportado CriptoNoticias, el 10 de agosto, la compañía anunció un contrato por 20 años para destinar 191 megavatios (MW) de capacidad eléctrica de su campus de Rockdale, Texas, a un laboratorio de IA cuyo nombre no fue revelado.
El acuerdo contempla aproximadamente 9.100 millones de dólares en ingresos iniciales y podría alcanzar los 16.100 millones si se ejercen las extensiones previstas.
La dimensión de esas cifras se entiende mejor al observar su actividad minera. Durante el segundo trimestre de 2026, la minería de Bitcoin generó 113,7 millones de dólares, frente a los 140,9 millones registrados un año antes, pese a que Riot aumentó su producción de 1.426 a 1.587 BTC.
La compañía no está abandonando Bitcoin. Lo que está cambiando es dónde resulta económicamente más atractivo colocar nueva capacidad energética.
Y Riot no es una excepción. Según CoinShares, las mineras cotizadas ya anunciaron más de 70.000 millones de dólares en contratos de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento (HPC).
Core Scientific cuenta con un acuerdo ampliado con CoreWeave, una empresa dedicada a la computación, por 10.200 millones de dólares; TeraWulf acumula 12.800 millones en ingresos contractuales de HPC; y Hut 8 firmó un arrendamiento por 7.000 millones durante 15 años para infraestructura de IA.

CoinShares estima incluso que estas compañías podrían obtener hasta el 70% de sus ingresos de la IA hacia finales de 2026, frente a aproximadamente el 30% actual.
De cumplirse esa proyección, algunas empezarían a parecerse más a operadores energéticos y de centros de datos que también minan bitcoin.
Bitcoin financia la transformación
El cambio no ocurre únicamente sobre la infraestructura. También está modificando la forma en que algunas mineras administran los bitcoin que producen.
MARA vendió 23.093 BTC por aproximadamente 1.600 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, después de ampliar su política de tesorería para permitir ventas destinadas a financiar operaciones, liquidez y oportunidades de crecimiento.
La decisión coincidió con una caída del 23% en sus ingresos semestrales, hasta 349,5 millones de dólares, mientras su producción de BTC permaneció prácticamente estable.
Además, el 4 de agosto obtuvo otros 600 millones de dólares mediante líneas de crédito respaldadas inicialmente por 18.750 BTC. Parte del capital está destinado a la adquisición de Long Ridge Energy, en Ohio, mientras los arrendamientos vinculados a IA forman parte de los proyectos de expansión de la compañía.
Esto no significa que los BTC vendidos hayan financiado específicamente proyectos de inteligencia artificial. MARA no estableció esa relación. Pero sí muestra un cambio: bitcoin dejó de ser una reserva intocable y comenzó a funcionar también como fuente de capital para expandir el negocio.
Bitdeer llevó esa estrategia todavía más lejos. La compañía pasó de mantener 2.470 BTC en noviembre de 2025 a llevar su tesorería a cero en febrero de 2026, mientras ampliaba sus servicios de centros de datos y computación para IA.
La empresa continúa operando ASIC y ofreciendo productos relacionados con Bitcoin. El cambio está en la asignación del capital.
La economía detrás del giro
La infraestructura para IA requiere inversiones mucho mayores. CoinShares calcula costos de entre 8 y 15 millones de dólares por MW, frente a entre 700.000 y un millón por MW para instalaciones de minería.
Pero puede ofrecer contratos de varios años, ingresos más previsibles y márgenes superiores.
La minería enfrenta el escenario contrario. El hashprice —que estima cuánto ingreso genera una determinada cantidad de poder de cómputo— cayó hasta aproximadamente 28-30 dólares por petahash por día a comienzos de marzo. A esos niveles, determinados equipos necesitaban electricidad por debajo de 0,05 dólares por kilovatio-hora para conservar rentabilidad.
El propio mercado financiero está reforzando el incentivo. Según CoinShares, las mineras con contratos de HPC asegurados cotizan alrededor de 12,3 veces sus ventas esperadas para los próximos doce meses, frente a 5,9 veces para aquellas concentradas exclusivamente en minería.
Por eso, la competencia entre ambos negocios no pasa necesariamente por apagar ASIC que actualmente están funcionando. La disputa está en dónde se invertirá el próximo dólar destinado a infraestructura.
La IA compite por el hashrate que Bitcoin todavía no tiene
Entre 2025 y 2026, los mismos activos físicos utilizados para expandir la minería —terrenos, conexiones eléctricas y acceso a grandes cantidades de energía— encontraron otro destino capaz de generar contratos multimillonarios.
Esto introduce una diferencia importante. Una ampliación energética que anteriormente podía terminar aumentando el hashrate de Bitcoin ahora puede destinarse a un centro de datos.
Por el momento, Bitcoin continúa siendo una parte central del negocio de Riot, MARA, Bitdeer y otras compañías. Tampoco puede concluirse que esta diversificación vaya a reducir necesariamente la seguridad de la red: la rentabilidad de la minería, el precio de BTC, la eficiencia de los nuevos ASIC y los ajustes de dificultad continúan condicionando esas decisiones.
Pero con más de 70.000 millones de dólares en contratos de IA y HPC anunciados por el sector, mientras las grandes tecnológicas llevan sus inversiones a niveles récord, el nuevo competidor ya está sobre la mesa.
La IA no necesita quitarle hoy capacidad de cómputo a Bitcoin para transformar su minería. Le alcanza con competir por la infraestructura que los mineros construirán mañana.









